El hundimiento del Dresden y su conexión chilena

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Fotos gentileza diario El Llanquihue de Puerto Montt y Canal 13 de Televisión .











El hundimiento del Dresden y su conexión chilena

Recopilación: Félix Berger Mercado

El Dresden reposa en el fondo marino desde el 14 de marzo de 1915, frente al archipiélago de Juan Fernández , fue atacado por los buques de la marina inglesa Kent, Glasgow y Orama, durante la Primera Guerra Mundial , que lo habían perseguido por ocho meses. Su comandante Lüdecke- en la foto-ante la imposibilidad de huir, desembarcó a sus hombres e hizo explotar el polvorín de la nave.Hace dos años fue recuperada su campana hoy en Alemania


El SMS Dresden fue un crucero ligero alemán de la Kaiserliche Marine, de tres chimeneas, botado en 1906, de 118 m de eslora, armado con 10 cañones de 105 mm, y el único equipado con turbinas Parsons y cuatro hélices navales tetrapalas, que le permitían alcanzar 28 nudos, 4 nudos más que el SMS Emden, su gemelo, con el cual constituía clase.

Tuvo una destacada participación en la evacuación de alemanes radicados en el puerto de Veracruz en México a principios de 1914, llevando entre sus oficiales al Teniente de Navío Wilhelm Canaris, y durante esos días de asedio al deportado dictador Victoriano Huerta. Pancho Villa hizo un ofrecimiento al gobierno alemán para comprar este crucero y otros más. Después de concluido el traslado, fue relevado por el crucero Nürnberg y partió a Alemania.

Asumió el mando el Capitán de Navío Fritz Lüdecke.



Primera Guerra Mundial

Estando en plena travesía, recibió la noticia del inicio de hostilidades e instrucciones de navegar hacia Tsingtao, China, y en plena mar se preparó el navío para entrar en combate.

Finalmente llegó a Tsingtao, aún en poder de los alemanes y se avitualló. Ahí recibió órdenes de proseguir la navegación en pos de la flota de Maximilian von Spee. Durante el viaje, el buque fue alistado para el combate, desechando todo material inflamable y accesorios inútiles.


En Chile

Se unió a la flota de von Spee en la Isla de Pascua viniendo desde Tsingtao (China). Desde ahí zarpó con la flota hacia la costa sudamericana, específicamente al Cabo de Hornos.

Participó en la batalla de Coronel (Chile) el 1 de noviembre de 1914, donde la flota alemana resultó victoriosa.

Durante una parada de abastecimiento en Valparaíso, su gemelo el SMS Emden fue inutilizado en las Islas Cocos 12°11′10.24″S 96°49′47.07″E / -12.1861778, 96.8297417 el 9 de noviembre por el HMAS Sidney.

En la Batalla de las islas Malvinas el 8 de diciembre del mismo año, donde la armada inglesa al mando del vicealmirante Sir Frederick Sturdee hundió a casi todos los navíos de Von Spee, el SMS Dresden fue el único navío sobreviviente gracias a sus turbinas, que le dieron mayor velocidad (27 nudos) durante el forzado escape.


Se esconde en la Patagonia chilena .Los británicos no deseaban que el SMS Dresden se les escabullera y dieron una batida de caza por toda la región austral sin encontrarlo.

El SMS Dresden navegó por los canales patagónicos en busca de refugio. Una vez agotado el carbón, se mantuvo escondido en estrechos canales patagónicos chilenos no demarcados geográficamente (Isla Santa Inés y Santa Magdalena), por espacio de varios meses y cambió de posición en muchas ocasiones, dentro de la misma zona. El lugar más espectacular fue el fiordo de Quintupeu 42°5′41.17″S 72°33′16.40″O / -42.0947694, -72.5545556, en cuya boca apenas cabía el SMS Dresden. Llancahué 42°10′17.30″S 72°24′06.37″O / -42.1714722, -72.4017694, Porcelana 42°29′3.36″S 72°26′11.69″O / -42.4842667, -72.4365806, Cahuelmó y Quintupeu que son unos bellos parajes del sur de Chile, donde se pueden apreciar vertientes naturales de agua termal agrupados en pozones al aire libre. En el fiordo de Quintupeu se divisan los cerros de la frontera y un farallón rocoso con una cascada directa al mar.

