El retorno de un tesoro escondido: más de 200 variedades tradicionales de porotos vuelven a Chile de la mano de INIA
El retorno de un tesoro escondido: más de 200 variedades tradicionales
de porotos vuelven a Chile de la mano de INIA
Accesiones recolectadas en
Chile durante la década de 1990 fueron repatriadas por INIA Quilamapu, en
Chillán, desde un banco internacional de germoplasma en Colombia. Con ello,
esta entidad de investigación —vinculada al Ministerio de Agricultura— recupera
parte importante del patrimonio agrícola nacional que se fue perdiendo en el
tiempo por situaciones naturales.
Parte del valioso patrimonio
genético de la pequeña agricultura chilena volvió al país tras permanecer casi
cuatro décadas en resguardo en un banco internacional de germoplasma en
Colombia. Se trata de distintas variedades de semillas tradicionales de porotos
chilenos, recolectadas el siglo pasado en distintas partes del país, para ser protegidas
de situaciones naturales que podrían haber provocado su pérdida definitiva.
La repatriación fue llevada a
cabo por investigadores del Banco de Recursos Genéticos Vegetales de INIA
Quilamapu, en Chillán, gracias al apoyo de la subsecretaría de Agricultura de
Chile y del Fondo de Distribución de Beneficios de la FAO.
El banco de germoplasma en
Chillán
Gerardo Tapia, curador del banco,
señaló que la colección actual que se mantiene a resguardo en esa unidad de INIA
asciende a 1.239 accesiones o variedades de porotos. Esta colección se conformó
a partir de prospecciones realizadas por investigadores de INIA, a fines del
siglo pasado, en más de 200 localidades desde Arica a Chiloé. Añadió que, en
ese periodo, las variedades tradicionales eran cultivadas por pequeños
productores y que, producto de procesos naturales, muchas de ellas fueron desapareciendo.
El científico explicó que el
avance de los monocultivos agrícolas desde mediados del siglo pasado también
contribuyó a la desaparición de numerosas variedades tradicionales y, por consiguiente,
a la necesidad de proteger las restantes. Destacó que esta situación fue la que
motivó la creación de los bancos de germoplasma en el país.
Una copia de la colección de
porotos resguardada en el banco de INIA Quilamapu fue enviada al Centro
Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), ubicado en las cercanías de Cali,
en Colombia, donde funciona uno de los principales repositorios internacionales
de porotos del mundo.
Respecto de este proceso, Gerardo
Tapia indicó que “realizamos un catastro de las variedades que ya no estaban
disponibles en nuestros bancos y gestionamos su repatriación. Son materiales
que vuelven al país después de casi cuatro décadas y que forman parte de
nuestro patrimonio agrícola”. Explicó que las semillas repatriadas forman parte
de la historia agrícola y cultural de Chile. “Recuperarlas no solo permite
conservarlas, sino también ponerlas a disposición de la investigación y devolverlas
a los territorios donde se originaron”, sentenció.
Delicado proceso de
repatriación
Las semillas de 206 variedades
tradicionales llegaron la segunda semana de junio al Banco de Recursos
Genéticos Vegetales en bolsas selladas, cada una identificada con códigos que permiten
seguir la trazabilidad respecto de su origen, regeneraciones e información relevante.
Cada bolsa contiene alrededor de 20 semillas, cantidad suficiente para iniciar
una etapa crucial: la multiplicación del material bajo condiciones controladas
en las instalaciones de INIA Quilamapu.
“El primer objetivo es regenerar
el material recibido y aumentar la cantidad de semillas disponibles. Para ello
trabajamos en condiciones de confinamiento, evitando posibles contaminaciones por
enfermedades o condiciones adversas, y resguardando la calidad de la semilla que
se obtendrá”, explicó el especialista.
Sin embargo, este proceso de
regeneración no estará exento de desafíos, advirtió Tapia, ya que muchas de
estas variedades permanecieron durante décadas almacenadas y congeladas. “Ellas
crecieron en su origen en condiciones climáticas distintas a las actuales”,
precisó.
Para el científico y curador del
banco de germoplasma, esta diversidad genética constituye la base para el
desarrollo de nuevas variedades de porotos chilenos, ya que “una parte
importante no estaba disponible en el país”. Añadió que algunas variedades podrían
aportar características de interés, como tolerancia a condiciones de sequía y a
temperaturas extremas, además de resistencia a enfermedades.
Por último, el investigador de
INIA Quilamapu explicó que esta repatriación abre nuevas oportunidades para
estudiar el valor nutricional de estos materiales. “Muchas de estas variedades
nunca han sido evaluadas en contenido de fibra, almidones y otros compuestos
bioactivos beneficiosos para la salud”, sostuvo, tras lo cual agregó que este
material también podría contribuir al desarrollo de nuevos productos
alimenticios con mejores atributos nutricionales.

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