Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados despachó proyecto que fomenta mercado de cruceros en Chile
Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados despachó proyecto que fomenta mercado de cruceros en Chile
Publicado el 21 de julio del 2011
La iniciativa fue aprobada sólo con algunas precisiones, respecto de los textos despachados por las Comisiones de Turismo y Gobierno Interior de la Cámara de Diputados.
En condiciones de ser visto por la Sala quedó el proyecto del Ejecutivo (boletín 7528) que fomenta el Mercado de Cruceros Turísticos, ello tras haber sido aprobado por la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, instancia que preside Joaquín Godoy (RN).
El legislador estimó que es una gran noticia, no sólo para Valparaíso, sino para todos los puertos que reciben a estas embarcaciones. Resaltó que con esta iniciativa se homologó en Chile las condiciones que le entregan otros países a los cruceros internacionales, facilitando su recalada en puertos nacionales.
“Cada crucero que recala en Valparaíso o en otra ciudad de Chile, si se calcula un promedio de cien dólares que gasta cada turista, deja unos 300 mil dólares en cada oportunidad. La industria de cruceros bajó, en parte, porque nuestra legislación le impedía operar casinos dentro de nuestro territorio marítimo nacional, entonces era lógico que teníamos que homologarlo y de esa manera vamos a poder repotenciarlo”, enfatizó.
Consideró que no existirá una competencia desleal con los casinos de tierra y destacó que la industria nacional de cruceros turísticos, al incorporar beneficios similares a las embarcaciones internacionales, también podrán potenciarse.
La Subsecretaria de Turismo, Jaqueline Plass, junto con agradecer el apoyo y el tenor del debate efectuado por los parlamentarios, informó que en la Comisión de Hacienda se efectuaron tres indicaciones. La primera, precisó, dice relación con establecer una proporcionalidad con el número de pasajeros y el número de juegos que pueden tener un crucero nacional.
Luego, agregó, se le otorgan facultades a la Superintendencia de Casinos para efectos de verificar una homologación de las máquinas y tener certeza que no se las está interviniendo o que no se esté cumpliendo con el nivel de retorno comprometido. Finalmente, se fijó normas para la fiscalización del cumplimiento del cierre en puertos chilenos y dentro de las tres millas próximas a la costa de los casinos.
La Subsecretaria resaltó que, desde un principio, el Gobierno ha argumentado que éste es un perfeccionamiento a la Ley de Cruceros y no a la de casinos. “La legislación comparada a la cual hemos tenido acceso nos muestra que los casinos, cuando operan en cruceros, no tributan salvo en el caso de Alaska, y por lo tanto, la buena práctica internacional indica que debemos mantener esa línea”, planteó.
Explicó que la industria nacional sólo podrá tener una máquina a bordo por cada diez pasajeros; una mesa de juego por cada cincuenta pasajeros y un juego de bingo, por nave. Además, los cruceros chilenos podrán gozar, como beneficio tributario, de la posibilidad de recuperar el IVA por aquellos bienes que se utilicen como inversión en el navío.
El diputado Pepe Auth (PPD) dijo que tiene una objeción conceptual mayor y que por eso se abstuvo en la votación del articulado. “Mi objeción es que el juego en Chile es ilícito, es una actividad dañina, generativa de adicción, por ello se ha autorizado a través de una ley especial y ésta se ha vinculado a financiar a los municipios y al Fondo de Desarrollo Regional. Aquí se permite que naves nacionales operen en alta mar con juegos, libres de todos estos impuestos específicos, libre de cualquier apoyo a las comunas o a la región, cambiando el concepto que tiene la sociedad”, enfatizó.
Planteó que se genera una suerte de inequidad, porque el juego en tierra va a tener una cierta carga impositiva, en tanto que altamar sólo tendrá una mucho menor, sin hablar del control por parte de la Superintendecia de Casinos, que en tierra es total y en el mar será casi nula.
