Al estudiar macroeconomía se parte considerando el modelo más simple de un sistema cerrado de dos sectores. Luego se va agregando elementos y aspectos, retirando supuestos.
Si miramos la economía global como un gran sistema cerrado como se ve hoy, con los países, las personas, familias y empresas tomando decisiones al unísono en que cada país parece un músico de una gran orquesta se nos aparece el paisaje económico de forma distinta con complicaciones mayores y también ventajas mayores.
Los consumidores del mundo están asustados y recortan sus gastos, sus demandas. Los gobiernos y los bancos centrales inyectan recursos para compensar la falta de demanda, con billetes y con bajas en las tasas de interés.
La liquidez bate records pero no es suficiente. Parece haber agazapada más desconfianza ante las arremetidas de paquetes reactivadores algunos mal diseñados y mal ejecutados como se dice del Transantiago.
Las variables controlables internas se jibarizan.
Los vaivenes externos nos afectan y golpean como olas contra la arena de una playa.
Chile ya adolecía de caídas en la competitividad a raíz de los errores cometidos al enfrentar la crisis asiática en 1998 – 99. Los últimos momentos de auge de la economía mundial nos favorecieron menos porque Chile está rígido, se parece más a una piedra que a un alga flexible que se acomoda a las olas.
Esta situación de rigidez y finalmente de disminución de competitividad de la economía Chilena perdida hace diez años no se ha corregido. Entonces Chile puede volver a sufrir la crisis o vicisitud con más intensidad y demorar aún más en recuperarse.
Recordemos que recién el año pasado estábamos alcanzando los niveles de contratación anterior a la crisis asiática y nos cae la crísis norteamericana.
Las medidas adoptadas en estos ocho paquetes reactivadores no resuelven la situación de petrificación y pérdida de competitividad de la economía chilena de los últimos diez años. Recordemos que de estos hemos ganado competitividad en tres años y perdido en siete.
Otro problema que viene a trastabillones desde los apagones de 1998 – 99 es el de la energía. Hoy la demanda ha empezado a caer. Tenemos que tomar medidas para salir antes y mejor de estas crisis, recuperando la competitividad perdida en los últimos años y ganando nuevos espacios de productividad.
Carlos Ignacio Kuschel Silva.
Senador.
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