La tripulación sobrevivió gracias a la caza, pesca y fuentes de aguas naturales, así como a la ayuda de alemanes residentes en Chile, tales como un tal Gottenburg y Albert Pagels radicados en Puerto Montt (Chile).

A fines de febrero de 1915 y estando ya en condiciones de navegar, aunque con bajas reservas de carbón, buscó encontrarse con un barco alemán abastecedor en altamar y luego emprender la llamada ruta de los veleros hacia Oceanía.


Albert Pagels y el fiordo de Quintupeu

Quintupeu es un bellísimo fiordo, solitario, con una estrecha entrada de no más de un cable de ancho, con un saco de tres millas y un ancho de media milla, rodeado de acantilados de unos 600 m de altura, cubiertos de profusa vegetación, útil para abastecer las calderas del buque con una cascada de purísima agua. El 6 de febrero de 1915, al atardecer, llega hasta aquí el averiado Dresden, con las máquinas quejándose y rechinando. Al pasar los enormes acantilados de la estrecha entrada, ven un velero con bandera alemana que resultó ser uno de los barcos de la flota de Carlos Oelkers de Calbuco que venía capitaneado por Enrique Oelkers, acompañado del eficiente colaborador Albert Pagels, quien les había informado de la emergencia del buque y traía víveres, carbón y mecánicos para llevarse las piezas dañadas a Calbuco y Puerto Montt.

Esa misma noche empezó la gloriosa estancia del Dresden en este maravilloso fiordo. El aire tibio de verano, la banda tocando en cubierta, cerveza, cecinas de las buenas, auténticas, fabricadas por los alemanes residentes y salchichas en fondos con agua hirviendo, ¡no podía haber nada más estupendo después de tantas privaciones! A la mañana siguiente, muy temprano, se empieza con el desarme de las piezas dañadas. Todo el personal tenía algo que hacer, había que apurarse, pues era de suponer que no podrían quedarse mucho tiempo, ya que ello contravenía la Convención de La Haya. Se sacaron dos pesadísimas tapas de las calderas semifundidas por las tremendas temperaturas a que habían sido sometidas, así como ejes y partes de los comandos del timón. Todo fue trasladado al velero de la flota de Oelkers que partiría rumbo a Calbuco y Puerto Montt. El personal, agotado, se retiró temprano. Al otro día se continuó con la labor de desarme de las últimas piezas dañadas con las que saldrían al día siguiente a las 5 de la mañana el capitán Wiebliz, Pagels y dos marineros en la lancha de vapor del buque, rumbo a la isla Guar para ser entregados al mediodía en el solitario estero de Chipué a la Elfeide, la goleta de Pagels comandada por su colaborador Schindling, y llevarlos a reparar a Puerto Montt, estratagema meticulosamente elaborada con anterioridad para no delatar la posición del Dresden.

Antes de partir con Pagels, Schindling entregó al capitán Wiebliz una bolsa con correspondencia para el buque, recopilada por muy diferentes y extraños medios. Enfilados a 182º magnéticos, rumbo que mantendrán por 10 millas para luego virar a babor, a la cuadra de la isla Queultín y tomar el nuevo rumbo de 124º hacia la isla Llancahué. Era un día soleado con mar plana y suave viento del NW. El pequeño motor a vapor de la lancha resoplaba acompasadamente, manteniendo una velocidad, con ayuda del viento, de 7 nudos que les auguraba una pronta llegada en unas 7 horas. Faltando más de una hora para efectuar el cambio de rumbo en la isla Queltin, el capitán Wiebliz, a instancias de los tripulantes, accedió a abrir el saco de la correspondencia. Sobre todas las cartas se destacaba inmediatamente una caja dirigida a uno de los marineros tripulantes, Otto Hunger, el corneta del buque, quien con gran apresuramiento y ansiedad la abrió: era un grueso chaleco con cuello de piel que le había tejido su madre, pues él en una carta se había quejado del frío de los canales magallánicos. Con gran alborozo se lo pone a pesar de que no correspondía a la temperatura veraniega. Al cambiar el rumbo hacia el oeste, favorecida por el viento de empopada, la pequeña embarcación aumentó su andar a casi 8 nudos, lo que les permitió llegar al buque con el sol aún alto.

