Gemini Norte revela los “nudos de perlas” ocultos en los restos de una supernova observada en 1181

 

Gemini Norte revela los “nudos de perlas” ocultos en los restos de una supernova observada en 1181

Nuevas observaciones con el telescopio Gemini Norte, en Hawai‘i, revelan una estructura de pequeños nudos en cadena en el remanente de una histórica supernova.



El telescopio Gemini Norte, ubicado en Maunakea (Hawai‘i), ha obtenido la imagen más detallada hasta la fecha de Pa 30, el probable remanente de la histórica supernova observada en el año 1181. Las nuevas observaciones revelan que sus famosos filamentos con forma de “fuegos artificiales” no son franjas uniformes, sino cadenas de pequeños nudos.

No, no se trata de un espectáculo de fuegos artificiales, sino de Pa 30 —el probable remanente de la histórica supernova observada en el año 1181, captado ahora con un nivel de detalle sin precedentes por el telescopio Gemini Norte, que forma parte del Observatorio Internacional Gemini, financiado en parte por la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF) y operado por NOIRLab de NSF. La nueva imagen, obtenida con el Espectrógrafo Multiobjetos de Gemini (GMOS), muestra que el inconfundible material eyectado del remanente, con forma de fuegos artificiales, adopta una estructura en cascada, similar a una serie de nudos.

La histórica supernova, denominada SN 1181, es una de las únicas cinco supernovas de la Vía Láctea que se observaron desde la Tierra antes de la invención del telescopio. Ocho textos distintos indican que astrónomos chinos, japoneses y árabes la observaron por primera vez entre el 4 y el 6 de agosto de 1181. La supernova permaneció visible en la constelación de Casiopea durante 185 días. Según lo que sabemos sobre el destino final de las estrellas, una explosión de esta magnitud debería haber dejado algún remanente. Pa 30, un sistema compuesto por una estrella central azul y una envoltura circundante con forma de fuegos artificiales, es el principal candidato para ser este remanente de supernova.

Pa 30 no se descubrió hasta 2013, como resultado de una campaña de ciencia ciudadana destinada a encontrar nebulosas planetarias en los datos del Wide-field Infrared Survey Explorer (WISE). Fue la trigésima nebulosa descubierta por la astrónoma aficionada estadounidense Dana Patchick. Las imágenes de seguimiento obtenidas con el Telescopio KPNO de 2,1 metros y el Telescopio Hiltner de 2,4 metros, ambos ubicados en el Observatorio Nacional Kitt Peak de NSF (KPNO), un Programa de NOIRLab de NSF, revelaron una emisión nebular tenue y difusa, así como unos notables filamentos radiales que atraviesan la nebulosa formando una esfera casi perfecta. Por su edad y brillo estimados, los científicos consideran que Pa 30 es probablemente el remanente de la supernova SN 1181.

El análisis de las nuevas observaciones realizadas desde Gemini Norte, dirigido por Timothy Cunningham (Centro de Astrofísica — Harvard y Smithsonian) e Ilaria Caiazzo (Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria), revela que Pa 30 presenta una estructura filamentosa que se extiende aproximadamente diez veces más lejos de lo observado anteriormente. Asimismo, las observaciones muestran que los filamentos radiales están formados por cadenas continuas de diminutos nudos de gas, en lugar de las franjas lisas que se habían observado anteriormente. Esta estructura nudosa sugiere que las variaciones de temperatura o densidad del material que rodeaba a la estrella antes de la explosión podrían haber dado forma al material expulsado por la supernova a medida que se expandía hacia el espacio.

Pa 30 es un remanente excepcional entre los conocidos hasta ahora. La estrella central que quedó tras la explosión, IRAS 00500+6713, es extremadamente caliente, con una temperatura de unos 200.000 °C (~360.000 °F). Además, presenta vientos estelares muy rápidos que se desplazan a unos 16.000 kilómetros por segundo (~10.000 millas por segundo).

En una explosión de supernova, se espera que la estrella remanente sea “expulsada” durante la potente explosión. Sin embargo, la estrella central de Pa 30 parece estar situada casi exactamente en el centro del remanente. Esta curiosa configuración indica que la explosión fue bastante simétrica y descarta que la estrella haya recibido un gran impulso que la desplazara del centro.

A partir de ello, los investigadores concluyen que la SN 1181 fue una supernova de tipo Iax extremadamente rara. A diferencia de las explosiones estándar de alta energía de las supernovas de tipo Ia, que destruyen por completo a sus estrellas, las supernovas de tipo Iax son explosiones incompletas y de menor energía que dejan tras de sí una estrella remanente. Pa 30 es el único remanente de una supernova de tipo Iax conocido en la Vía Láctea.

