EL BUEN MOMENTO DE LA LITERATURA CHILENA . De paso por Chile Sady Ramírez, periodista y escritora radicada en Francia comenta sobre las presentaciones de la XXVII Feria del Libro de La Serena
Cuando fui llamada a integrarme a los profesionales que presentarían a los escritores en la 27° feria del libro de La Serena 2012, instintivamente acepté de inmediato la proposición.
Sabía que significaría un esfuerzo dentro de las innumerables actividades de jubilada, entre otros los últimos preparativos de mi próximo libro. Pero el deseo de acercarme a la literatura chilena actual y sus autores fue muy fuerte.
Viviendo gran parte del año en Francia, mis contactos en Chile son limitados por el tiempo. Así comencé una experiencia excepcional que primero fue el extraordinario encuentro con los amigos de juventud los poetas Manuel Silva y Waldo Rojas.Después el conocimiento de los escritores Hernán Rivera Letelier, cuyos libros he leído desde hace varios años y Pía Barros a quien descubrí en esta ocasión.
Mi programa terminó con la presentación de Poli Délano, a quien yo conocía desde los años 60, cuando fue mi profesor en la escuela de periodismo de la Universidad de Chile.
El balance de ese contacto, con los autores y sus obras, me ha permitido reflexionar sobre algunos puntos que subrayan que la literatura pasa en estos años por un muy buen momento.
UNA DUALIDAD SALTA A LA VISTA
Por una parte, la lamentable realidad que el público en general no sea como el de antaño, tan amante de poseer libros y leerlos; frente al quehacer de la creación literaria chilena surgiendo con extraordinaria energía.
En las nuevas creaciones, los autores que me tocó presentar incluyen problemáticas que durante decenios fueron tabúes en el país. Los escritores plantean en sus narrativas con talento y la fineza que tan bien saben hacerlo, diversas facetas del periodo negro de nuestra reciente historia chilena.
Hernán Rivera Letelier nos presenta su místico ángel apodado “Escritor de Epitafios”, como una antigua víctima de la dictadura obligado a partir en exilio y luego retornado.
La escritora Pía Barros en su libro “El lugar del otro”, a través de 10 cuentos aborda con acierto y análisis las experiencias de hijos de exiliados, confrontados entre el deseo de integrarse en los países de asilo de sus padres y el mundo del hogar donde el país natal persigue a sus mayores como un estigma.
El poeta Manuel Silva en sus textos en prosa (“ex – tintos”) nos habló sobre los fallecidos poetas Enrique Lihn y Rolando Cárdenas, junto con entregar pasajes en una visión fraternal, producto de la larga amistad que le unió a los dos creadores, sus escritos reseñan la realidad vivida por los intelectuales en Santiago durante la dictadura.
Waldo Rojas poeta radicado en Francia desde 1974, gran amigo del fallecido cineasta Raúl Ruiz, de paso en Chile, entregó la lectura de su obra “Deber de urbanidad” con poemas inspirados en lugares de Paris: Los puentes, La Torre Eiffel, el cementerio Pére Lachaise.
COMPROMISO, DENUNCIA
En el libro antología “Basta, Cien Mujeres Contra La Violencia de Género”, Pía Barros reúne a cien escritoras y poetisas provenientes de diversos puntos del país -desde Arica a la Patagonia- y de otras latitudes. Es un llamado literario a tomar conciencia de la gravísima realidad que cada año deja el dramático balance de decenas de muertes. En un máximo de 150 palabras las autoras abordan el problema de la violencia contra la otra o el otro. En esta antología, Pía Barros entrega el ejemplo de los escritores actuales tomando partido en los problemas sociales y a la vez abriendo puertas a sus pares por caminos de concreta participación.
RESCATE
Una tendencia, especialmente en los escritores de la “Generación de los 60”, es el rescate de la sociedad de su infancia y su juventud. Manuel Silva en sus poemas “Lazos de Sangre” rememora la infancia a través de los abuelos, sus padres, las calles, las costumbres y hasta las revistas desaparecidas hace decenios.
Poli Délano en su libro “Policarpo y el camino del diablo” dedicado principalmente a los niños, de lectura directa para los adultos evoca pasajes de su infancia e incluye personajes que le impactaron en la época.
En general, la XXVII Feria del Libro de La Serena parece haber cumplido el objetivo de acercar la población al mundo de los libros.