Sobre la cubierta encontraron un misterioso cajón. El aserrín y restos de tablas que lo rodeaban denotaban su reciente construcción. Al preguntar a que correspondía, nadie supo contestar. Cuando el capitán Wiebliz fue a informar sobre su misión al Comandante Lüdecke, le preguntó por el misterioso cajón. El comandante le informó que se trataba del molde que se usaría para concretar la caja que contenía el tesoro mexicano, el que intentaba fondear en Quintupeo, ya que no había sido posible depositarlo en un banco en Alemania. “Nuestro destino es demasiado incierto como para continuar con esta responsabilidad”, justificó el comandante. En la mañana, el misterioso cajón había desaparecido, no quedaba ni rastro de su existencia. Al fondo del buque, en una bodega de la sentina, el teniente Canaris, Karl Hartwig el torpedero y Gregor Bitter el carpintero, en estricto secreto, envuelven la caja del tesoro con linoleum y la sellan con brea, para luego introducirla en el mentado cajón y concretarlo con la mezcla que el carpintero ya tenía preparada. Terminada esta última operación, Bittler introdujo en la mezcla dos ganchos de fierro para posteriormente, y una vez fraguado, izar el pesado bloque con la grúa de torpedos.


Valparaíso
El SMS Dresden se hizo a la mar y a la altura del puerto de Corral sorprendió y hundió a la barca inglesa Cornwall Castle, recogiendo a sus tripulantes, que fueron transferidos más tarde en Valparaíso a un barco de aprovisionamiento alemán.

En principio, su objetivo era tomar la ruta de los veleros, una vez abastecido de un barco amigo, pero en lugar del abastecedor se encontró con su última presa. El velero inglés venía sin carbón suficiente, por lo que las estimaciones de combustible para realizar semejante travesía le ponían en peligro de quedar a la deriva en medio del Pacífico.

El 1 de marzo, estando a la deriva, en la amanecida de una neblinosa mañana, los alemanes divisaron la silueta de un crucero inglés, que a su vez los divisó navegando a baja velocidad. Lüdecke contaba con pasar por un crucero chileno, ya que había sido repintado en un color más oscuro, semejante a los de la Armada de Chile. Pero los ingleses reconocieron al SMS Dresden e informaron por TSH a sus pares, siguiéndole bajo el horizonte.


Isla Juan Fernández

Con sus reservas de carbón alarmantemente bajas, el crucero buscó abastecimiento el 2 de marzo en puerto chileno, en la bahía Cumberland en la isla de Más Adentro, actual Archipiélago Juan Fernández. La idea de Lüdecke era abastecer el navío para emprender definitivamente la navegación hacia Oceanía para encontrarse con su gemelo SMS Emden.


Hundimiento
La gobernación chilena sólo ofreció 72 horas de reparación con sus propios medios o internación. Estando en estos trámites, una fuerza inglesa compuesta por los cruceros HMS Kent, HMS Orama y HMS Glasgow lo sorprendió fondeado, el 14 de marzo de 1915.

