HISTORIA ANTIGUA. DOCUMENTO nº7 : “LOS DIOSES EN LA MITOLOGÍA GRIEGA “
HISTORIA ANTIGUA. DOCUMENTO nº7 : “LOS DIOSES EN LA MITOLOGÍA GRIEGA “
|
El siguiente relato pertenece a La Ilíada de
Homero (canto XX).
Se refiere al
momento en que los dioses deciden
intervenir en la Guerra de Troya.
A partir de este
documento se pueden inferir las características que tenían los dioses
griegos. Se puede apreciar cómo participan de las cualidades y defectos de
los hombres y sólo se diferencian de ellos por su inmortalidad.
|
Zeus,
entonces, desde la cumbre del Olimpo , ordenó a Temis que convocase a los
dioses para la Asamblea; y Temis fue de
un lado para otro ordenando a todos que acudieran al palacio de Zeus.
De los
ríos sólo faltó el Océano; y de cuantas ninfas habitaban los amenos bosques ,
las aguas de los ríos o los fértiles prados, ninguno dejó de presentarse.
Todos
llegaron al palacio de Zeus, el que amontona las sombrías nubes. Se sentaron
todos bajo los pulidos pórticos y así quedaron los dioses reunidos alrededor de
Zeus hijo de Cronos.
Ni el
poderoso Poseidón que estremece la tierra dejó de obedecer a la llamada; y,
dirigiéndose desde el mar a la asamblea, se sentó en medio de ellos y preguntó
a Zeus:
-¿Por
qué, oh señor del rayo, nos convocas de nuevo a junta a los dioses?
¿Acaso quieres que deliberemos acerca de troyanos y aqueos? Pronto
volverá a encenderse , en efecto, la
lucha entre ambos pueblos.
Y Zeus
le respondió :
-Ya has
dicho en verdad, Poseidón, el objeto con que os he convocado a todos, pues me
preocupa, en efecto, la suerte de la
ciudad condenada a la destrucción. Voy a permanecer en la más alta cima del
Olimpo, recreando mi espíritu en el espectáculo de la batalla; pero vosotros id
hacia los troyanos o aqueos, y prestad vuestra ayuda a unos o a otros según os
lo dicte el corazón . Porque se Aquiles combatiera a los troyanos sin que éstos
tuvieran algún dios en su ayuda, no resistirían ni un momento…
Así
habló Zeus y sus palabras suscitaron una lamentable contienda entre ellos pues
todos los dioses de la futura batalla.
De lado
de los aqueos se pusieron Hera , Pala, Atenea, Poseidón que estremece
la tierra, Hermes el prudente, y Hefesto que, aunque orgulloso por su
fuerza,
renqueaba arrastrando sus débiles
piernas, y
De
parte de los troyanos enderezaron sus pasos Ares, de tremolante casco; Fedo
Apolo, de largos cabellos; Artemisa, que se envanece de sus flechas, Leto;
Janto y Afrodita, la que se goza en las
sonrisas.
En tanto que los dioses se mantuvieron
alejados del combate, los aqueos se
mostraron ufanos y llenos de confianza por la presencia de Aquiles en sus
filas, después de tanto tiempo de haberse abstenido del combate.
En
cambio, los troyanos, presa del terror, empezaron a temblar desde que vieron a
Aquiles, de pies ligeros, cubierto con su deslumbrante armadura y semejante a
Ares.
Pero
así que las deidades se introdujeron entre las filas de los guerreros, la
terrible Eris, que enardece a los varones, se irguió; Atenea empezó a dar
fuertes gritos desde la orilla del
foso o desde los altos y sonoros
promontorios, y Ares, semejante a la negra tempestad, desde lo alto de Ilión
gritaba también para excitar a los troyanos.
De este
modo los felices dioses, enardeciendo unos a otros obligaron a los dos pueblos
a trabar horrenda lucha. El padre de los dioses y de los hombres tronó
horriblemente en las alturas y, por debajo, Poseidón sacudió la tierra infinita
y las altas cimas de los montes. Entonces se estremecieron las laderas y las cumbres del Ida, rica en manantiales,
la ciudad troyana y las naves aqueas.
Y bajo
la tierra, Edoneo, señor de los muertos, cobró miedo y saltó del trono
gritando: “¿Hará Poseidón, estremecedor de la tierra, que estalle el suelo y se
haga visible a los ojos de los hombres y de los inmortales la mansión horrenda
de la corrupción que los mismos dioses aborrecen?”
¡Tal estrépito se produjo cuando los dioses
entraron en el combate! Al soberano
Poseidón le hizo frente Febo Apolo con sus aladas flechas; a Enialo, Minerva,
la diosa de los ojos garzos; a Hera, la turbulenta Artemisa, hermana del Arquero, que usa arco de oro y gusta de
disparar saetas; a Leto el poderoso y benéfico Hermes, y a Hefesto, el gran río
de profundas corrientes llamado por los dioses Janto y por los inmortales
Escamandro.
Así los
dioses se enfrentaron con los dioses.
Fuente:
De la Jara, Fernando; Duchens, Nancy; Frei R.T; Irene: “Antología de Documentos
de Historia Universal”. Material para el profesor. CPEIP. Lo Barnechea, Santiago de Chile, abril
de 1991, pp 12-13
Comentarios