Por las presentaciones que la Municipalidad de La Serena me hizo el honor de entregarlas a mi responsabilidad pude comprobar lo importante del dialogo entre el escritor y el público, además del maravilloso poder que los artistas demuestran en las improvisadas narraciones orales. Mis presentados me llevaron a la época de las tertulias y debates que tanto añoramos.
Sabía que significaría un esfuerzo dentro de las innumerables actividades de jubilada, entre otros los últimos preparativos de mi próximo libro. Pero el deseo de acercarme a la literatura chilena actual y sus autores fue muy fuerte.
Viviendo gran parte del año en Francia, mis contactos en Chile son limitados por el tiempo. Así comencé una experiencia excepcional que primero fue el extraordinario encuentro con los amigos de juventud los poetas Manuel Silva y Waldo Rojas.Después el conocimiento de los escritores Hernán Rivera Letelier, cuyos libros he leído desde hace varios años y Pía Barros a quien descubrí en esta ocasión.
Mi programa terminó con la presentación de Poli Délano, a quien yo conocía desde los años 60, cuando fue mi profesor en la escuela de periodismo de la Universidad de Chile.
El balance de ese contacto, con los autores y sus obras, me ha permitido reflexionar sobre algunos puntos que subrayan que la literatura pasa en estos años por un muy buen momento.
UNA DUALIDAD SALTA A LA VISTA
Por una parte, la lamentable realidad que el público en general no sea como el de antaño, tan amante de poseer libros y leerlos; frente al quehacer de la creación literaria chilena surgiendo con extraordinaria energía.
En las nuevas creaciones, los autores que me tocó presentar incluyen problemáticas que durante decenios fueron tabúes en el país. Los escritores plantean en sus narrativas con talento y la fineza que tan bien saben hacerlo, diversas facetas del periodo negro de nuestra reciente historia chilena.
Hernán Rivera Letelier nos presenta su místico ángel apodado “Escritor de Epitafios”, como una antigua víctima de la dictadura obligado a partir en exilio y luego retornado.
La escritora Pía Barros en su libro “El lugar del otro”, a través de 10 cuentos aborda con acierto y análisis las experiencias de hijos de exiliados, confrontados entre el deseo de integrarse en los países de asilo de sus padres y el mundo del hogar donde el país natal persigue a sus mayores como un estigma.
El poeta Manuel Silva en sus textos en prosa (“ex – tintos”) nos habló sobre los fallecidos poetas Enrique Lihn y Rolando Cárdenas, junto con entregar pasajes en una visión fraternal, producto de la larga amistad que le unió a los dos creadores, sus escritos reseñan la realidad vivida por los intelectuales en Santiago durante la dictadura.
Waldo Rojas poeta radicado en Francia desde 1974, gran amigo del fallecido cineasta Raúl Ruiz, de paso en Chile, entregó la lectura de su obra “Deber de urbanidad” con poemas inspirados en lugares de Paris: Los puentes, La Torre Eiffel, el cementerio Pére Lachaise.
COMPROMISO, DENUNCIA
En el libro antología “Basta, Cien Mujeres Contra La Violencia de Género”, Pía Barros reúne a cien escritoras y poetisas provenientes de diversos puntos del país -desde Arica a la Patagonia- y de otras latitudes. Es un llamado literario a tomar conciencia de la gravísima realidad que cada año deja el dramático balance de decenas de muertes. En un máximo de 150 palabras las autoras abordan el problema de la violencia contra la otra o el otro. En esta antología, Pía Barros entrega el ejemplo de los escritores actuales tomando partido en los problemas sociales y a la vez abriendo puertas a sus pares por caminos de concreta participación.
RESCATE
Una tendencia, especialmente en los escritores de la “Generación de los 60”, es el rescate de la sociedad de su infancia y su juventud. Manuel Silva en sus poemas “Lazos de Sangre” rememora la infancia a través de los abuelos, sus padres, las calles, las costumbres y hasta las revistas desaparecidas hace decenios.
Poli Délano en su libro “Policarpo y el camino del diablo” dedicado principalmente a los niños, de lectura directa para los adultos evoca pasajes de su infancia e incluye personajes que le impactaron en la época.
En general, la XXVII Feria del Libro de La Serena parece haber cumplido el objetivo de acercar la población al mundo de los libros.
Por las presentaciones que la Municipalidad de La Serena me hizo el honor de entregarlas a mi responsabilidad pude comprobar lo importante del dialogo entre el escritor y el público, además del maravilloso poder que los artistas demuestran en las improvisadas narraciones orales. Mis presentados me llevaron a la época de las tertulias y debates que tanto añoramos.
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