Lüdecke, imposibilitado de escapar o hacer frente, e intentando ganar tiempo para preparar la nave para su hundimiento, hizo subir bandera de parlamento, y envió al oficial Canaris al HMS Glasgow a parlamentar, pero los ingleses lo ignoraron y comenzaron a disparar. El Dresden hizo algunos disparos, pero una batería de popa fue alcanzada muriendo siete tripulantes. El capitán Lüdecke ordenó desembarcar la tripulación y preparar el hundimiento de su nave: Algunos miembros de la tripulación hicieron explotar la santabárbara de proa y abrieron las válvulas de fondo, para luego lanzarse a nado para alcanzar la orilla mientras el crucero imperial comenzaba a hundirse a las 11:35.

Los heridos más graves fueron atendidos por los mismos ingleses y trasladados a Valparaíso en el transporte Orama. Más tarde el crucero chileno Esmeralda se presentó y trasladó a los restantes marinos a Concepción.

La tripulación fue internada en la isla Quiriquina (Talcahuano, Chile) por el resto de la guerra. Tan sólo tres integrantes se fugaron, entre ellos el Teniente de Navío Wilhelm Canaris, futuro jefe de la Abwehr en el período nazi. El resto decidió unirse a la comunidad alemana residente en Chile.


Wilhelm Canaris
Es llamativo porque Wilhelm Canaris tuvo una larga relación con Chile, según lo documenta Richard Basset en El enigma del almirante Canaris. Historia del jefe de los espías de Hitler. Navegó por estas costas. Hizo ejercicios navales en Tierra del Fuego y Chiloé. A bordo del Dresden, jugó al escondite en el Pacífico Sur, durante varios meses, con la flota imperial inglesa en 1916. El Dresden fue el único navío alemán que sobrevivió a la catastrófica derrota teutona en las Falkland, a fines del año anterior. Y cuando finalmente fue atrapado frente a las costas de Juan Fernández, una última y habilidosa jugada del subteniente Canaris, oficial de inteligencia a bordo, permitió que la tripulación desembarcara y hundiera su barco, impidiendo así a los ingleses darse el gusto de cañonearlo a discreción. En premio a su desempeño fue el primer oficial autorizado a huir del archipiélago chileno, donde se suponía que toda la tripulación del Dresden debía permanecer internada hasta el fin de la guerra. La tripulación sobreviviente del Dresden, Canaris entre ellos, fue internada en Chile, en la isla Quiriquina -frente a Talcahuano- y pese a que formalmente eran prisioneros, el relajamiento de las medidas de seguridad impuestas por la Armada permitió a varios de los oficiales viajar a Concepción en más de una oportunidad. Demás está decir que la fuga de Canaris (y, luego, de casi toda la tripulación) contó con el decidido apoyo de los anfitriones.

En agosto de 1915 se fugó junto a otros compañeros de armas desde Chile, desde Osorno. Allí estaba alojado en la mansión Von Geyso, desde donde lo enviaron al fundo Eggers, en Puyehue, a fin de preparar el cruce de la cordillera, lo que hizo solo y a caballo. Al otro lado, en una de las puntas del Nahuelhuapi, era esperado por otro integrante de la familia Eggers, que lo cruzó en bote hasta San Carlos de Bariloche, ubicándolo por algunos días en la estancia de Luis von Bülow. Allí fue recibido por el cónsul alemán Karl Wiederhold, quien le proporcionó ayuda.

Premunido de un pasaporte chileno -auténtico, que fue conseguido por agentes de la embajada alemana en Buenos Aires- a nombre de Reed Rosas, un modesto vendedor anglochileno, Canaris emprendió un viaje de 500 km hacia Osorno, en tren, llegando a esta ciudad el 6 de agosto valiéndose de su excelente dominio del español, y marchó hacia Argentina, donde finalmente consigue embarcarse hacia Alemania en un carguero holandés que lo llevó a Rótterdam, desde donde retornó a Alemania, donde fue rápidamente ascendido a capitán.

