Los esfuerzos para eliminar la hepatitis dan resultados pero es necesario adoptar medidas adicionales para alcanzar las metas de 2030
Los esfuerzos para eliminar la hepatitis dan resultados pero es necesario adoptar medidas adicionales para alcanzar las metas de 2030
28 de abril de 2026 Comunicado de prensa Bangkok/Ginebra
Aunque los esfuerzos mundiales para combatir la hepatitis vírica están cosechando avances mensurables en la tarea de reducir las infecciones y los fallecimientos, la enfermedad sigue constituyendo un importante desafío para la salud mundial, según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentado hoy en la Cumbre Mundial sobre las Hepatitis.
Según los datos más recientes, las hepatitis B y C víricas —las dos infecciones responsables del 95 % de las defunciones relacionadas con la hepatitis en todo el mundo— se cobraron 1,34 millones de vidas en 2024. Al mismo tiempo, la transmisión continúa, con más de 4900 nuevas infecciones cada día, o 1,8 millones cada año.
La edición de 2026 del informe mundial de la OMS sobre la hepatitis recoge los importantes avances realizados desde 2015. A nivel mundial, la cifra anual de nuevas infecciones por hepatitis B ha disminuido en un 32 %, y las defunciones relacionadas con la hepatitis C han disminuido en un 12 %. La prevalencia de la hepatitis B entre los niños menores de cinco años también ha disminuido hasta el 0,6 %, y 85 países han alcanzado o superado la meta del 0,1 % fijada para 2030.
Estos logros reflejan el impacto de una acción mundial y nacional sostenida y coordinada después de que los Estados Miembros adoptaran en 2016, en la Asamblea Mundial de la Salud, las metas de la OMS relativas a la eliminación de la hepatitis vírica. El informe advierte, sin embargo, que las tasas de progreso actuales no son suficientes para alcanzar todas las metas en materia de eliminación para 2030, y hace hincapié en la necesidad urgente de acelerar las iniciativas de prevención, pruebas de detección y tratamiento a escala mundial.
«En todo el mundo, los países están demostrando que eliminar la hepatitis no es un sueño imposible; es factible si existe un compromiso político sostenido que se sustente en una financiación nacional fiable», declaró el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. «Al mismo tiempo, el informe pone de relieve que los avances son demasiado lentos e irregulares. Mucha gente sigue sin recibir un diagnóstico o tratamiento debido a la estigmatización, de unos sistemas de salud débiles y de un acceso desigual a los cuidados. Si bien disponemos de las herramientas para eliminar la hepatitis como amenaza para la salud pública, es urgente ampliar las iniciativas de prevención, diagnóstico y tratamiento si el mundo quiere alcanzar las metas para 2030».
Carga mundial y deficiencias en la respuesta
Las estimaciones actualizadas de la OMS indican que 287 millones de personas vivían con una infección por hepatitis B o C crónica en 2024.
Ese año, 0,9 millones de personas se infectaron con hepatitis B. Aunque la Región de África de la OMS representó el 68 % de las nuevas infecciones por hepatitis B, solamente el 17 % de los recién nacidos de la región recibieron la dosis de vacunación contra la hepatitis B al nacer.
En 2024, se registraron 0,9 millones más de infecciones por hepatitis C. Las personas que se inyectan drogas representaron el 44 % de las nuevas infecciones, lo que pone de manifiesto la necesidad urgente de contar con unos servicios de reducción de daños más robustos y unas prácticas de inyección sin riesgos.
De las 240 millones de personas con hepatitis B crónica en 2024, menos del 5 % recibían tratamiento. Solo el 20 % de las personas con hepatitis C han recibido tratamiento desde 2015, cuando se puso a disposición de la población un nuevo tratamiento de 12 semanas con una tasa de curación de aproximadamente el 95 %.
Como consecuencia del acceso limitado a la prevención y los cuidados, se estima que 1,1 millones de personas murieron en 2024 por hepatitis B y 240 000 por hepatitis C. La cirrosis hepática y el hepatocarcinoma fueron las principales causas de los fallecimientos relacionados con la hepatitis. Una gran parte de las defunciones relacionadas con la hepatitis B se produjeron en las regiones de África y del Pacífico Occidental.
Diez países —Bangladesh, China, Etiopía, Filipinas, Ghana, India, Indonesia, Nigeria, Sudáfrica y Vietnam— concentraron el 69 % de los fallecimientos relacionados con la hepatitis B en todo el mundo en 2024. Las defunciones relacionadas con la hepatitis C están más dispersas geográficamente. En 2024, diez países representaron el 58 % del total mundial, a saber, China, los Estados Unidos de América, la Federación de Rusia, la India, Indonesia, el Japón, Nigeria, el Pakistán, Sudáfrica y Vietnam.
Soluciones de reconocida eficacia
Pese a estas dificultades, los avances en países como Egipto, Georgia, el Reino Unido y Rwanda demuestran que eliminar la hepatitis como problema de salud pública es posible con un compromiso y una inversión sostenidos.
Ya existen herramientas sumamente eficaces:
la vacuna contra la hepatitis B protege a más del 95 % de las personas vacunadas frente a infecciones agudas y crónicas;
el tratamiento antivírico a largo plazo para la hepatitis B puede ayudar a manejar de manera eficaz la infección crónica y prevenir enfermedades hepáticas graves; y
el tratamiento curativo de corta duración para la hepatitis C, que dura entre 8 y 12 semanas, puede curar más del 95 % de las infecciones.
«Los datos muestran que es posible realizar avances, pero también ponen de manifiesto en qué nos estamos quedando cortos. Cada diagnóstico que no se realiza y cada infección no tratada debida a una hepatitis vírica crónica representa una muerte prevenible», afirmó la Dra. Tereza Kasaeva, Directora del Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e Infecciones de Transmisión Sexual, de la OMS. «Los países deben avanzar más rápido para integrar los servicios contra la hepatitis para personas que viven con hepatitis B y C en la atención primaria, y llegar a las comunidades más afectadas».
En el informe se identifican medidas prioritarias para acelerar la eliminación de la hepatitis como amenaza para la salud pública, como ampliar el tratamiento de la infección crónica por hepatitis B, especialmente en las regiones de África y del Pacífico Occidental de la OMS, y ampliar el acceso al tratamiento de la hepatitis C en la Región del Mediterráneo Oriental de la OMS.
También se pide un compromiso político y una financiación más robustos, una mejor cobertura de la vacunación contra la hepatitis al nacer B y una mayor protección antivírica a fin de prevenir la transmisión maternoinfantil de la infección por el VHB, especialmente en la Región de África de la OMS. En el informe se subraya, además, la necesidad de mejorar la seguridad de las inyecciones tanto en entornos de atención de la salud como en prácticas comunitarias, por ejemplo, fortaleciendo los servicios de reducción de daños para personas que se inyectan drogas.

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