Un espectáculo celeste histórico: Auroras boreales sorprendieron anoche al planeta

 

La aurora boreal del 19 de Enero vista desde Alemania.  Spaceweather

La noche del 19 de enero, los cielos de buena parte del mundo se tiñeron de verde, rosa y rojo gracias a un fenómeno celeste poco común en latitudes medias: las auroras boreales alcanzaron regiones donde casi nunca se ve este espectáculo natural. El evento fue provocado por una tormenta geomagnética severa de nivel G4, una de las más intensas registradas recientemente, que fue generada por una potente eyección de masa coronal (CME) proveniente del sol y que impactó la magnetosfera terrestre con una rapidez extraordinaria.


¿Qué ocurrió y por qué fue tan especial?


El responsable del fenómeno fue un estallido solar registrado el 18 de enero, clasificado como una fuerte llamarada X-1.9 que lanzó una enorme CME hacia la Tierra. Esta eyección viajó a velocidades inusualmente altas —aproximadamente 1.660 km/s—, tardando apenas unas 25 horas en llegar a nuestro planeta, mucho menos de lo habitual. Cuando la CME chocó con el campo magnético terrestre alrededor de las 19:30 UTC del 19 de enero, las condiciones geomagnéticas subieron rápidamente al nivel G4 (severo), según el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA.


Este nivel de tormenta es lo bastante fuerte como para empujar el límite de visibilidad de las auroras muy hacia el sur, mucho más allá de las regiones árticas donde normalmente se observan.


Un espectáculo global: fotos desde varios continentes


Los observadores de cielo nocturno alrededor del mundo compartieron imágenes impresionantes de auroras ese mismo lunes. Desde Deming (Nuevo México, EE. UU.) —latitud ~32°—, hasta Alemania, Francia, España, Hungría y China, la aurora boreal se dejó ver en lugares que rara vez la contemplan.


La aurora vista desde China. Imagen:  Chi Shiyong
Aunque el fenómeno fue especialmente intenso en el hemisferio norte, la combinación de la fuerte tormenta y un cielo oscuro sin luna (luna nueva el 18 de enero) ayudó a que las luces se vieran claramente incluso con algo de contaminación lumínica.

Las predicciones de visibilidad indicaban que las auroras —si las condiciones del cielo eran favorables— podrían observarse muy al norte de México y en regiones limítrofes, aunque el espectáculo fue más tenue y no tan ampliamente documentado como en EE.UU. o Canadá.


La aurora boreal captada desde Nuevo México. Imagen: Michael Moore

En estos dos últimos lugares, la aurora boreal fue visible en varias zonas del norte y centro del país, e incluso algunos informes señalaron que se veía desde estados interiores donde casi nunca ocurre, como partes de Texas, Nuevo México o el medio oeste, dependiendo de las condiciones climáticas locales.


Este evento incluso superó expectativas en algunos lugares, con testimonios y fotografías que muestran cómo largas bandas de luz se despliegan por el cielo nocturno.


Causas científicas del fenómeno


Las auroras boreales se generan cuando partículas cargadas provenientes del sol chocan con los átomos de la atmósfera terrestre, excitándolos y causando emisiones de luz de distintos colores. Estas interacciones suelen ocurrir cerca de los polos magnéticos, donde el campo magnético terrestre guía a estas partículas hacia abajo. Sin embargo, tormentas geomagnéticas intensas, como la de estos días, pueden expandir esa zona hacia latitudes más bajas, permitiendo avistamientos más al sur.


Aunque visualmente espectaculares, las tormentas geomagnéticas severas también pueden tener efectos secundarios en sistemas tecnológicos, como satélites, redes de comunicación y GPS. Por eso, las agencias de clima espacial continúan vigilando la actividad solar con atención, alertando a operadores de infraestructura sensible para reducir posibles interrupciones.


Además, este tipo de fenómenos suelen ser más frecuentes cerca del máximo solar, una fase del ciclo de actividad del sol que ocurre aproximadamente cada 11 años y que, según varias agencias, está activo o cercano a su fase alta en estos meses.


Así pues, la noche del 19 de enero de 2026 quedará en la memoria de astrónomos y aficionados por igual. Una tormenta geomagnética inusualmente intensa llevó auroras boreales más al sur que de costumbre, permitiendo que personas desde España hasta Estados Unidos y otras partes del mundo presenciaran un baile de luces que, para muchos, será una sola vez en la vida.



Fuente: NASANET

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