Proyecto
El proyecto flexibiliza algunos de los requisitos y condiciones actuales para las naves mercantes nacionales (Art. 63 de la Ley N° 19.995), tales como: reducir de 120 a 80 la capacidad de pernoctación que deben tener las naves; disminuye el recorrido de 500 a 300 millas náuticas; elimina el requisito de que el titular del permiso de operación deberá ser una sociedad distinta del propietario, armador, operador, arrendatario o tenedor a cualquier título de la nave; y se les exime del pago de impuestos especiales establecidos en los artículos 58 y 59 de la ley N° 19.995.
Para evitar que los casinos en cruceros se conviertan en “casinos flotantes”, se mantiene la condición de que el circuito turístico en el cual se autorice la explotación de juegos de azar tenga una duración no inferior a tres días y, además, su cobertura debe comprender a lo menos un recorrido de 300 millas náuticas en las naves nacionales y de 500 millas náuticas para los cruceros extranjeros.
El proyecto excluye, tanto a las naves extranjeras como a las nacionales, de la obligación de someterse a las mismas disposiciones sobre autorización, operación y fiscalización que las previstas para los casinos de juego que funcionan en tierra. En el primer caso, particularmente, porque se trata de casinos que no sólo operarían en aguas territoriales chilenas, sino que también en otras jurisdicciones.
En el caso de las naves nacionales, en todo caso, se mantienen algunos ámbitos de la fiscalización, como es la homologación de los implementos de juego y su posterior verificación a bordo por parte de los fiscalizadores de la Superintendencia. Esto permitirá que los casinos de naves mercantes nacionales cuenten con máquinas de azar nuevas, certificadas por laboratorios internacionales, con sus instrucciones en español y con un porcentaje de retorno como premio al jugador de más de un 85%, tal como ocurre con los casinos de la nueva industria.
Finalmente, para garantizar la fe pública, la Superintendencia sería la instancia para atender y resolver los reclamos de controversias entre clientes y el operador de la sala de juego y se mantiene como criterio de regulación que la cantidad de material de juego esté de acuerdo al número de pasajeros que tenga la nave.
Publicado el 21 de julio del 2011
La iniciativa fue aprobada sólo con algunas precisiones, respecto de los textos despachados por las Comisiones de Turismo y Gobierno Interior de la Cámara de Diputados.
En condiciones de ser visto por la Sala quedó el proyecto del Ejecutivo (boletín 7528) que fomenta el Mercado de Cruceros Turísticos, ello tras haber sido aprobado por la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, instancia que preside Joaquín Godoy (RN).
El legislador estimó que es una gran noticia, no sólo para Valparaíso, sino para todos los puertos que reciben a estas embarcaciones. Resaltó que con esta iniciativa se homologó en Chile las condiciones que le entregan otros países a los cruceros internacionales, facilitando su recalada en puertos nacionales.
“Cada crucero que recala en Valparaíso o en otra ciudad de Chile, si se calcula un promedio de cien dólares que gasta cada turista, deja unos 300 mil dólares en cada oportunidad. La industria de cruceros bajó, en parte, porque nuestra legislación le impedía operar casinos dentro de nuestro territorio marítimo nacional, entonces era lógico que teníamos que homologarlo y de esa manera vamos a poder repotenciarlo”, enfatizó.
Consideró que no existirá una competencia desleal con los casinos de tierra y destacó que la industria nacional de cruceros turísticos, al incorporar beneficios similares a las embarcaciones internacionales, también podrán potenciarse.
La Subsecretaria de Turismo, Jaqueline Plass, junto con agradecer el apoyo y el tenor del debate efectuado por los parlamentarios, informó que en la Comisión de Hacienda se efectuaron tres indicaciones. La primera, precisó, dice relación con establecer una proporcionalidad con el número de pasajeros y el número de juegos que pueden tener un crucero nacional.
