Diputados: Representantes del Banco Central y el Fondo Esperanza se pronunciaron respecto al proyecto sobre interés máximo convencional






Publicado el 26 de noviembre del 2012



Ante la Comisión de Economía se presentaron el Gerente Financiero del Banco Central y el Gerente General de Fondo Esperanza. Ambos explicaron el por qué habrían de esperar tasas de interés más altas para deudores de más bajos ingresos.



En una primera instancia, Kevin Cowan, Gerente Financiero del Banco Central, manifestó la importancia de tener en consideración que aparte de eventuales efectos de negociación que podrían modificar el panorama, es un hecho que cabría esperar tasas mayores para deudores de más bajo ingreso.



A juicio de Cowan, dos serían lo motivos que podrían explicar dicho comportamiento financiero. Uno, los eventuales costos fijos en el otorgamiento en los créditos y el segundo, el ciclo económico, puesto que como se trata de hogares que son más vulnerables a la pérdida de empleo, el riesgo del crédito es algo más alto, por lo que se justificaría un considerable incremento en la tasa de interés.



En ese sentido, destacó lo fundamental que es comprender que detrás del análisis anterior se puede desprender que un banco u otro oferente de crédito no van a ofrecer un crédito si este no cubre el valor esperado. Incluso si no se consideran las utilidades, sino que simplemente considerando el costo de otorgarlo.



Asimismo añadió que son tres las variables que entran en este costo: uno es el costo de fondeo de la banca, que es cuánto le cuesta salir vía depósitos a plazo o un bono; puesto que con las tasas actuales, usando depósitos a plazo cercanos a un año, estamos hablando de 6% anual. Después hay un costo de administración, que es cuánto le cuesta hacer la evaluación previa y el seguimiento del crédito y ahí donde se establecen datos más variables. Finalmente está la pérdida esperada, cuánto efectivamente decae el crédito otorgado, se pierde porque el deudor tiene un problema por pérdida de empleo u otro inesperado o decide no pagar y el prestamista no recupera.



En cifras concretas, lo anterior se traduce en un 6% de costo de fondeo, entre un 4% a 10% por costos de administración y en cuanto a la pérdida esperada, según datos recogidos de la encuesta financiera de hogares de 2009, considerando la distribución de los hogares y analizando el comportamiento de pago, el deudor que no paga a la institución financiera, la pérdida alcanzaría un 50% del crédito.



Es por lo anterior, que un porcentaje cercano al 16% de los hogares para los cuales otorgar el crédito es más costoso que el 35% que está contemplado en el proyecto de ley sobre interés máximo convencional, quedaría excluido por la banca para ser susceptible de créditos.



En tanto el Fondo Esperanza representado por su Gerente General, Juan Cristóbal Romero, inició su presentación dejando en claro que manejan niveles de riesgo muy por lo bajo en comparación a los que está presentando la banca, costo de riesgo de un 0,3%.



A lo que agregó que “la microempresa según la CASEN 2009 genera 43% de empleo y el primer obstáculo para ella lo representa, según el Ministerio de Economía, la falta de acceso a financiamiento, ahí radican las mayores contradicciones”, sostuvo Romero.



Contradictoriamente sólo un 23% de los créditos los pueden entregar las empresas de orientación social, como concepto de crédito microproductivo. Es decir, de las 1400 microempresas que representan el 100% sólo un 23% opta por los créditos microproductivos, el resto debe optar por los de consumo.



En ese sentido, la tendencia es a aumentar el crédito o promedio a la microempresa por parte de los bancos, porque se ha tornado una actividad riesgosa y los bancos han decidido aumentar el monto promedio de forma que eso genere mayor rentabilidad y así compensar los costos por crédito.



Incluso, el 2011 la cantidad de operaciones crediticias cursadas por entidades con orientación social superó a la banca. 157 mil clientes cotizaron con entidades de tipo social, versus los 123 mil que lo hicieron con la banca.



Sin embargo, indicó que “es una tendencia que va a ser difícil de remontar con el proyecto de ley que estamos hoy día viendo. Lo que va a suceder es que va a quedar un mercado desatendido y todos estos tipos de instituciones van a tener que hacer un esfuerzo por mantener la oferta de crédito a la microempresa, compitiendo desigualmente con la masiva oferta de crédito de consumo”, concluyó el Gerente General de Fondo Esperanza.



Fue en ese sentido que surgió la propuesta por parte de Fondo Esperanza de hacer una diferenciación entre los créditos de consumo y los microproductivos en el proyecto de ley sobre interés máximo convencional.



La propuesta no fue bien recibida por el diputado Gonzalo Arenas (UDI), quien señaló que “no parece razonable establecer una diferencia en la ley respecto a ambos créditos, creo que debemos estudiar otras posibilidades”.



En tanto el presidente de la Comisión, diputado José Manuel Edwards (RN) sostuvo que “la posibilidad de diferenciar por tipo de uso de los recursos para efectos de la tasa máxima, porque el sistema de microcréditos baja mucho la prima por riesgos, pero aumenta muchos los costos, dado que lo hacen de manera orgánica, solamente quienes tienen este sistema pueden atender a un sector de la población y es por eso que los bancos estarían escapando de este sector y entregando créditos más grandes y dejando fuera a un porcentaje importante de la población”.



Finalmente el diputado Patricio Vallespín (DC) manifestó su preocupación, indicando que “la restricción al acceso a los créditos de un grupo más vulnerable sigue siendo clave, porque por mucho que algunos quieran relativizarlo, de seguir con este proyecto que es lo más probable, va a ocurrir”.

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