Declaración sobre el ensayo previsto de la dosis neonatal de la vacuna contra la hepatitis B en Guinea-Bissau
Declaración sobre el ensayo previsto de la dosis neonatal de la vacuna contra la hepatitis B en Guinea-Bissau
13 de febrero de 2026 Declaración Ginebra
La Organización Mundial de la Salud (OMS) resalta que la dosis neonatal de la vacuna contra la hepatitis B es una intervención eficaz y esencial de salud pública, con un historial demostrado. Previene la enfermedad hepática, potencialmente mortal, al interrumpir la transmisión maternofilial en el momento de nacer. Se utiliza desde hace más de tres decenios y más de 115 países la incluyen en su calendario de vacunación. Proteger a los recién nacidos con una dosis neonatal administrada oportunamente no solo aporta beneficios individuales, sino que además es crucial para las iniciativas nacionales y mundiales de eliminación.
En respuesta a recientes preguntas de los medios de comunicación, la OMS quisiera declarar lo siguiente:
La OMS es consciente del ensayo controlado aleatorizado (ECA) sobre la dosis neonatal de la vacuna contra la hepatitis B propuesto en Guinea-Bissau. Con arreglo a las preguntas planteadas en información disponible públicamente y en consulta con los pertinentes expertos, la justificación científica del estudio, sus salvaguardas éticas y su alineación general con los principios establecidos para las investigaciones con participantes humanos suscitan importantes preocupaciones en la OMS.
Por qué no es ético no administrar la vacuna
Beneficio demostrado, daño previsible: Es bien sabido que la dosis neonatal de la vacuna contra la hepatitis B tiene un historial de seguridad demostrado desde hace decenios y es eficaz para prevenir entre el 70 % y el 95 % de los casos de transmisión maternofilial. Un estudio en que se ofrece la dosis neonatal de la vacuna contra la hepatitis B –una intervención que se ha demostrado que salva vidas–, pero que no se administra a algunos participantes expone a los recién nacidos a daños potencialmente irreversibles, como una infección crónica, cirrosis y cáncer de hígado.
No es necesario desde el punto de vista científico establecer un grupo sin tratamiento: Los ensayos con placebos o en que no se ofrece tratamiento solo son aceptables cuando no se dispone de intervenciones de eficacia probada o cuando dicho diseño es indispensable para responder a una pregunta crucial de eficacia o seguridad. Ninguna de estas dos condiciones parece cumplirse según las descripciones del estudio publicadas.
Insuficiente justificación científica: Las descripciones publicadas indican que el protocolo no cuestiona la eficacia establecida ni los efectos de la dosis neonatal; más bien, presupone resultados hipotéticos de seguridad sin contar con suficiente evidencia creíble de una señal de alerta que justifique poner en riesgo a los participantes.
Diseño sesgado y de poca utilidad: Tal como se indica en la descripción publicada, el diseño controlado, sin tratamiento y con enmascaramiento único conlleva una elevada probabilidad de un importante riesgo de sesgo, lo que limita la posibilidad de interpretabilidad de los resultados del estudio y su pertinencia normativa.
Explotar la escasez no es ético: La falta de recursos no puede utilizarse para justificar que no se administre una intervención de eficacia probada en una investigación en que participan personas. Las obligaciones éticas requieren reducir los riesgos al mínimo y garantizar una perspectiva de beneficios para los participantes. Según se deduce de la descripción publicada, el protocolo no parece garantizar ni siquiera un nivel mínimo de reducción de daños y de beneficios para los participantes en el estudio (por ejemplo, el tamizaje de mujeres embarazadas y la vacunación de recién nacidos expuestos a la hepatitis B).
En su forma actual, y con arreglo a la información publicada, el ensayo es incongruente con los principios éticos y científicos establecidos.
La OMS es sabedora de que Guinea-Bissau ha suspendido el estudio hasta que se efectúen nuevos exámenes técnicos. La OMS está a disposición de Guinea-Bissau para prestarle apoyo mientras examina la vía que debe seguir y para acelerar la introducción de la dosis neonatal y fortalecer la aplicación mediante:
la administración de la dosis neonatal en un plazo de 24 horas (incluidas estrategias para los partos domiciliarios y en los establecimientos de salud);
el tamizaje prenatal del antígeno superficial del virus de la hepatitis B (HBsAg), sus vínculos con la atención y la profilaxis neonatal;
la logística de la cadena de frío y en el último tramo, y la formación del personal de partería/de atención de salud; y
el monitoreo de la oportunidad y la cobertura, la farmacovigilancia y el uso de datos para la mejora continua.
La OMS mantiene su compromiso de colaborar con las autoridades nacionales, los investigadores y los asociados para velar por que todos los recién nacidos –en Guinea-Bissau y en todo el mundo– reciban protección oportuna y basada en la evidencia contra la hepatitis B y que las investigaciones realizadas en este ámbito cumplan las más estrictas normas éticas y científicas.

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