República Checa: Los Montes Metálicos se recuperan de la época de penuria

República Checa: Los Montes Metálicos se recuperan de la época de penuria

Los Montes Metálicos, situados al noroeste de la República Checa a lo largo de unos 130 kilómetros con la frontera checo-alemana, vivieron en el pasado largos años de penuria. Será porque el nombre checo Krušné hory quiere decir en realidad ‘Montes de Penuria’.

 Tres caras de los Montes Metálicos, dos checas y una alemana

 La región de Montes Metálicos estuvo poblada desde tiempos remotos en su mayoría por alemanes, que fueron finalmente expulsados tras la Segunda Guerra Mundial. Durante la época del comunismo, la región quedó abandonada.
Numerosas ciudades fantasmas acabaron en ruina con el paso del tiempo, mientras que los bosques locales fueron devastados por los explotadores de madera. Pero en los últimos veinte años la zona se está reanimando y vuelve a convertirse en una popular destinación turística.
El pico más alto de los Montes Metálicos es Klínovec que se alza a 1.244 metros sobre el nivel del mar. En la parte checa, la cordillera es empinada, mientras que en la alemana desciende al valle paulatinamente.
En general, la zona se puede dividir en tres laderas, dos situadas en Chequia y una en el Estado alemán de Sajonia, dijo Petr Mikšíček, uno de los padres de la fundación Montes Metálicos Renovados.
 “Al que le gusten los bosques de altas píceas, llenos de hongos, musgo y veredas y a la vez prefiera charlar con los oriundos, les recomiendo que recorran la parte de la cordillera situada cerca del balneario de Karlovy Vary. A los que busquen vistas espectaculares, una naturaleza de colores variados y sean aficionados a la fotografía y la peregrinación por un paisaje con poca gente pero con varios monumentos mineros, los mandaría a la parte de la ciudad de Ústí nad Labem”.
Por su parte, la zona alemana ofrece una impresión absolutamente diferente de las checas.
“Los que prefieran ver un paisaje bien arreglado, densamente poblado por gente que cuida el lugar desde hace siglos, que se vayan a la parte alemana. Allí podrán observar cómo eran los Montes Metálicos checos antes de la expulsión de los alemanes. Ese lugar les hará sentir la tradición omnipresente. En esa zona se han conservado las casas, la arquitectura y la cultura”, agregó Mikšíček.

De los montes europeos más poblados a una cordillera fantasma

 Mientras que la parte alemana de los Montes Metálicos continuó con su vida habitual, en la zona checa comenzó la decadencia, una vez terminada la Segunda Guerra Mundial.
“La expulsión de sus habitantes se reflejó en la faceta de la cordillera, hasta el año 1945 la más poblada de Europa. Aquí quedaron casas abandonadas que paulatinamente fueron demolidas. Las ciudades grandes disminuyeron o desaparecieron, al igual que sucedió en otra cordillera checa, la de Šumava, situada en la frontera suroccidental. Aquí desaparecieron hasta 40 municipios y numerosos casares fueron reforestados, con lo que el número de habitantes originales disminuyó a apenas un 30%”, indica el autor del libro ‘Peregrinación por los Sudetes’ (Sudetská pouť), Petr Mikšíček.
Con los habitantes originales desapareció de los Montes Metálicos la fabricación de productos típicos de esta región, por un lado, y comenzó la devastación de los bosques debido a la explotación de madera.
“Desapareció el encaje de bolillo, la fabricación de guantes y juguetes, así como de los productos tallados. La gente se trasladó a la región somontana. Los montes quedaron en segundo plano hasta que recientemente se recuperaron de la devastación. Hoy día crecen aquí unos bosques hermosos y sanos. Poco a poco regresan acá tanto los inversores como los turistas y los montes vuelven a su lugar tradicional, o sea, se sitúan entre los puntos destacados del mapa de Chequia”, señaló Mikšíček.

Una zona abundante en lagos y minas

 Los Montes Metálicos representan una zona abundante en serba, lagos y estanques. El lago más grande surgió artificialmente en el lugar donde se encontraba la aldea de Přísečnice.
“Siempre era difícil traer a nuevos habitantes a esta zona montañosa, a una altura de unos 800 metros sobre el nivel del mar. A finales de los años 60 del siglo XX dejó de rentabilizarse la existencia de esta ciudad desde el punto de vista de la administración estatal. Los habitantes fueron trasladados a otras localidades, al igual que los mayores monumentos. La ciudad fue derrumbada e inundada, porque el agua sobra en esta zona tan lluviosa. Así que allí surgió un depósito de agua potable que abastece la región somontana industrial”, mencionó uno de los padres de la fundación Montes Metálicos Renovados.
En los Montes Metálicos se extraía desde tiempos remotos el cobre, estaño, plata, plomo y hierro. Más tarde se explotaba allí cobalto, níquel, wolframio, uranio y lignito.
 Hoy día varias minas históricas son accesibles a los visitantes.
“Por ejemplo pueden visitar la mina de Starý Martin en Krupka o La Galería de Nicolás en el Monte de Santa Catarina. En el monte Mědník son accesibles incluso dos galerías. Es un lugar único, completamente socavado, y se prevé que se convertirá en el núcleo de un parque auspiciado por la UNESCO que debería incluir el paisaje minero de los Montes Metálicos checos y sajones”, precisó Mikšíček.

El hada del bosque Marcibela regresó a los Montes Metálicos

Al igual que otras cordilleras checas, también los Montes Metálicos tienen su patrón oficial: el hada del bosque Marcibela, que regresó recientemente a la cordillera.
 “Debido a la devastación de los bosques locales, Marcibela tuvo que exiliarse temporalmente a Alemania. Pero como los bosques volvieron a crecer y reverdecer regresó a este lugar. En los últimos cinco años, varias personas juraron haberla visto en los bosques locales”, dijo Petr Mikšíček.
No se sabe si se trató de una quimera o una aparición real, lo cierto es que Marcibela fue declarada en 2012 el símbolo oficial de los Montes Metálicos.


Fuente: Radio Praga, http://www.radio.cz/es/rubrica/viajes/los-montes-metalicos-se-recuperan-de-la-epoca-de-penuria

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