INIA entrega 17 mil plantas de frutilla de alta calidad sanitaria a 170 productores del Maule
INIA entrega 17 mil plantas de frutilla de alta calidad
sanitaria a 170 productores del Maule
Material de la variedad
Albion, obtenido mediante cultivo in vitro y posteriormente multiplicado por
estolones, permitirá a agricultores de ocho comunas iniciar sus cultivos con
plantas de identidad varietal conocida y condiciones sanitarias garantizadas. Iniciativa
busca, además, transferir capacidades para que los productores avancen hacia
una mayor autonomía en la producción de plantas.
Un total de 170 productores de
frutilla de la Agricultura Familiar Campesina (AFC) de ocho comunas de la
Región del Maule recibieron plantas de la variedad Albion, como parte de un
proyecto ejecuta por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) para
mejorar la disponibilidad de material vegetal de calidad y fortalecer las
capacidades técnicas de los agricultores.
La actividad formó parte del Proyecto
FNDR “Generación de banco de germoplasma para la obtención de plantas de calidad”
—financiado por el Gobierno de Maule y ejecutado por INIA—, que busca establecer
un sistema de abastecimiento de plantas de frutilla y frambuesa con alta calidad
fitosanitaria e identificación varietal para pequeños productores de la región.
Material vegetal con respaldo
sanitario y genético
Durante la ceremonia realizada en
el Centro Experimental Cauquenes de INIA Raihuén, cada uno de los productores
recibió 100 plantas de la variedad Albion, material que deriva de plantas
obtenidas mediante cultivo in vitro en el Laboratorio de Biotecnología de INIA
Quilamapu en Chillán, y que posteriormente fueron multiplicadas vegetativamente
mediante estolones.
Este origen
permitió que las plantas entregadas tuvieran un origen conocido, lo que asegura
que corresponden efectivamente a la variedad Albion, caracterizada su alta
calidad, gran tamaño, color rojo brillante, dulzor intenso, producción estable durante
toda la temporada, y alta resistencia a enfermedades de la raíz. Esta certeza
de origen garantiza, además, condiciones fitosanitarias acordes con las
exigencias y normativas del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) por lo que está
perfectamente destinado a una entrega segura.
La utilización de plantas sanas y
genéticamente identificadas constituye un aspecto fundamental para establecer
adecuadamente un cultivo, ya que permite comenzar el proceso productivo con
material vegetal que presenta características conocidas y facilita posteriores
procesos de multiplicación bajo condiciones controladas.
Para el investigador y genetista
de INIA Quilamapu, Javier Chilian, las plantas entregadas representan mucho más
que un insumo para la actual temporada. “Las plantas de frutilla entregadas a
cada productor constituyen un punto de partida, ya que a partir de ellas y
mediante un adecuado establecimiento, manejo agronómico y multiplicación
vegetativa, esperamos que los productores puedan generar, progresivamente, su
propio material vegetal”, explicó.
Transferencia para avanzar
hacia la autonomía
Uno de los principales
componentes de la estrategia es que la entrega de plantas esté acompañada de
conocimientos técnicos sobre establecimiento, manejo inicial y multiplicación
vegetativa mediante estolones. En ese sentido, la directora regional de INIA
Raihuén, Carmen Gloria Morales, sostuvo que “queremos promover esta estrategia
de producción y manejo agronómico de plantas, para que los productores logren
autonomía productiva en sus predios. Ha sido una jornada muy provechosa y
estamos muy contentos como INIA de poder entregar este apoyo concreto”.
La iniciativa busca avanzar desde
un modelo basado principalmente en la provisión externa de plantas hacia uno
que incorpore capacidades de los propios agricultores para participar en la
generación de sus propias plantas, siempre bajo condiciones técnicas y
sanitarias adecuadas.
Beneficio para productores de
ocho comunas
Los beneficiarios pertenecen a
las comunas de Chanco, Pelluhue, Empedrado, Parral, Longaví, Retiro, Villa
Alegre y Yerbas Buenas. Se trata de agricultores vinculados a los servicios de
asesoría de INDAP, además de pequeños productores interesados en diversificar
sus sistemas productivos.
El programa contempla una
duración de 48 meses y entre sus principales resultados considera el
establecimiento de un banco de germoplasma de frutillas y frambuesas en INIA
Raihuén, concebido como punto de partida para la producción de plantas y la
transferencia de conocimientos hacia los agricultores.
Según el investigador Javier Chilian,
esta estrategia permitirá “contribuir no solamente a mejorar la disponibilidad
y calidad del material vegetal, sino también a fortalecer la autonomía
productiva y la sostenibilidad de la Agricultura Familiar Campesina de nuestra
Región del Maule”.
Comentarios