SAG destaca el rol de la apicultura y llama al cumplimiento de la Ley Apícola

 SAG destaca el rol de la apicultura y llama al cumplimiento de la Ley Apícola

Por Claudia Wörner Lavín 

Si aún no se ha inscrito en el SIPEC Apícola, este es el momento: en el marco del Día de la Miel, el SAG y dirigente del sector recordaron que el Registro Nacional de Apicultores, el cuaderno de campo y la declaración de colmenas son obligatorios y fundamentales para la trazabilidad, la sanidad y el futuro de la apicultura. 

El rol de la actividad apícola es esencial para el desarrollo agropecuario y la conservación de la biodiversidad, además del papel clave que cumplen las abejas en la polinización de cultivos y en la producción de alimentos.  En la Región de Ñuble, la actividad tiene una presencia significativa, con 1.104 apicultores vigentes, 6.959 apiarios registrados y un total de 525.818 colmenas, cifras que reflejan la relevancia económica, productiva y ambiental de este rubro para el territorio.

La miel, el principal producto de la actividad apícola, es reconocida por su alto valor nutritivo y sus propiedades naturales. Sin embargo, la importancia de las abejas va mucho más allá de la producción de miel, ya que a través de la polinización contribuyen directamente a la productividad de la agricultura y a la conservación de la flora silvestre. En este contexto, la protección de la salud de las abejas constituye una tarea fundamental para la seguridad alimentaria y la sustentabilidad de los sistemas productivos. 

“La Ley Apícola N.° 21.489 reconoce a la apicultura como una actividad estratégica para el sector silvoagropecuario y para el equilibrio de los ecosistemas”, destacó el director regional (s) Gabriel Bustos. En ese tenor, recordó que la implementación de la Ley Apícola y sus reglamentos generó nuevas obligaciones para quienes desarrollan esta actividad, donde destacan la inscripción en el Registro Nacional de Apicultores, a través del Sistema de Información Pecuaria Apícola (SIPEC Apícola), así como la declaración de apiarios y colmenas. “Esta es una herramienta fundamental para la trazabilidad y el fortalecimiento de la sanidad apícola, ya que los agricultores deben informar con 48 horas de anticipación antes de aplicar plaguicidas tóxicos y muy tóxicos para las abejas, utilizando para eso los datos de contacto registrados en el SIPEC Apícola”, recordó el directivo. 

Asimismo, los apicultores deben mantener actualizada su Declaración de sus apiarios a través del FRADA (Formulario de Registro de Apicultores y Declaración de Apiarios), declarar las existencias de colmenas cuando corresponda y cumplir las exigencias asociadas al movimiento y trashumancia de colmenas, además de las medidas de bioseguridad establecidas por la autoridad sanitaria. La nueva normativa también contempla la obligatoriedad de contar con un Cuaderno de Campo de Operación Apícola, destinado a registrar las actividades productivas y sanitarias desarrolladas en los apiarios, fortaleciendo la trazabilidad y el control sanitario del sector.  Sobre el Registro apícola, la apicultora de Bulnes, Bernarda Salazar, dirigente premiada por IICA en el Encuentro Nacional de Apicultura 2026, indicó a quienes no se han inscrito en el SIPEC Apícola a realizar este proceso, ya que va en beneficio de la sanidad del rubro. En Ñuble, “la apicultura está golpeada, pero resistiendo”, comentó Bernarda Salazar. “En los últimos años, la producción ha bajado harto, por la sequía, los incendios, la varroa, el cambio climático; en este momento, fuertes lluvias y hasta tornados han golpeado a nuestros apicultores”, comentó. Por lo mismo, destacó la necesidad de “apoyar la apicultura, fomentar la plantación de árboles nativos y fortalecer el trabajo de los apicultores organizados, porque cuidar a las abejas es cuidar la vida, el medio ambiente y el futuro de nuestra vida”, recalcó. 


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