sábado, 27 de agosto de 2011

Son once los alumnos y alumnas de intercambio que actualmente se encuentran en el Colegio Alemán de Temuco

Gran parte de ellos proviene de una ciudad llamada Rottweil (cerca de Stuttgart), mientras que otros son oriundos de lugares como Osnabrück, Oberdorf, Lengerick, Trossingen y Westerkappeln. En una cálida reunión en la Biblioteca de la Schule, los jóvenes analizaron su estadía en Chile, a sus Gastfamilien, la cultura chilena y toda la experiencia que se encuentran viviendo.









Son las 8:30 de la mañana. En el segundo piso de la DST, todos los alumnos y alumnas han entrado a clases. Excepto once alumnos, que leen o conversan en biblioteca, mientras “Frau Uschi” los acompaña sumida en un gran libro. Se trata de siete mujeres y tres hombres, la mayoría de entre 17 y 19 años (aunque también hay dos niñas de 15 y 16), que han venido a Chile de intercambio a la Deutsche Schule Temuco. Para casi todos, es la primera vez que se aventuran en un viaje de este tipo: Sólo Sascha (19) y Monja (17) han vivido experiencias similares; Sascha en Francia, por cuatro semanas y Monja en República Checa, por 10 días.

Durante la conversación, los y las alemanas narraron detalles acerca de los lugares que han conocido en Chile durante su estadía. Los jóvenes provenientes de Rottweil viajaron al norte: llegaron a Arica y, desde allá, comenzaron a viajar en bus hacia el sur, pasando por connotadas ciudades turísticas como Putre, San Pedro, Calama, Iquique y, más hacia el centro, Valparaíso, Viña del Mar y Santiago. Los acompañó Judith Sepúlveda, profesora de su colegio en Alemania e importante nexo con la cultura nacional y la germana, pues su madre es chilena y, particularmente, de Temuco.

“Arica es una de las ciudades más lindas, la gente es muy amable”, dijo una estudiante, mientras que otra recordó a los lobos marinos como algo novedoso del paisaje en la costa. En tanto, la mayoría concordó al afirmar que Calama era todo lo contrario y que, al final de viaje, ya no querían comer más “arroz con pollo”. Sólo en Putre no pudieron quejarse del menú: les dieron alpaca. No les pareció nada de mal, aunque sí muy extraño.

Pucón, Coñaripe, San Martín de los Andes y las termas han sido otros destinos periféricos que muchos de los estudiantes han tenido la oportunidad de conocer. No obstante, la suerte y la bondad de muchas Gastfamilien han hecho que algunos de estos jóvenes hayan viajado a envidiables centros vacacionales y ciudades lejanas: Sasha estuvo con su familia anfitriona en Cancún por dos semanas, mientras que Alessa disfrutó con los suyos en las playas de Aruba. Antonia, por su parte, recibió pasajes a Buenos Aires como regalo de cumpleaños.

Y es que todos concuerdan en que se trata de familias muy afectuosas: “sie sind sehr nett”, dice la mayoría. En ese sentido, a algunos les llama la atención la importancia que se le da en Chile a la vida en familia. “Las familias son muy grandes, en Alemania somos más individualistas”, comenta una alumna.

Por otro lado existen, por supuesto, algunas diferencias. Entre ellas destaca, por ejemplo, el “saludo con beso”. Algunos de los jóvenes no pueden entender por qué se saluda de forma tan íntima a personas con las que ni siquiera se ha interactuado más de una vez. El atraso a las reuniones -típico de los chilenos- tampoco podía pasar desapercibido entre ellos. Otros factores, como contar con una empelada doméstica, es sujeto de análisis para los chicos: “por eso, algunos jóvenes son un poco flojos”, juzgan, aunque reconocen que si bien la ayuda en el hogar es baja, gran parte del tiempo es dedicada al estudio o los deportes.

Así como los alumnos y alumnas de la DST han traído a Chile memorables historias al regreso de sus intercambios, los alemanes siguen en nuestro país atesorando recuerdos. Antonia cuenta que su Gastschwester le organizó una fiesta sorpresa por su cumpleaños. “Su mamá fue muy atenta y preparó una gran celebración”, recuerda.

Y es que conocer una cultura diferente apreciándola en el día a día, con todos sus matices, virtudes y defectos, resulta una experiencia sin duda inolvidable. Los jóvenes que participan de esta vivencia se encuentran registrando estas impresiones para luego retornar a su país de origen, habiendo conocido esta larga y delgada franja territorial, denominada Chile.

PROFILE:

-Anna Thiemann (foto de la portada): Tiene 15 años, viene de Oberndorf (RW) y está por 9 semanas en Chile. Su Gastschwester es Catalina Brand.

-Alessa Meckelburg (primera foto interior): Tiene 17 años, viene también de Oberndorf (RW) y está en Chile por 9 semanas. Su Gastbruder es Manuel Molina. Uno de sus hobbies es bailar.

-Elena Kaufmann: Tiene 18 años y viene de Fluorn (Rottweil). Vive en la casa de Nahin Aravena por dos meses. Su deporte favorito es el voleibol.

-Lukas Weniger: Tiene 17 años, viene por dos meses desde Trossingen (RW) y su Gastbruder es Gino Risso. Le gusta el hockey.

-Janika Sandrock: Tiene 19 años, viene también de Rottweil. Se queda por dos meses en la casa de Elisa Küpfer. Su deporte favorito es el esquí.

-Laura Faste: Tiene 16 años viene por tres meses desde Lengerich y vive junto a la familia de Isidora Bravo. Le gusta bailar y tocar violín.

-Monja Einhaus: Tiene 17 años, viene de Mettingen (Osnabrück) por dos meses y su Gastbruder es Luis Quintana. Sus hobbies son tocar guitarra y andar a caballo.

Sarah Gaus: Tiene 19 años y viene desde Rottweil, por dos meses. Su Gastschwester es Paula Langdon. Le gusta bailar, el hip hop y jugar handball.

Sascha Meier: Tiene 19 años, viene de Sulz (Rottweil) y vive junto a su Gastbruder, Pablo Riedemann por dos meses. Le encanta el fútbol, nadar y jugar computador.

Stephan Jaroschele: Tiene 19 años, viene por dos meses desde Westerkappeln. Su Gastbruder es Roberto Pineda. Le gusta tocar piano y la música en general.

Antonia Schuler: Tiene 19 años, viene desde Trichtingen (Rottweil) por dos meses. Su Gastschwester es Soledad Yañez y le encanta andar a caballo y salir con sus amigos.