viernes, 25 de febrero de 2011

A un año del terremoto del 27 de febrero el Cuerpo de Bomberos de la Región del Maule publicó el interesante artículo: "27 de febrero 2010 Región del Maule: Tareas Aprendidas"

"27 de febrero 2010 Región del Maule: Tareas Aprendidas"


El terremoto del 27 de febrero de 2010 golpeó duro a la Región del Maule, causando grandes pérdidas humanas y económicas en prácticamente cada una de las treinta comunas de la Región, dejando una profunda huella de dolor en las poblaciones del borde costero, concentrándose en dos centros urbanos, Talca y Constitución, la mayor cantidad de pérdidas humanas registradas en el contexto nacional.


Luego de una jornada agobiadora, dramática y extenuante, en que trabajaron más de 2.500 bomberos maulinos y cerca de 1.500 rescatistas provenientes de todo el país, a un año de sucedida la tragedia, resulta propicio efectuar un análisis de las tareas aprendidas a objeto de potenciar las fortalezas demostradas por las unidades de bomberos concurrentes y propender a solucionar y mejorar las debilidades que afectaron la respuesta a la emergencia en aquella oportunidad. Sin duda, en el transcurso de este año se han efectuado estos análisis tanto en el concierto bomberil, como a nivel de gobierno y de instituciones involucradas en el fenómeno, pero la distancia en el tiempo a los trágicos hechos ocurridos, va colocando el acento en los temas esenciales y priorizando aquellos de urgente solución que nos permitan planificar protocolos de respuesta más efectivos. Estos ejercicios de análisis, rescatados del dolor de la experiencia vivida, contribuirán a salvar vidas no sólo a futuro en nuestra región, sino en cualquier punto del país en que sucedan catástrofes de esta magnitud.


I.- Las primeras horas.


Es un hecho notorio que en la Región del Maule los primeros momentos de la emergencia fueron un caos absoluto. Al caer los sistemas de comunicaciones, la autoridad de la emergencia se vio imposibilitada de formarse un cuadro medianamente completo de lo sucedido. Las horas más dramáticas se vivieron en la costa y localidades como Curanipe, Pelluhue, Constitución e Iloca, llamando la atención de que aún a 48 horas de la tragedia, no se tuviese una mediana certeza de la pérdida de vidas humanas en la ciudad de Constitución, dando lugar a una escalante especulación sobre el número de víctimas, especialmente en la isla fluvial denominada Orrego, ubicada en el Río Maule, frente a la ciudad, en que se situaban gran número de familias haciendo camping a la espera de un festival nocturno. La respuesta a la emergencia en estas primeras horas esenciales fue brindada por los Cuerpos de Bomberos locales quienes realizaron una heroica y significativa labor en el rescate de vidas y bienes, agravados por los incendios y emergencias asociados al siniestro y por el maremoto en el borde costero. Fueron estos Cuerpos de Bomberos los que lograron rescatar a las víctimas superficiales e incluso a algunas atrapadas entre los escombros. La tipología constructiva en la Región del Maule, principalmente adobe, y el maremoto asociado al borde costero, contribuyó a que prácticamente no se registraran víctimas entumbadas, toda vez que no se generaron espacios vitales que permitieran la sobrevida de víctimas en el interior de ellos, a diferencia de lo que ocurrió en los colapsos de edificaciones de hormigón armado como lo sucedido en Concepción y Talcahuano. El grueso de las fuerzas de tarea, grupos operativos de rescate urbano y Cuerpos de Bomberos de apoyo arribaron a la zona en la madrugada del día Lunes 1° de marzo, apoyando a los Cuerpos de Bomberos locales y efectuando labores de búsqueda, rescate y recuperación de cuerpos.






En cuanto a las labores de rescate en estas primeras horas, las tareas aprendidas fueron las siguientes:


1.- El aislamiento comunicacional y geográfico de los primeros momentos, nos obliga a la capacitación en lo posible, de todos los bomberos de la Región del Maule en Rescate Urbano Nivel I, a objeto de que se potencie una masiva capacidad de respuesta ante este tipo de catástrofes y los Sistemas de Comando de Incidentes (SCI) locales, inmediatamente desplieguen estrategias y tácticas operativas eficientes requiriendo con prontitud de la autoridad política los elementos necesarios para sus operaciones.


2.- La incomunicación, principal factor de la demora en la respuesta, hizo necesario que en la Región, el Consejo Regional del Maule presentará a aprobación del Gobierno Regional un proyecto de radiocomunicaciones y enlace regional para la adquisición de equipamiento con una inversión superior a los $840.000.000.- que se espera materializar en el primer semestre de este año.


3.- El éxito que tuvo la existencia de protocolos previos para las primeras acciones de evacuación de cuarteles ante ocurrencia de sismos, lo cual había sido incorporado producto de la capacitación impartida por la ANB y un modelo de instrucciones elaborado por el Cuerpo de Bomberos de Ñuñoa que se implementó en la mayoría de los cuarteles de la Región hace ya una década, permitió poner a buen resguardo material mayor, menor y personal. Tales protocolos se implementarán actualmente en todos los cuarteles de bomberos del Maule.


4.- La necesidad de movilizar coordinada y prontamente Fuerzas de Tareas y Grupos Operativos de Rescate Urbano a la zona (24 horas), como también la necesidad de movilizar unidades de Bomberos para apoyar al Cuerpo de Bomberos local en la atención de emergencias asociadas al sismo, como lo fueron incendios, distribución de agua a la población, rescates vehiculares, etc… Los apoyos antes relacionados obviamente han de ser autosustentados y con capacidad operativa para permanecer en la zona por un mínimo de 4 días.








