Nuevo Acuerdo de Producción Limpia (APL), para la industria vitivinícola
Un nuevo Acuerdo de Producción Limpia (APL), para la industria vitivinícola, el que busca desarrollar innovaciones y estrategias con el fin de tener un sector más eficiente y competitivo.
El convenio viene a continuar con el rol de apoyo y promoción del desarrollo vitivinícola, que comenzó en el año 2003, cuando la Corporación Chilena del Vino, junto con autoridades públicas con competencia en la industria, firmaron un primer APL.
El objetivo del segundo APL es permitir seguir avanzando en la estrategia de mejoramiento continuo del sector, mediante la profundización del proceso de eficiencia productiva, prevención de la contaminación, minimización de residuos a través del reciclaje y reutilización de residuos, la aplicación y uso de productos fitosanitarios, la reducción en el uso del agua, mejora en la condiciones de higiene y seguridad laboral, en la promoción de las energías renovables no convencionales y las buenas prácticas para favorecer la eficiencia energética del sector.
Para el Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL), Rafael Lorenzini, "la misión del CPL es hacer que los negocios se mantengan en el tiempo, es decir procurar el desarrollo y mejoramiento del sector productivo, sin descuidar el medioambiente. Por ello, en los APL fomentamos la asociatividad de los diferentes sectores, de manera de equiparar los estándares entre empresas grandes, medianas y pequeñas".
En tanto, el Presidente de la CCV, Gerardo Arteaga, señaló que "se instaló en el sector una preocupación por la producción de Uva y de Vino de manera sostenible, la que debe ser profundizada y mantenida en el tiempo, con el objetivo de dar una imagen de sustentabilidad a través de la prevención y el registro, que permiten mantener el control de nuestros procesos productivos".
Las tareas prioritarias de esta APL son el fortalecimiento de la prevención y autocontrol, respecto del uso sustentable de agroquímicos (capacitación y sistema de registro); implementar el cumplimiento de la normativa aplicable a RILEs; promover el reciclaje de los residuos vitivinícolas, diseñar y difundir una Agenda de Eficiencia Energética Sectorial, con el objeto de favorecer la eficiencia del sector; y determinar la huella de carbono a grandes empresas que sean exportadoras, entre otros.
El convenio viene a continuar con el rol de apoyo y promoción del desarrollo vitivinícola, que comenzó en el año 2003, cuando la Corporación Chilena del Vino, junto con autoridades públicas con competencia en la industria, firmaron un primer APL.
El objetivo del segundo APL es permitir seguir avanzando en la estrategia de mejoramiento continuo del sector, mediante la profundización del proceso de eficiencia productiva, prevención de la contaminación, minimización de residuos a través del reciclaje y reutilización de residuos, la aplicación y uso de productos fitosanitarios, la reducción en el uso del agua, mejora en la condiciones de higiene y seguridad laboral, en la promoción de las energías renovables no convencionales y las buenas prácticas para favorecer la eficiencia energética del sector.
Para el Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Producción Limpia (CPL), Rafael Lorenzini, "la misión del CPL es hacer que los negocios se mantengan en el tiempo, es decir procurar el desarrollo y mejoramiento del sector productivo, sin descuidar el medioambiente. Por ello, en los APL fomentamos la asociatividad de los diferentes sectores, de manera de equiparar los estándares entre empresas grandes, medianas y pequeñas".
En tanto, el Presidente de la CCV, Gerardo Arteaga, señaló que "se instaló en el sector una preocupación por la producción de Uva y de Vino de manera sostenible, la que debe ser profundizada y mantenida en el tiempo, con el objetivo de dar una imagen de sustentabilidad a través de la prevención y el registro, que permiten mantener el control de nuestros procesos productivos".
Las tareas prioritarias de esta APL son el fortalecimiento de la prevención y autocontrol, respecto del uso sustentable de agroquímicos (capacitación y sistema de registro); implementar el cumplimiento de la normativa aplicable a RILEs; promover el reciclaje de los residuos vitivinícolas, diseñar y difundir una Agenda de Eficiencia Energética Sectorial, con el objeto de favorecer la eficiencia del sector; y determinar la huella de carbono a grandes empresas que sean exportadoras, entre otros.
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