Además, fue reclutado por la inteligencia exterior alemana, dadas sus evidentes dotes de actor y su conocimiento del idioma de Cervantes, siendo enviado a trabajar a la embajada alemana en Madrid, donde estuvo un año ejerciendo funciones de espía, para lo cual utilizaba como cobertura su falsa de identidad del chileno Reed Rosas, agregando -cuando se lo preguntaban- que él venía de una pequeña ciudad del sur de Chile llamada Osorno.



El Dresden hoy:

Hoy El Dresden es hoy una atracción para buzos profesionales debido a la claridad del agua en ciertas épocas del año, y se conserva aún en relativo buen estado, en el fondo del puerto de la isla a unos 70 m de profundidad y a 516 m del embarcadero. Muchas piezas de vajilla han sido extraidas por buzos lugareños.

En febrero de 2006 fue rescatada la campana de cobre de 155 kg del crucero por un grupo de arqueólogos. Se exhibió durante un año en el Museo Naval y Marítimo de Valparaíso en Chile antes de ser prestada a Alemania por las autoridades chilenas, por un período de cinco años, en muestra de las buenas relaciones institucionales. Actualmente se encuentra en la ciudad de Kiel.

El tesoro del Dresden

El tesoro del Dresden “La situación política en México en 1910 era caótica, los gobernantes eran derrocados continuamente, ante lo cual Alemania envió al crucero SMS Dresden para cautelar los intereses y la seguridad de la colonia alemana residente. En Tampico la situación era dramática e insostenible, imperaba el desorden y ante el inminente peligro de saqueo, los colonos alemanes entregaron al comandante sus joyas, dinero, oro y objetos de valor, iniciativa a la que se unieron otras familias de extranjeros, así como personajes mexicanos adinerados. Todo debía ser puesto a resguardo en un banco al regreso del Dresden a Alemania. El tesoro quedó en una caja bajo la custodia del comandante de la nave.

La nave navegaba rumbo a Alemania cuando estalló la Primera Guerra Mundial, agosto de 1914. El comandante recibió la orden de efectuar la guerra de corso en el Atlántico y, posteriormente, dirigirse a Isla de Pascua para integrarse a la escuadra del almirante Maximilian von Spee. En noviembre, el escuadrón de cruceros alemanes derrotó a una escuadra inglesa a 41 millas del puerto de Coronel en Chile, y esta misma fuerza, al incursionar en el Atlántico, fue completamente derrotada por otra escuadra inglesa en las islas Malvinas, salvándose solamente el Dresden. El Dresden sufrió múltiples averías en el combate de Las Malvinas. Se ocultó en los canales patagónicos del sur de Chile donde fue ayudado y aprovisionado por el ciudadano alemán Albert Pagels, que residía en Punta Arenas. Aconsejado por Pagels, la nave puso rumbo al estero de Quintupeu cerca de Puerto Montt. Allí la nave terminó su reparación y continuó su navegación hacia el norte, debiendo fondear en la Isla Robinson Crusoe, pues ya no tenía carbón para sus calderas. Finalmente fue localizado por varios buques de guerra ingleses y hundido en la bahía Cumberland.

Uno de los testigos presenciales afirmó:
“Entre los miembros de la colonia alemana de Puerto Montt se comenta que varios de sus antepasados, que estuvieron a bordo del crucero mientras estuvo fondeado en Quintupeu, contaban que el último día, antes del zarpe, desde el buque arrojaron un cajón grande al mar y que éste podría haber contenido el tesoro de Tampico. Durante muchos años pescadores y buzos recorrieron el fiordo, pero no encontraron nada

Albert Pagels

Fuente: Wikipedia


Naúfragos del Dresden usan a la goleta chilena La Tinto para regresar a Alemania burlando así a la armada chilena y británica .
El episodio escrito por la goleta “La Tinto” de propiedad de don Carlos Oelckers en noviembre de 1916, fue causa de un bullado proceso internacional que estuvo a punto de desequilibrar la neutralidad de Chile durante la Primera Guerra Mundial

La Tinto construida en 1852 en astilleros de Liverpool, barco de madera de 463 toneladas, ingreso a los registros de la Marina Mercante de Chile en 1902.En 1912 fue comprada por Oelckers Hnos a don Nicolás Huldtwaalcker, pasando a ser más tarde propiedad de don Carlos Oelckers, una vez disuelta la sociedad.

