Buscan mitigar riesgos climáticos e impactos en el rendimiento y calidad en poscosecha de fruta en arándanos. La iniciativa es ejecutada por INIA Carillanca y co financiada por Corfo, además del apoyo de las empresas Cooprinsem, Asoex (a través de su Comité del Arándano Chileanblueberry); Maestranza Silvestre (MASIL) y Serroplast Chile.


Por Lilian Avendaño Fuentes

Transferir conocimientos a productores y técnicos, sobre el uso y ventajas de distintas tecnologías de protección para huertos de arándano, que permitan asegurar al productor mayor rendimiento tanto de fruta embalada  como en fresco, además de un mayor potencial de almacenamiento (transporte), es el objetivo del proyecto lanzado hoy en Temuco ante una audiencia de 70 personas. Se trata del programa “Tecnologías de protección de cultivos en huertos de arándanos, para mitigar los riesgos climáticos y su impacto en el rendimiento y calidad en poscosecha de fruta destinada al mercado fresco”,  iniciativa ejecutada por INIA Carillanca y co financiada por Corfo, además del apoyo de las empresas Cooprinsem,  Asoex (a través de su Comité del Arándano Chileanblueberry); Maestranza Silvestre (MASIL) y Serroplast Chile.
“Este proyecto nace para dar respuesta a una demanda de los propios productores, lo que nos compromete con el rubro. Como institución de investigación estamos apoyando con fuerza la industria de arándanos en un momento complejo y donde los eventos climáticos han generado problemas de rentabilidad del cultivo. Lo anterior, considerando que existen soluciones tecnológicas para el productor y que gracias a esta iniciativa serán estudiadas por el equipo de la Plataforma Frutícola, que permita una mejor toma de decisiones”, señaló Ivette Seguel, Directora Regional de INIA Carillanca.
Por su parte, Eduardo Vicencio, Director Regional de Corfo señaló que el  arándano es una especie priorizada para la zona sur y esta iniciativa  se torna relevante para el rubro. “Es relevante, considerando que plantea la solución a un problema crítico que afecta la calidad y condición de la fruta, como son los efectos climáticos, utilizando nuevas tecnologías como el uso de cubiertas que modifican el microclima y que requieren del desarrollo de paquetes tecnológicos apropiados”.
El proyecto nace en un contexto especial para los productores de arándanos, ya que está última temporada se han visto afectados con incrementos de temperatura en noviembre y diciembre. Esto ha adelantado el peack de cosecha con problemas de sobreoferta de fruta en el mercado y menores precios de fruta fresca. Del mismo modo, han ocurrido precipitaciones de verano y granizos en algunas zonas, afectando la condición de fruta y aumentado excesivamente su porcentaje a proceso (IQF), y en consecuencia se ha exportado un producto de menor valor.
En este sentido,  el proyecto pretende resolver un gran número de interrogantes respecto a factibilidad técnica y económica de invertir en estructuras y tipo de cubiertas de alto costo.  Entre las preguntas a resolver están el incremento en producción, mejora de calidad y condición de fruta en destino. Cambio en el paquete tecnológico para producir bajo techo, y costos de operación con el uso de las tecnologías.
“Para la producción de arándanos en el sur de Chile, una de las brechas tecnológicas que más limitan alcanzar altos rendimientos de fruta embalable (fresco) y la expresión del potencial de almacenamiento (poscosecha) en los mercados de destino, son impuestas por el clima. Precipitaciones y heladas en floración, temperaturas extremas, exceso de radiación solar y precipitaciones en cosecha, configuran un escenario de alto riesgo, donde la ocurrencia de uno o más eventos climáticos en la temporada, generan pérdidas que pueden llegar hasta en un 50% de la producción”, comentó Abel González, especialista de INIA Carillanca y Director del proyecto.
Del mismo modo, la fuerte presión de la industria por embalar fruta fresca, que no cumple con los estándares de calidad, debido a los daños ocurridos por eventos climáticos, ha traído no solo un menor retorno al productor, sino que un daño mayor a la imagen país, respecto a la calidad de la fruta que está llegando desde Chile a los consumidores de contra-estación del mundo.
En dicho escenario, los sistemas de protección del cultivo, han sido tremendamente exitosos en el mundo y cada vez más empresarios frutícolas de otros cultivos, han ido adoptando esta tecnología como un seguro de productividad, calidad y rentabilidad del cultivo en el corto y mediano plazo.
Para lograr los propósitos del proyecto, cuya extensión es de 18 meses, se cuenta con el apoyo de importantes empresas. Se plantea como eje central realizar la implementación de unidades tecnológicas, compuestas por tres de los 3 principales tipos cubiertas (Macro-túneles, Mallas de Luz y Mallas de Sombra) replicadas en cuatro regiones desde el Bíobio hasta Los Lagos.
“Este es el tercer proyecto de difusión tecnológica que desarrollamos con INIA, siendo Cooprinsem el nexo con la empresa privada. Por su parte, INIA complementa este trabajo con el recurso humano y los variados investigadores que tienen a su disposición. Como empresa asociada de este proyecto inédito en Chile, que pretende evaluar las tecnologías de protección del arándano ante eventos climáticos, buscamos transferir conocimientos hacia los productores frutícolas del sur del país, además de insertar temas de vanguardia e innovación en su quehacer diario. Esperamos que después de 1 año y medio de trabajo, los productores tengan información concreta y seria de estas nuevas tecnologías para que tomen buenas decisiones de inversión”, acotó el ‎ingeniero agrónomo y jefe Unidad Frutales del Departamento Agrícola de Cooprinsem, Ramiro Poblete.
Con este programa se pretende transferir la tecnologías a un universo de 25 predios, los cuales componen en su conjunto una superficie de  más de 600 hectáreas  de producción de arándanos, sobre la cual trabajan agricultores, profesionales encargados de huerto, y un número importante de empresas y profesionales asociados que forman parte de una de las principales industrias frutícolas en el sur de Chile.
Dentro del seminario se presentaron diversos temas, como: avances en el diseño de estructuras galvanizadas para la protección de huertos frutales en el sur de Chile, a cargo de a cargo de Héctor Silvestre, Gerente General de Masil Limitada; Aspectos claves de manejo en poscosecha para la obtención de un arándano de calidad bajo condiciones climáticas adversas, a cargo de Sebastián Rivera de INIA La Platina y gestión de riesgo agroclimático en escenarios de mayor frecuencia y magnitud de eventos climáticos extremos a cargo del investigador Luis Morales de la Universidad de Chile.
Finalmente, se presentó oficialmente el libro “Metodología cropcheck al cultivo de arándanos en el sur de Chile”, cuyo editor  es el profesional de INIA Carillanca, Abel González y que viene a ser un aporte adicional al rubro arándanos.


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