La selección de México cierra una estadía de 14 días en Alemania

La adaptación climática funcionó a la perfección; para enfrentar el invierno sudafricano nada mejor que una primavera alemana lluviosa y con viento frío, que pese a no generar entusiasmo entre los jugadores mexicanos, fue recibida con una sonrisa por el cuerpo técnico del “Tri”. El proceso de acostumbrarse al uso horario (en Sudáfrica es el mismo que en Europa) también jugó un papel importante en la escogencia del sitio de la concentración, pero el decisivo fue el apoyo del patrocinador del equipo, Adidas.



En Herzogenaurach, donde los mexicanos son huéspedes, se encuentra el cuartel general de la multinacional de artículos deportivos, que en esta ocasión, como hace cuatro años con Argentina, sirvió otra vez de anfitriona a un equipo de habla hispana que compite en una Copa del Mundo. Adidas puso a disposición del “Tri” los campos de entrenamiento con los que cuenta en su complejo: el moderno estadio Adi-Dassler y la tecnología punta del Centro de Alto Rendimiento Deportivo; curiosamente el primer rival del México en el Mundial, el organizador del evento, Sudáfrica, disfrutó con un par de semanas de anterioridad las mismas condiciones para prepararse.



Aún falta mejorar



Pero si los aspectos logísticos coparon las expectativas, los resultados deportivos todavía dejan que desear. Durante su visita en Alemania, la selección mexicana cumplió con tres partidos, uno en Londres, contra Inglaterra, y dos en suelo germano contra Holanda, en Friburgo, y Gambia en el estadio de la pequeña población de Bayreuth, que por primera vez en su historia alojó un partido de máxima categoría.



Contra los rivales europeos, que también participan en el Mundial y son favoritos al título, el “Tri” encajó sendas derrotas; al equipo africano le derrotó sin mayores complicaciones, pero sin convencer. La mejor nota mexicana la mereció el incondicional, amplio y emotivo respaldo de sus aficionados –en Friburgo y Bayreuth- que llenaron los estadios, desplazándose desde diferentes regiones de Alemania e incluso de países vecinos.



En Londres, los mexicanos cayeron 1-3 pese a ser durante varios pasajes del partido superiores a los ingleses, que castigaron los problemas de los norteamericanos al ordenarse defensivamente en los cobros de balón detenido. Holanda, en cambio, arrolló al “Tri”, que sólo pudo desarrollar su juego cuando el contrario bajó el ritmo y le propinó una derrota 2-1 que no desanimó al entrenador Javier Aguirre, quien evaluó la presentación de su equipo advirtiendo que “hay que considerar que introduje nueve cambios, pero aún así se mostró carácter y corazón”.



Contra Gambia, en un partido jugado en un terreno incómodo y bajo una imparable lluvia, México obtuvo una abultada victoria 5-1 que es alentadora pero no sirve como una declaración contundente sobre lo que se puede esperar en el Mundial: para ello habrá que esperar al compromiso del jueves, en Bruselas (Bélgica) ante el campeón del Mundo, Italia, en el que será el último amistoso antes de viajar a Sudáfrica, otra vez vía Alemania desde Fráncfort ya con sólo 23 jugadores a bordo luego que el entrenador, Aguirre, aprovechando lo visto en la concentración, anunciara en Herzogenaurach que Jonathan dos Santos no hará parte del “Tri”.



Lo extradeportivo



En Herzogenaurach, donde por ser la sede de Adidas están acostumbrados a tratar a diario con deportistas de alto nivel, entre quienes se encuentran tanto los integrantes de la selección alemana como las estrellas del Bayern Múnich, no dejó de causar curiosidad el despliegue mediático que acompañó a los futbolistas mexicanos que se preparan para el Mundial. “Nunca habíamos tenido tantos periodistas siguiendo a una selección”, contó Dominik Maiser, gerente del hotel donde se alojó –en un área reservada e inaccesible al público- la delegación mexicana compuesta por 50 personas (24 jugadores, cuerpo técnico y funcionarios).



Entre ellos se cuentan la chef Marlene Netzahuatl y el cocinero Félix Canto, encargados de la alimentación de los futbolistas, quienes se tomaron la cocina del hotel para preparar los menús consistentes en pollo, carne y pescado. En Alemania no han tenido los inconvenientes culinarios que les esperan en Sudáfrica, y que obligaron a enviar desde México un contenedor de 800 kilos cargado de fríjol deshidratado, latas de atún, cajeta, salsas y chiles enlatados.



Durante la estadía de la selección en tierras germanas, la noticia que más impacto causó en México fue la publicación de fotos y un video que muestran al jugador de 37 años Cuauhtémoc Blanco fumando en la ventana de su habitación, donde también se encontraban otros compañeros, a altas horas de la madrugada, después del amistoso contra Holanda. Pese al “escándalo” desatado por la “trasnochada”, el cuerpo técnico le restó importancia al hecho y no encontró méritos para reprender al veterano futbolista.



Autor: Daniel Martínez

Editora: Luna Bolívar Manaut



fuente. http://www.dw-world.de/

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