La historia de la SN 1181 es la de personas que, a lo largo del tiempo y el espacio, han contribuido a comprender la historia del Universo en constante cambio. A medida que surgen nuevas preguntas astronómicas cada día, la SN 1181 nos invita a preguntarnos cuántos otros misterios del pasado lejano del Universo aún esperan ser descubiertos.
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El análisis de estos datos se presenta en un artículo titulado “Detection of knots in the supernova type Iax remnant Pa 30”, publicado en The Astrophysical Journal. DOI: 10.3847/1538-4357/ae9cb2

El equipo está compuesto por T. Cunningham (Centro de Astrofísica — Harvard y Smithsonian [CfA]); ahora Universidad de Warwick) I. Caiazzo (Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria), J. C. Raymond (CfA) y S. J. Kenyon (CfA).


Remanente de supernova Pa 30


No, no se trata de un espectáculo de fuegos artificiales, sino de Pa 30 —el probable remanente de la histórica supernova observada en el año 1181—, que ahora ha sido observado con un nivel de detalle sin precedentes por el telescopio Gemini Norte, una de las dos instalaciones que componen el Observatorio Internacional Gemini, financiado en parte por la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF) y operado por NOIRLab de NSF. Esta imagen fue obtenida con el Espectrógrafo Multiobjetos de Gemini (GMOS) y muestra que el inconfundible material eyectado del remanente, con forma de fuegos artificiales, adopta una estructura en cascada formada por pequeños nudos de gas.

Créditos:

International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA
Acknowledgment: PI: T. Cunningham (Center for Astrophysics — Harvard & Smithsonian)
Image Processing: J. Miller & M. Rodriguez (International Gemini Observatory/NSF NOIRLab), T.A. Rector (University of Alaska Anchorage/NSF NOIRLab), D. de Martin & M. Zamani (NSF NOIRLab)

Láser de Gemini Norte brilla a través de la luminiscencia nocturna



El rayo de la estrella guía láser del telescopio Gemini Norte se eleva hacia la atmósfera, con el fascinante resplandor verde de la luminiscencia nocturna (o airglow) como telón de fondo. La estrella guía láser se utiliza para medir la turbulencia en la atmósfera terrestre, de modo que el telescopio pueda corregirla y obtener imágenes nítidas del cielo nocturno. El airglow es una luz tenue emitida por los átomos de la atmósfera superior que han sido excitados por la radiación ultravioleta del Sol.

Gemini Norte es una de las dos instalaciones que conforman el Observatorio Internacional Gemini, financiado en parte por la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF) y operado por NOIRLab de NSF, y está ubicado en Maunakea, en Hawai’i.

Créditos:

International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/M. Rodriguez (International Gemini Observatory/NSF NOIRLab)





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Panorámica del remanente de supernova Pa 30


No, no se trata de un espectáculo de fuegos artificiales, sino de Pa 30 —el probable remanente de la histórica supernova observada en el año 1181—, que ahora ha sido observado con un nivel de detalle sin precedentes por el telescopio Gemini Norte, una de las dos instalaciones que componen el Observatorio Internacional Gemini, financiado en parte por la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF) y operado por NOIRLab de NSF. Esta imagen fue obtenida con el Espectrógrafo Multiobjetos de Gemini (GMOS) y muestra que el inconfundible material eyectado del remanente, con forma de fuegos artificiales, adopta una estructura en cascada formada por pequeños nudos de gas.

Créditos:

International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA

Acknowledgment: PI: T. Cunningham (Center for Astrophysics — Harvard & Smithsonian)

Image Processing: J. Miller & M. Rodriguez (International Gemini Observatory/NSF NOIRLab), T.A. Rector (University of Alaska Anchorage/NSF NOIRLab), D. de Martin & M. Zamani (NSF NOIRLab)


Un acercamiento al remanente de supernova Pa 30




No, no se trata de un espectáculo de fuegos artificiales, sino de Pa 30 —el probable remanente de la histórica supernova observada en el año 1181—, que ahora ha sido observado con un nivel de detalle sin precedentes por el telescopio Gemini Norte, una de las dos instalaciones que componen el Observatorio Internacional Gemini, financiado en parte por la Fundación Nacional de Ciencias de EE. UU. (NSF) y operado por NOIRLab de NSF. Esta imagen fue obtenida con el Espectrógrafo Multiobjetos de Gemini (GMOS) y muestra que el inconfundible material eyectado del remanente, con forma de fuegos artificiales, adopta una estructura en cascada formada por pequeños nudos de gas.

Créditos:

International Gemini Observatory/NOIRLab/NSF/AURA/E. Slawik/J. Pinto

Acknowledgment: PI: T. Cunningham (Center for Astrophysics — Harvard & Smithsonian)

Image Processing: J. Miller & M. Rodriguez (International Gemini Observatory/NSF NOIRLab), T.A. Rector (University of Alaska Anchorage/NSF NOIRLab), D. de Martin & M. Zamani (NSF NOIRLab)



Fuente: NOIRLab de NSF, el centro de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos para la astronomía óptica-infrarroja terrestre

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