El 27 de noviembre de 1916, “La Tinto” zarpó de Calbuco con rumbo a Melina en un viaje de rutina según sus armadores. Sin embargo, transportaba en forma clandestina a una parte de la tripulación del acorazado alemán “Dresden” hundido por la escuadra británica. Alertada la escuadra británica y la Marina de Chile, se produjo el rastreo de la embarcación sin resultado alguno, sólo lográndose la pérdida del transporte “Casma” que naufragó en el Canal Picto .
“La Tinto” en su huida al mando del teniente de navío Carlos Richardz , de la tripulación del “Dresden” enarboló bandera noruega con el nombre de “Eva”. A través del cabo de Hornos siguió viaje por el Atlántico arribando en muy mal estado al puerto de Dronthein en Noruega el 2 de abril de 1917,luego de un viaje sin escala de 126 días. Marcó de esta forma una de las grandes hazañas de los mares y que afrontó la implacable persecución de la marina británica, los temporales y el hambre de la tripulación.

Ya forma parte de la leyenda de Calbuco,aunque para otros es parte de su historia ,el hecho que los naúfragos del “Dresden” se ocultaron en la ciudad mientras se preparaba su largo viaje de regreso a su patria.

Fuente: Diario El Llanquihue de Puerto Montt, Suplemento Colonización Alemana, 28de noviembre de 1987,pág: 12
Campana de buque alemán hundido en Chile revela misterios de la historia

El navío alemán Dresden, cuyos restos están en Juan Fernández, fue hundido por sus propios marinos y no por los ingleses. Además, se confirma que llevaba un tesoro en sus bodegas.
Todo esto sale ahora a la luz pública con el rescate de la campana del buque alemán. Algunos de los sobrevivientes hicieron historia en Chile.
La campana rescatada hace poco desde el crucero alemán Dresden, hundido durante la Primera Guerra Mundial en Juan Fernández, es sometida a los tratamientos de rigor antes de ser enviada a Alemania.
Se la considera el alma del navío, que sucumbió durante un combate naval entre alemanes e ingleses, en 1918.
Ahí murió parte de la tripulación del Dresden. Los sobrevivientes fueron retenidos después en la isla Quiriquina hasta el término del conflicto. Algunos se quedaron después en Chile.

Fue el caso de August Boegel, maquinista del Crucero alemán, que dejó sus huellas en Puerto Varas, empezando por la iglesia del Sagrado Corazón.

A su maestría se deben los candelabros de bronce y la pila bautismal, forjada a mano en cobre, y que él enviara de regalo poco antes de salir de Quiriquina, al finalizar el conflicto.

"Entonces la colonia alemana residente en Puerto Varas le regalaron los pasajes para que vengan a ver donde había quedado su obra", señaló Manfredo Boegel, hijo del maquinista del Dresden.

August Boegel nunca más se fue de Puerto Varas. Formó familia con Elizabeth Felmer; levantó su hogar y fundó la primera maestranza de la ciudad.

Hoy, en manos del único hijo varón que queda, sigue en pleno funcionamiento, aunque algunos tornos tienen ya casi un siglo.

Pero el legado más importante del marino alemán lo dejó a sus hijos. Por eso, Manfred Boegel sabe que al momento de ser hundido, el Dresden ya estaba herido de muerte.

"Mi padre siempre contó que efectivamente había recibido algunos impactos de los barcos enemigos. O sea, del Glasgow y el kent", afirma.
Antes del hundimiento, los tripulantes abandonaron el buque.


"Y mi padre fue uno de los últimos porque el trabajaba en la caldera, por lo tanto, la misión de él era abrir las válvulas para hundir el barco. Después explotó la Santa Bárbara y ahí se hundió definitivamente el barco", acotó Manfred Boegel.

