Cuando Reinaldo Bello García cruzó voluntariamente el portal del Regimiento N.º 6 “Chacabuco” en 1944, tenía apenas 18 años. Hoy, a sus 100 años, aquella decisión volvió a cobrar vigencia: la unidad militar lo recibió nuevamente en sus dependencias para rendirle un homenaje
Foto Ejército de Chile
Cuando Reinaldo Bello García cruzó voluntariamente el portal del Regimiento N.º 6 “Chacabuco” en 1944, tenía apenas 18 años. Hoy, a sus 100 años, aquella decisión volvió a cobrar vigencia: la unidad militar lo recibió nuevamente en sus dependencias para rendirle un homenaje tras cumplir un siglo de vida.
La jornada estuvo cargada de simbolismo. No solo revivió recuerdos, sino que pudo retornar al lugar exacto donde visitó por primera vez el uniforme del Ejército de Chile. “Estoy muy agradecido por haberme permitido reencontrarme con una parte tan importante de mi historia”, expresó con emoción durante la ceremonia.
La visita de Reinaldo al Regimiento permite trazar un paralelo entre dos generaciones separadas por 82 años. Cuando realizó su instrucción, la rutina militar comenzaba de madrugada, bajo la conducción de instructores que guiaban jornadas de ejercicio, trote y prácticas de mimetismo en los cerros. Aquella formación, basada en la disciplina, el cumplimiento de horarios y la responsabilidad, dejó enseñanzas que, según recuerda, lo acompañaron durante toda su vida. En una época con menos comodidades y en que el contacto con sus cercanos se limitaba principalmente a las visitas, el Servicio Militar significó además su primera experiencia lejos del hogar.
A pesar de los cambios tecnológicos y sociales, asegura que la esencia de la vida militar se mantiene intacta. “Los tiempos han cambiado mucho”, reconoce, pero enfatiza que el nexo entre el soldado de 1944 y los soldados conscriptos actuales radica en los valores: honestidad, respeto, responsabilidad, perseverancia y amor a la patria.
“Esas enseñanzas han permanecido siempre conmigo”, afirma, destacando que en ese tiempo adquirió la disciplina, el rigor con los horarios y el cuidado por la presentación personal que lo han acompañado siempre, junto con su devoción por la Virgen del Carmen.
Legado profesional y familiar
Tras licenciarse del Servicio Militar, Reinaldo retomó sus estudios hasta titularse como Técnico Mecánico en la Escuela Industrial de Concepción. Posteriormente, desplegó una trayectoria laboral, primero en la Industria Textil Paños Biobío y más tarde en el rubro del transporte, sectores donde aplicó la rigurosidad que les enseñaron sus instructores a quienes recuerda con claridad.
En el ámbito personal, en 1955 contrajo matrimonio con Regina Riquelme Leal, con quien compartió 67 años. De esa unión nacieron tres hijos y, con el paso del tiempo, llegaron seis nietos y cinco bisnietos.
Para sus cercanos, la entrega de un reconocimiento tuvo una connotación especial. Una de sus hijas, María Regina, señaló: “Verlo recibir este homenaje al cumplir 100 años fue muy emocionante. Han pasado más de ocho décadas desde que juró a la Bandera y hoy sentimos un profundo orgullo al ver reconocida una etapa que marcó su vida y cuyos valores lo han acompañado hasta hoy”.
El mensaje a las nuevas generaciones
Al ser consultado sobre qué le diría hoy a un joven de 18 años que inicia su Servicio Militar en el mismo regimiento que lo acogió en su juventud, Reinaldo Bello no dudó en tender un puente entre ambas épocas. Su consejo es aprovechar la formación de los superiores, actuar con lealtad y comprender que el aprendizaje de esta etapa sirve para toda la vida.
Su mensaje final sintetiza la lección de un siglo de vivencias: “Que nunca olvide lo más importante: servir y amar a su patria”.

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