II.- El Sistema de Comando de Incidentes y la implementación de un Sistema Nacional USAR para Chile.


Una de las grandes falencias verificadas en la Región del Maule, fue la inexistencia a nivel Regional, de un Sistema de Comando de Incidentes preconstituido. Ello se vio agravado por la incomunicación que afectó al sistema regional de emergencia. El Presidente Regional de Comandantes y el Consejo Regional logró articular la ayuda a zonas aisladas como Constitución, pero otras áreas geográficas, como la Provincia de Cauquenes y el sector costero de la provincia de Curicó, tuvieron una apoyo de unidades bomberiles sin una determinación de objetivos SMART ( Específicos, medibles, alcanzables, realizables y en tiempo determinado) suficientemente claros y que si bien fueron de valioso apoyo, dada la capacidad operativa de muchas de ellas, también en algunos casos trajeron aparejados serios problemas logísticos y operativos a los Cuerpos de Bomberos locales quien se veían en la necesidad de gastar sus escasos recursos en solucionar problemas logísticos de estas unidades de apoyo. La falta de esta coordinación regional, fomentó la autoconvocatoria de unidades de apoyo provenientes de otras regionales del país que incluso de presentaban ante mandos ajenos al ámbito bomberil y eran destinadas a lugares donde no eras necesarias, o, en algunos casos, desconocían el mando bomberil local, dando paso a conflictos innecesarios, improvisación y descoordinación.


Las tareas aprendidas de esta situación, comenzaron a ser corregidas desde un primer momento al designar la Junta Nacional un Coordinador Nacional para la catástrofe, lo que tampoco estuvo exento de problemáticas asociadas a las propias autonomías del los Cuerpos de Bomberos, pero que en definitiva dio buenos resultados a la respuesta operativa en la Región del Maule.




La implementación en el país del Sistema Nacional USAR, bajo el patrocinio de la Junta Nacional de Bomberos, ONEMI, INSARAG y OFDA, sin duda, es el gran proyecto en que los Bomberos de Chile confiamos para lograr la implementación de un Sistema Nacional de Operaciones, también en desarrollo, que permita la coordinación efectiva de los Cuerpos de Bomberos de Chile en el envío de rescatistas a la zona afectada. Sin lugar a dudas, la acreditación de las Fuerzas de Tareas y Grupos Operativos de Rescate Urbano, su clasificación en livianos, medianos y pesados, la existencia de un punto focal nacional y puntos focales regionales, la internalización de conceptos y puesta en práctica de herramientas operativas como el RDC (Centros de Recepción y Partida) o de OSOCC (Centros de Comando de Operaciones en el Sitio) y en general, la implementación de la Guía y Metodologías INSARAG, permitirá tener una visualización y coordinación más clara de los recursos humanos y técnicos que tiene Bomberos de Chile para coordinar en forma eficiente una mejor respuesta.


Todo lo antes expuesto, debe ir necesariamente complementado con el fortalecimiento de los Consejos Regionales de Comandantes y la implementación de coordinaciones regionales y nacionales reconocidas y respetadas por cada uno de los Cuerpos de Bomberos. En este tipo de catástrofes, la soledad en la acción, resulta absolutamente insuficiente.








III.- Capacitación y conocimiento de Bomberos del Plan Nacional de Emergencia.


Bomberos de Chile, sea a nivel Nacional, Regional, Provincial y Comunal, es integrante privilegiado y actor principal en los Comités de Emergencia que contempla el Plan Nacional de Emergencia. En la Región del Maule los Comandantes y Superintendentes participan generalmente de estas reuniones a objeto de desarrollar la respuesta coordinada con los otros integrantes del Comité y de la autoridad. Sin embargo, otra tarea aprendida y que resulta esencial en la primera respuesta a este tipo de catástrofes, es que los bomberos estudiemos y conozcamos debidamente estos planes y las estructuras de la autoridad de emergencia. Ello facilitará la obtención de recursos inmediatos para superar adecuadamente las necesidades operativas y logísticas, como también conocer los protocolos a seguir y las personas con quien interactuar, toda vez que su desconocimiento lleva a los Cuerpos de Bomberos, a veces, a dar una primera respuesta aislada, insuficiente y sacrificando recursos propios, existiendo disponibles para su disposición inmediata o mediata, o también a malentender la función de estos organismos, atribuyéndoles calidades asistenciales que a veces no tienen, lo que crea conflictos innecesarios con la autoridad. El conocimiento adecuado de la Ley que establece el Sistema Nacional de Emergencia y sus organismos, representará un ahorro considerable tanto en nuestra respuesta operativa como en el soporte administrativo y financiero que cada Cuerpo de Bomberos debe proveer al sustentar esta respuesta. El conocimiento de estas materias puede ser perfectamente materia de capacitación a impartir por nuestra Academia Nacional de Bomberos.


A un año de la tragedia del 27 de febrero de 2010, el recuerdo de ella no nos debe paralizar, sino que alentar a continuar reconstruyendo las zonas afectadas, aliviando el dolor y el desconsuelo que ella produjo, y que aún hoy, en cierta labores concretas, forma parte del trabajo de bomberos maulinos, como también, en el concierto regional y nacional, sacar lecciones de estas tareas aprendidas, implementando y llevando a cabo, tan pronto como sea posible, estrategias que nos permitan mejorar nuestra respuesta nacional a este tipo de catástro.












Información enviada por Raúl Bustos Zavala. Presidente Regional Consejo de Cuerpos de Bomberos de la Región del Maule




fuente: http://www.bomberos.cl/