Los marinos celebraron el hundimiento por el hecho de no entregar el barco al enemigo. Sin embargo, también estaban tristes por lo que sucedía", afirma.

Mientras estaba recluido en Quiriquina, el marino Boegel hizo una réplica en miniatura de su buque. Él dejó testimonio sobre el tesoro cargado en México, y que llevaba el Dresden en el momento de hundirse.

Son historias del ayer, revividas hoy tras el rescate de esta campana.

Fuente: Programa teletrece ,15 de abril de 2006
Augusto Boegel Klein el maquinista del Dresden que se quedó en Puerto Varas

Don Augusto Boegel Klein.


La primera vez que supe de don Augusto Boegel Klein fue en 1987, al leer el libro "Tras la Estela del Dresden", de la investigadora chilena María Teresa Parker de Bassi. Algunos años más tarde, en 1991 llegué a Puerto Varas, para trabajar en el Colegio Germania del Verbo Divino en donde encontré a la profesora Sofía Boegel Felmer, hija de este destacado ciudadano puertovarino, sobre cuya vida damos a conocer algunos antecedentes en esta crónica.



Nació en la localidad alemana de Wengoyen, Prusia Oriental en 1893. Luego de terminar sus estudios se trasladó a la ciudad de Rössel en donde se especializa en mecánica. A los 20 años ingresa a la marina alemana y al comenzar la Primera Guerra Mundial (1914), es asignado al crucero "Dresden".



El 8 de noviembre de 1914, se desarrolla la Batalla de Las Malvinas, uno de los primeros enfrentamientos en el mar entre Inglaterra y Alemania. La victoria inglesa es clara y solamente el crucero "Dresden", gracias a su rápido andar, logra escapar y refugiarse en los canales del sur de Chile. Mientras permaneció oculto, para su aprovisionamiento contó con la ayuda de la colonia alemana de nuestra zona, especialmente cuando estuvo fondeado al interior del fiordo Quintupeu.



Los primeros días de marzo de 1915, el "Dresden", intenta escapar de las naves inglesas que lo buscan afanosamente. Lamentablemente es alcanzado en el archipiélago Juan Fernández y ante la superioridad de las fuerzas enemigas, su Capitán Fritz Lüdecke, ordena a los tenientes Hans Abraham y Arnold Boeker, acompañados del maquinista Augusto Boegel, abrir las válvulas y activar las santabárbaras. Al mediodía del 14 de marzo, la nave alemana se hundía en las aguas de bahía Cumberland, isla Robinson Crusoe.



Su tripulación es trasladada a Valparaíso y posteriormente a la isla Quiriquina, ubicada frente a Talcahuano, donde debe permanecer recluida hasta el término del conflicto bélico, debido a la neutralidad de nuestro país. Desde su instalación en esta isla de la VIII Región, surgió entre los marinos alemanes el deseo de huir y reintegrarse a la guerra, siendo épico el escape protagonizado por 28 hombres a bordo de la goleta "Tinto", a fines de 1916.



Augusto Boegel Klein, permanecerá detenido hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. Tras ser liberado decide quedarse en Chile y junto a un compañero de armas, Jorge Schube, se trasladan a Puerto Varas, en donde se radicarán a fines de marzo de 1919. Instalados en la ciudad lacustre abren un taller mecánico que posteriormente se transformará en una importante maestranza y astillero. En 1921, contrae matrimonio con Elizabeth Felmer, dando origen a una numerosa e importante familia puertovarina.



Su vida en la ciudad de las rosas, estuvo marcada por un gran espíritu de servicio y un tesonero trabajo por el progreso de la zona. Colaboró activamente en la Sociedad del Hospital San José, con el Coro Polifónico de Puerto Varas, en la Corporación del Colegio Germania y con la Cuarta Compañía de Bomberos, de la cual fue miembro fundador.



