En Chile Chico se realiza segunda vendimia de los vinos más australes del mundo. Los vinos Keóken, los más australes del país y del mundo, en sus versiones Sauvignon Blanc y Pinot Noir, son elaborados en forma experimental y vinificados en origen por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), en el valle de Chile Chico, a orillas del Lago General Carrera, en la Latitud 46,32°.

En Chile Chico se realiza segunda vendimia de los vinos más australes del mundo.

Los vinos Keóken, los más australes del país y del mundo, en sus versiones Sauvignon Blanc y Pinot Noir, son elaborados en forma experimental y vinificados en origen por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), en el valle de Chile Chico, a orillas del Lago General Carrera, en la Latitud 46,32°.


Foto INIA

Por  Luis Opazo
El mundo del vino sigue de fiesta. Las vendimias en la zona central de Chile ya terminaron, pero a orillas del Lago General Carrera, en la región de Aysén, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), institución ligada al Ministerio de Agricultura de Chile, está trabajando para obtener una segunda partida de los vinos más australes del mundo.
Keóken, que significa amanecer en lengua Aonikenk o Tehuelche, es el nombre que llevan estos mostos que está produciendo a nivel experimental el INIA, buscando nuevas alternativas productivas para la zona de microclima de Chile Chico, donde ya se producen con éxito cerezas de exportación.
Desde la Patagonia, en plena vendimia, la especialista del INIA, Marisol Reyes, explicó que “este año la cosecha de uvas ha sido buena, aunque la fruta está levemente menos madura que la cosecha anterior, está sana y con buen sabor, lo que permite suponer que tendremos nuevamente un buen producto y una producción aproximada de 15 botellas de cada variedad”.
Para el Director Nacional del INIA, Pedro Bustos, “es muy importante lo que se está haciendo en este proyecto altamente innovador. Con esta segunda partida de vinos obtenida a escala experimental, cada vez se van generando mayores conocimientos y buenos resultados para demostrar que es posible ampliar la frontera vitivinícola de Chile hacia el sur del país. El éxito de este proyecto permitirá incentivar a emprendedores y viñas medianas o grandes para que se atrevan a invertir en esta zona”.
El sommelier Pascual Ibáñez degustó la primera partida de estos vinos y destacó que “representan un hito histórico a nivel mundial, ya que producir vinos en las condiciones extremas de Chile Chico, en la Patagonia chilena, no es una tarea sencilla y el INIA lo ha logrado”.
“Para mí, aunque se trata de productos interesantes y de calidad, no es tan relevante definir a qué huele o sabe Keóken, ni donde lo encasillamos organolépticamente hablando, ya que al cumplir con todos los parámetros enológicos establecidos para considerarlo vino, estamos ante un fenómeno único y singular, engendrado más allá de las fronteras naturales que estaban establecidas para el vino”, indicó.
Ibáñez añadió que “en sus innovaciones, el INIA nos tiene acostumbrados a este tipo de grandes sorpresas. Sus apuestas son sólidas, desarrolladas con mucho sigilo y con una mirada de largo plazo. El INIA sabe que no se pueden esperar resultados instantáneos, por eso llega lejos en sus trabajos científicos. Keóken es la prueba y testigo fehaciente de eso y, por tal motivo, es la investigación más innovadora del momento vitivinícola nacional”.  Además, destacó que “todos los conocimientos que genera el INIA son bienes públicos y quedan a disposición de la industria para que se generen nuevos emprendimientos”.
Diego Arribillaga, especialista en fruticultura de INIA Tamel Aike, resaltó la importancia de seguir diversificando la oferta productiva de esta zona, al incorporar una nueva alternativa.
“El INIA se propuso analizar la factibilidad técnica de ampliar la vitivinicultura nacional hacia el sur. Para esto, se establecieron unidades de validación en Temuco, Puerto Saavedra y Chile Chico, en las que se plantaron cinco variedades blancas (Chardonnay, Sauvignon Blanc, Riesling, Gewürstraminer y Pinot Gris) y tres tintas (Pinot Noir, Portugais Bleu y Tempranillo), sobre dos portainjertos”, puntualizó.
En el año 2017 se realizó la primera cosecha y vinificación en Chile Chico, utilizando dos variedades establecidas en el 2010, dando origen a los vinos Keóken, los más australes de mundo, puntuados por el renombrado crítico británico Tim Atkin, con 90 puntos el Pinot Noir y 91 puntos el Sauvignon Blanc.


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