DIPUTADO VALLESPÍN PRESENTARÁ PROYECTO QUE FACILITA ACCESO A EDUCACIÓN SUPERIOR DE JÓVENES CON DISCAPACIDADES
Durante la próxima semana, el diputado de la Democracia Cristiana,
Patricio Vallespín, presentará un proyecto de ley que busca mejorar el
acceso a la educación superior, de jóvenes que tienen discapacidades.
Según explicó, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Discapacidad en
Chile, realizada por FONADIS e INE, nuestro país tiene entre sus
habitantes alrededor de 2 millones 200 mil personas con un grado de
discapacidad, representando casi el 13% de la población a nivel
nacional.
Pese a ser un alto número de personas las que tienen discapacidad en el
país, sólo un 8,5% de ellos estudia, y la gran mayoría lo hace dos años
menos que el resto de la población. “Claramente, si uno va al tema de la
educación superior, la situación es aún más crítica- dijo Vallespín-
porque se sabe por los estudios que sólo el 5,7% ha tenido acceso a la
universidad o a algún instituto de formación profesional; mientras que
menos de un 1% ha accedido a algún Centro de Formación Técnica. Los
datos nos demuestran que acá hay una clara discriminación al ingreso a
la educación superior de las personas con discapacidad”.
En los hechos, las instituciones de educación superior del país no
disponen de mecanismos o sistemas especiales de admisión a las carreras
técnicas y/o profesionales que imparten. “Para la discapacidad auditiva,
por ejemplo, de todas las universidades que existen en el país, sólo
tres o cuatro tienen algún sistema bastante básico”, dijo Vallespín.
El diputado resaltó que, a pesar de que las normas dicen que el derecho
de las personas con discapacidad al acceso a la educación superior está
garantizado, no existe normativa expresa que obligue a las
Universidades, Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica
de nuestro país, para que dispongan de un sistema especial de admisión,
permanencia y progreso de tales personas.
Quien ha vivido en carne propia la experiencia que significa tener
limitantes para acceder a la educación superior, es Alejandra
Montecinos, cuyo hijo, de 18 años, tiene una hipoacusia severa profunda.
Pese a los diagnósticos médicos, el joven estudió en un colegio normal y
terminó su educación media, sin embargo, a la hora de acceder a la
educación superior, llegaron los inconvenientes. “Sabíamos que la PSU
sería un tema difícil, porque las personas con discapacidad auditiva
tienen menos vocabulario, tienen algunos problemas de comprensión
lectora y hay varios factores que dificultaban que el proceso fuese
exitoso”, dijo Alejandra, quien relató que “como los resultados no
fueron buenos, comenzamos a ver las vías de ingreso especial en las
universidades, pero nos encontramos con la gran sorpresa que en nuestro
país casi no existen universidades que tengan estas vías de ingreso,
especialmente para sordos”.
Para que un joven con discapacidad auditiva pueda desarrollar estudios
superiores, a juicio de la madre, se requiere de un tutor que entregue
apoyo académico a los alumnos, además de soporte bibliográfico
especializado, pero sobre todo, disposición para llevar a cabo la
inserción.
Por lo anterior, es que el diputado presentará el proyecto de ley, que
en síntesis, establece que las instituciones de educación superior
dispondrán de un sistema especial de admisión, permanencia y progreso
para las personas con discapacidad, proveerán los servicios de apoyo
especializados tanto humanos como materiales y adaptarán los materiales
de estudio y medios de enseñanza para aquellas que puedan cursar las
diferentes carreras técnicas o profesionales.
Patricio Vallespín, presentará un proyecto de ley que busca mejorar el
acceso a la educación superior, de jóvenes que tienen discapacidades.
Según explicó, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Discapacidad en
Chile, realizada por FONADIS e INE, nuestro país tiene entre sus
habitantes alrededor de 2 millones 200 mil personas con un grado de
discapacidad, representando casi el 13% de la población a nivel
nacional.
Pese a ser un alto número de personas las que tienen discapacidad en el
país, sólo un 8,5% de ellos estudia, y la gran mayoría lo hace dos años
menos que el resto de la población. “Claramente, si uno va al tema de la
educación superior, la situación es aún más crítica- dijo Vallespín-
porque se sabe por los estudios que sólo el 5,7% ha tenido acceso a la
universidad o a algún instituto de formación profesional; mientras que
menos de un 1% ha accedido a algún Centro de Formación Técnica. Los
datos nos demuestran que acá hay una clara discriminación al ingreso a
la educación superior de las personas con discapacidad”.
En los hechos, las instituciones de educación superior del país no
disponen de mecanismos o sistemas especiales de admisión a las carreras
técnicas y/o profesionales que imparten. “Para la discapacidad auditiva,
por ejemplo, de todas las universidades que existen en el país, sólo
tres o cuatro tienen algún sistema bastante básico”, dijo Vallespín.
El diputado resaltó que, a pesar de que las normas dicen que el derecho
de las personas con discapacidad al acceso a la educación superior está
garantizado, no existe normativa expresa que obligue a las
Universidades, Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica
de nuestro país, para que dispongan de un sistema especial de admisión,
permanencia y progreso de tales personas.
Quien ha vivido en carne propia la experiencia que significa tener
limitantes para acceder a la educación superior, es Alejandra
Montecinos, cuyo hijo, de 18 años, tiene una hipoacusia severa profunda.
Pese a los diagnósticos médicos, el joven estudió en un colegio normal y
terminó su educación media, sin embargo, a la hora de acceder a la
educación superior, llegaron los inconvenientes. “Sabíamos que la PSU
sería un tema difícil, porque las personas con discapacidad auditiva
tienen menos vocabulario, tienen algunos problemas de comprensión
lectora y hay varios factores que dificultaban que el proceso fuese
exitoso”, dijo Alejandra, quien relató que “como los resultados no
fueron buenos, comenzamos a ver las vías de ingreso especial en las
universidades, pero nos encontramos con la gran sorpresa que en nuestro
país casi no existen universidades que tengan estas vías de ingreso,
especialmente para sordos”.
Para que un joven con discapacidad auditiva pueda desarrollar estudios
superiores, a juicio de la madre, se requiere de un tutor que entregue
apoyo académico a los alumnos, además de soporte bibliográfico
especializado, pero sobre todo, disposición para llevar a cabo la
inserción.
Por lo anterior, es que el diputado presentará el proyecto de ley, que
en síntesis, establece que las instituciones de educación superior
dispondrán de un sistema especial de admisión, permanencia y progreso
para las personas con discapacidad, proveerán los servicios de apoyo
especializados tanto humanos como materiales y adaptarán los materiales
de estudio y medios de enseñanza para aquellas que puedan cursar las
diferentes carreras técnicas o profesionales.
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