martes, 29 de octubre de 2013

Jorge Olguín prepara el estreno de la primera película chilena rodada en 3D

SANTIAGO.- Tras un proceso de montaje y de postproducción que se ha extendido por casi todo el año, finalmente el director Jorge Olguín ya puede decir que su nueva película, "Gritos del bosque", se estrenará en el verano a nivel internacional. 

Se trata del proyecto más ambicioso del cineasta chileno. Con una inversión de medio millón de dólares, Olguín se convertirá en el primer director que graba en 3D en el país.

"La película está prácticamente finalizada. Estamos pololeando con muchos festivales para este verano. Pretendemos estrenar internacionalmente afuera en uno de ellos y después queremos estrenar en la zona donde se grabó la película, en Cañete. La idea es exhibirla al aire libre y en 3D", cuenta el creador de thrillers como "Sangre eterna" y "Caleuche". La cinta se comercializará a nivel nacional entre abril y mayo próximos, bajo la distribución de BF.

"Gritos del bosque" es protagonizada por Fernanda Urrejola y Carolina Arredondo, quienes dan vida a las hermanas mapuche Ailén y Ana Catrilaf.  Ambas trabajan como guías en la zona de Arauco y son contratadas por una multinacional para llevar a dicha área a un geólogo y a un ingeniero (Will Edgar y Paulo Brunetti) de la compañía, quienes deben evaluar  la posibilidad de construir una represa allí. La expedición poco a poco se complica debido a la presencia de fenómenos paranormales.

"Ese bosque está encantado porque  se dice que se pueden escuchar los espíritus de los guerreros de Arauco, que murieron allí hace 500 años. Cuando pasan por esa zona, la más joven de las chicas, Ana, comienza a percibir esas voces y a vivir situaciones paranormales, extraordinarias, y el grupo comienza a perder la noción del lugar. Aparentemente son acosados por estas entidades sobrenaturales que de alguna manera evitan que puedan trabajar en la zona", cuenta el realizador, quien estrenó hoy el primer tráiler oficial de su película.

La cinta se rodó el año pasado tras superar un impasse con el guión escrito por Carolina García. La colaboradora frecuente de Olguín había culminado el proyecto bajo el nombre de "Los elementales", pero delincuentes robaron el  computador de la escritora y se perdió todo el material. "Tuvimos que empezar desde cero", explica el realizador. 

Pero este problema permitió que Olguín y García perfeccionaran la historia y quedaran más conformes que con el guión original. "El robo nos ayudó mucho, porque tuvimos que construir un guion que me gustó mucho más que el primero, lo superaba  bastante. La idea inicial se transformó en un esbozo de la historia final", apunta el cineasta.

La producción tiene la particularidad de contar con diálogos en inglés, mapudungun y español, por lo cual los actores tuvieron que familiarizarse con la cultura e idioma del pueblo originario. Para  el cineasta esto fue "lo más interesante del proceso creativo".

"Descubrimos nuestra fascinación por la cosmovisión mapuche.  Tomamos elementos reales de su cultura, de su realidad". Esto permitió a Olguín dejar de lado la constante alusión a los fenómenos paranormales del  imaginario europeo-anglosajón, para focalizarse en la idiosincrasia local. 

"Descubrimos la belleza del concepto fantástico de nuestra historia, de nuestras raíces. Esos elementos son los que estamos potenciando, los que nos interesan en esta historia. Queremos buscar nuestras propias raíces, porque allí están nuestros temores y fantasías", explica el director.