El vino biológico en España, una idea visionaria convertida en negocio

SANT PAU D'ORDAL, Barcelona (AFP) — A finales de los años 70, el viticultor catalán Josep Maria Albet i Noya, ecologista y vegetariano, decidió producir vino biológico por convicción. Pero, tres décadas más tarde, su decisión ha probado ser todo un acierto.

"Al principio, era algo filosófico, pero más tarde he visto que era un gran mercado, con más opciones para nosotros", explica Albet, convertido hoy en día en uno de los mayores productores de vino biológico del país, con una producción de alrededor de un millón de botellas anuales que exporta a 30 países.

Sus vinos también han sido elogiados por los críticos, siendo ganador de 26 medallas de oro internacionales. "Nuestra primera obsesión fue siempre la calidad", declara en la terraza de su granja del siglo XIII situada en su explotación de 122 hectáreas en la región del Penedés.

La superficie total de viñas biológicas se ha doblado entre 1999 y 2007, según cifras de la oficina europea Eurostat. "Biológico significa más respeto por la naturaleza y la gente busca estos valores en el vino", añade Albet. "Es la dirección que ha tomado Occidente, especialmente los jóvenes que son el futuro del mercado. Todo el mundo es más sensible a los problemas del medioambiente y al cambio climático".

Sin contar los escándalos alimentarios. "Cada escándalo de los conservantes (...) empuja a la gente hacia lo bio, porque se preocupan por su salud", consideró. Pero esto tiene un coste. Juan Carlos Sancha, profesor de viticultura de la universidad de La Rioja (norte) considera que producir vino bio supone un coste añadido de un 18% que se repercute sobre el consumidor.

El mismo productor de vino biológico, cree que el mercado "progresa, pero muy lentamente. Es una buena señal que los supermercados tengan ahora secciones bios". Pero, paradójicamente, algunos viticultores producen vino bio sin querer etiquetarlo como tal. "Hacen vino bio porque saben que tendrán (...) una mayor calidad (...) pero a veces tienen miedo de que la denominación como tales sea percibida con un signo de calidad inferior", según Albet.

Sancha también admitió que el vino bio tiene "una mala imagen" entre los consumidores. Una bodega francesa, Château Pontet-Canet, en la región de Burdeos (sudoeste de Francia), está reorientando su producción para hacer vino bio y biodinámico (un tipo de vino biológico).

Aunque todavía no pueda utilizar el término bio o biodinámico, el bodeguero Jean-Michel Comme explica que no es tanto por razones de marketing como por la calidad y ventajas en materia de salud.

"Es para mejorar el vino, pero es también por la salud de nuestros trabajadores, y la mía también; sobre todo es por la salud de los consumidores, porque también creemos que con los pesticidas, quedan residuos. Es por una serie de cosas, por el respeto al medioambiente", afirma.

"Si gracias a la biodinámica el vino es mejor, la gente estará dispuesta a comprarlo", según él. Pero, para Albet i Noya, lo bio no es sólo el futuro, sino también el pasado, y una vuelta a los métodos tradicionales que se utilizaron en España durante siglos. "Algunos se acuerdan de que su padre no utilizaba nada de química y se dicen: Si mi padre podía, entonces yo también lo puedo hacer".

fuente. Agencia AFP

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