Luego, agregó, se le otorgan facultades a la Superintendencia de Casinos para efectos de verificar una homologación de las máquinas y tener certeza que no se las está interviniendo o que no se esté cumpliendo con el nivel de retorno comprometido. Finalmente, se fijó normas para la fiscalización del cumplimiento del cierre en puertos chilenos y dentro de las tres millas próximas a la costa de los casinos.
La Subsecretaria resaltó que, desde un principio, el Gobierno ha argumentado que éste es un perfeccionamiento a la Ley de Cruceros y no a la de casinos. “La legislación comparada a la cual hemos tenido acceso nos muestra que los casinos, cuando operan en cruceros, no tributan salvo en el caso de Alaska, y por lo tanto, la buena práctica internacional indica que debemos mantener esa línea”, planteó.
Explicó que la industria nacional sólo podrá tener una máquina a bordo por cada diez pasajeros; una mesa de juego por cada cincuenta pasajeros y un juego de bingo, por nave. Además, los cruceros chilenos podrán gozar, como beneficio tributario, de la posibilidad de recuperar el IVA por aquellos bienes que se utilicen como inversión en el navío.
El diputado Pepe Auth (PPD) dijo que tiene una objeción conceptual mayor y que por eso se abstuvo en la votación del articulado. “Mi objeción es que el juego en Chile es ilícito, es una actividad dañina, generativa de adicción, por ello se ha autorizado a través de una ley especial y ésta se ha vinculado a financiar a los municipios y al Fondo de Desarrollo Regional. Aquí se permite que naves nacionales operen en alta mar con juegos, libres de todos estos impuestos específicos, libre de cualquier apoyo a las comunas o a la región, cambiando el concepto que tiene la sociedad”, enfatizó.
Planteó que se genera una suerte de inequidad, porque el juego en tierra va a tener una cierta carga impositiva, en tanto que altamar sólo tendrá una mucho menor, sin hablar del control por parte de la Superintendecia de Casinos, que en tierra es total y en el mar será casi nula.
Proyecto
El proyecto flexibiliza algunos de los requisitos y condiciones actuales para las naves mercantes nacionales (Art. 63 de la Ley N° 19.995), tales como: reducir de 120 a 80 la capacidad de pernoctación que deben tener las naves; disminuye el recorrido de 500 a 300 millas náuticas; elimina el requisito de que el titular del permiso de operación deberá ser una sociedad distinta del propietario, armador, operador, arrendatario o tenedor a cualquier título de la nave; y se les exime del pago de impuestos especiales establecidos en los artículos 58 y 59 de la ley N° 19.995.
Para evitar que los casinos en cruceros se conviertan en “casinos flotantes”, se mantiene la condición de que el circuito turístico en el cual se autorice la explotación de juegos de azar tenga una duración no inferior a tres días y, además, su cobertura debe comprender a lo menos un recorrido de 300 millas náuticas en las naves nacionales y de 500 millas náuticas para los cruceros extranjeros.
El proyecto excluye, tanto a las naves extranjeras como a las nacionales, de la obligación de someterse a las mismas disposiciones sobre autorización, operación y fiscalización que las previstas para los casinos de juego que funcionan en tierra. En el primer caso, particularmente, porque se trata de casinos que no sólo operarían en aguas territoriales chilenas, sino que también en otras jurisdicciones.
En el caso de las naves nacionales, en todo caso, se mantienen algunos ámbitos de la fiscalización, como es la homologación de los implementos de juego y su posterior verificación a bordo por parte de los fiscalizadores de la Superintendencia. Esto permitirá que los casinos de naves mercantes nacionales cuenten con máquinas de azar nuevas, certificadas por laboratorios internacionales, con sus instrucciones en español y con un porcentaje de retorno como premio al jugador de más de un 85%, tal como ocurre con los casinos de la nueva industria.
Finalmente, para garantizar la fe pública, la Superintendencia sería la instancia para atender y resolver los reclamos de controversias entre clientes y el operador de la sala de juego y se mantiene como criterio de regulación que la cantidad de material de juego esté de acuerdo al número de pasajeros que tenga la nave.
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