COLUMNA DE OPINIÓN DEL CUERPO DE BOMBEROS DE CHILE: Implementación del Sistema USAR en Chile .Las lecciones tras el terremoto de febrero/2010

Implementación del Sistema USAR en Chile .Las lecciones tras el terremoto de febrero/2010

El pasado 27 de febrero de 2010, el terremoto que azotó la zona centro – sur del país trajo consigo todo el infortunio que los habitantes de los territorios afectados pudieron haber imaginado alguna vez. Pero lo cierto es que también ocasionó situaciones que ninguno de ellos jamás habría sospechado. Dramas e historias personales se escribieron por miles esa noche y, quizás, solo el tiempo algún día logre cerrar por completo ese capítulo saturado de miedo y dolor de esa agitada madrugada de sábado.


Pero el movimiento telúrico –y posterior tsunami- no solo sacudieron los cimientos de miles de hogares, modificó los paisajes y entornos de cientos de lugares y costó la vida de 523 personas (además de dejar 25 personas desaparecidas). Tras la ola de destrucción que significó el este fenómeno, la mitad del país debió enfrentar horas de completa incertidumbre que, propias del evento acontecido, fueron capaces de aumentar la angustia en la población, mientras que las autoridades y los servicios de emergencia se organizaban de la mejor manera posible para entregar la ayuda a quienes lo requerían, al tiempo que se iniciaban las acciones de rescate y atención de los heridos, que se contaban por centenas.








En la medida que transcurrían los días y la población intentaba retomar la normalidad, empezaron a hacerse públicas una serie de historia que conmocionaron a todo el mundo por su crudeza, o bien, emocionaron a los chilenos en los momentos en que se iniciaba el largo y lento camino de reconstruir todo lo que se había caído al suelo. Pero también, tras la catástrofe se hicieron públicos una serie de cuestionamientos a nivel de gobierno (el terremoto ocurrió a doce días del cambio de mando), situación que finalmente dio pie a una re organización respecto a la participación de las distintas reparticiones del Estado en estas materias.


Pero no solo a nivel político se determinaron acciones orientados a mejorar el servicio prestado. Uno de los actores que mantuvo un rol preponderante inmediatamente después que la tierra cesó su violento movimiento fue Bomberos de Chile, y miles de voluntarios actuaron con la decisión y el arrojo que ha identificado a esta institución en sus casi 160 años de historia.


Un ejemplo representativo de esto son las primeras imágenes que transmite la televisión: un edificio colapsado en Concepción, apenas distinguido tras los primeros rayos de sol de la mañana, y un grupo de rescatistas que caminan por las paredes de la derruida construcción. De pronto, y bajando por una escala mecánica, un niño se reencuentra con su padre, tras el exitoso rescate que ejecuta el cuerpo de bomberos de la ciudad. De todos, éste es solo un ejemplo. Las acciones de valor y de compromiso no se limitaron a ese día y se multiplicaron las semanas siguientes a la catástrofe.








Sin embargo, llegado el momento de la calma, fue también el minuto de la reflexión. Necesaria tras cualquier intervención que prestan los equipos de rescate de bomberos, tras el terremoto esta evaluación requirió de un esfuerzo doble ya que, independiente que se respondió a tiempo y de una manera apropiada, existían errores estratégicos que enmendar para futuras emergencias.


Fue así como a nivel interno de la organización hubo una mirada distinta de las cosas, situación que hizo necesario el cambio de algunas políticas previamente definidas por la Junta Nacional de Bomberos las que al mismo tiempo, tuvieron consecuencias en las actividades desarrolladas por la Academia Nacional de Bomberos (ANB). A partir de lo ocurrido, se tomó conciencia de las mejoras que había que realizar a las respuestas a emergencias y desastres naturales que podrían ocurrir a lo largo del país, e incluso en el extranjero. Estos nuevos lineamientos exigían una mayor coordinación entre los distintos grupos de respuesta bomberiles, como también cambios en la relación con el organismo que el Estado ha dispuesto para estas materias (ONEMI).


Por ello, la ANB se comprometió a desarrollar un proceso que fue denominado como “Implementación del Sistema USAR en Chile”, procedimiento que tiene como objetivo generar y ejecutar las normas dirigidas a acreditar a los grupos de búsqueda y rescate urbanos que ya existen al interior de varios cuerpos de bomberos a lo largo del país. De esta manera se podrá certificar, con propiedad, que cada uno de estos equipos efectivamente cumple con las condiciones determinadas por estándares internacionales para su conformación y participación en rescates livianos, medianos o pesados, según sean las características de la emergencia.












Pero la correcta implementación de este plan requería primero de la sensibilización de las distintas instituciones, intención que se llevó a efecto en el transcurso del 2010. La autonomía de trabajo que poseen cada uno de los cuerpos de bomberos ha permitido el libre establecimiento de estos grupos, pero hoy la ciudadanía exige de parte de esta organización una mayor regulación en este tema. Ante esto, se optó por las normativas que establece el International Search and Rescue Advisor Group (INSARAG), grupo consultor internacional en torno a temas relacionados con la práctica de búsqueda y rescate urbano.


Esta norma tiene como punto de inicio la categorización de cada grupo. Esto quiere decir que casa equipo será clasificado según su número de integrantes, la capacitación que ellos han recibido, la implementación equipamiento del que disponen y por último, su nivel efectivo de autonomía y autosuficiencia para la respuesta.


Prácticamente la mayoría de los países que han desarrollado la respuesta a este tipo de emergencias, de manera profesional, ha incorporado este protocolo, el que además cuenta con la aprobación de la Organización de Naciones Unidas (ONU), hecho que respalda su implementación.


En Latinoamérica solo dos países cuentan hoy con la implementación nacional de este sistema, acreditado por Insarag: Perú y Colombia. Chile, a través de la ANB aspira a ser el tercer adscrito a este mecanismo con grupos certificados. Para conseguir esto, durante marzo de 2011 se realizará la primera convocatoria dirigida a aquellos bomberos que ya han organizado su grupo de rescate urbano y consideren que cumplen con las condiciones para acreditarse (procedimiento publicado en el portal institucional de Bomberos de Chile).








En la oportunidad, y según lo estipulado por las normas Insarag, la ANB será la encargada de realizar una suerte de revisión de estos grupos y verificará que efectivamente cumplan con los requisitos requeridos para certificarse como tales. Este proceso es similar a lo que en materias de educación se conoce como Sistema de Acreditación de instituciones de educación superior. Desarrollado esto, los grupos aprobados podrán ser parte integral de un “Sistema Nacional Operativo”, que ordenará la actuación de los distintos grupos, distribuidos en todo Chile.


Concluida esta primera etapa, y consciente la Junta Nacional de Bomberos que existen otras entidades que también participan en caso de catástrofes como la ocurrida hace 365 días, se generará una nueva convocatoria, esta vez dirigida a aquellas organizaciones no gubernamentales (ONG’s) que se encuentren en condiciones de participar. La convocación se llevará a efecto durante abril de 2011, una vez se concluya la acreditación interna de bomberos. De igual forma, estos grupos deberán cumplir con las mismas condiciones y exigencias que deben reunir los grupos de rescate urbanos institucionales.


DV









fuente: http://www.bomberos.cl/       

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