Su oposición al gobierno de Adolfo Hitler, implicó que durante la Segunda Guerra Mundial su maestranza y astillero fuera una de las pocas empresas de miembros de la colonia alemana del sur de Chile que no fue incluida en las "listas negras", elaboradas por las fuerzas aliadas para sancionar económicamente a los negocios pertenecientes a simpatizantes y adherentes del III Reich alemán.



Durante su vida fue condecorado en varias oportunidades. Estando detenido en la Isla Quiriquina le fue otorgada por el Imperio Alemán la Cruz de Hierro. En 1928 el gobierno de la República Alemana lo premió con la Cruz de Mérito. Finalmente, el 18 de julio de 1970, en solemne ceremonia realizada en dependencias del Club Alemán de Puerto Varas, recibió de parte del Gobierno de Chile, la medalla Orden al Mérito Bernardo O"Higgins, "por sus relevantes servicios en favor de la comunidad", y que le fue entregada por el Intendente (S) de la Provincia de Llanquihue don Pablo Elgueta, ante una numerosa y selecta concurrencia.



Don Augusto Boegel Klein, falleció el 21 de diciembre de 1976, a los 83 años. El diario "El Llanquihue", informó ampliamente sobre su fallecimiento y en su edición del jueves 23 de diciembre, se puede leer una crónica de los funerales, que en su parte medular señala: "El cortejo fúnebre se puso en movimiento alrededor de las 18 horas con la Banda Instrumental Municipal a la cabeza, oficiándosele una misa por el eterno descanso de su alma en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, a cargo del P. Nicanor García. Posteriormente el cortejo llegó hasta el camposanto. Al ser inhumados sus restos, usaron la palabra el Superintendente del Cuerpo de Bomberos de Puerto Varas don Filidor Reyes; don Rigoberto Teuber en su calidad de Presidente de la Fundación Hospital San José y a nombre de la Cuarta Compañía de Bomberos don Héctor Coñuecar. En los momentos en que bajaba el ataúd al fondo de la tierra se escuchó el ulular de los carros bombas, mientras un corneta tocaba ...¡Silencio!.







Por Juan Carlos Velásquez

Profesor de Historia

Fuente: Diario El Llanquihue 21 de abril de 2002


Nota de la Redacción: De los hijos de don Augusto Boegel Klein que fueron 5 destacamos a Sofía Boegel Felmer la “ tante Schofi” quien nos hizo clases en el Colegio,esta destacada docente casada con Mario Asenjo,madre de 7 hijos, todos profesionales se acogió a retiro en el Colegio Germania el 5 de julio de 1996 luego de desempeñarse durante 50 años como profesora de los cuales 32 fueron en el Colegio Germania de Puerto Varas.

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Lunes 17 de octubre de 2005

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¿Estuvo el crucero “Dresden” en Quintupeu?

Por Germán Bravo Valdivieso
El "Dresden"
Una antigua fotografía del crucero recibiendo impactos de la artillería inglesa
El “Dresden” había escapado de la destrucción de la escuadra del vicealmirante Maximilian Graf von Spee
El comandante Lüdecke tomó las medidas para hundir al crucero
No hay acuerdo entre los historiadores si el crucero alemán “Dresden” estuvo realmente en la bahía de Quintupeu o se trata de una historia inventada.
La estadía del buque en ese lugar ha sido adornada con los motivos de ella, pues habría fondeado un tesoro traído de México y que correspondería a los valores pertenecientes a ciudadanos alemanes que quisieron evitar que cayeran en manos del nuevo gobierno revolucionario.
La historia se remonta al mes de junio de 1913, cuando la revolución mexicana llegaba a su tercer año de encarnizada lucha. Porfirio Díaz había sido derrocado por Francisco Madero, quien a su vez fue arrestado y asesinado por el general Victoriano Huerta. Las atrocidades cometidas por Porfirio Díaz, Francisco Madero, Pancho Villa y Venustiano Carranza eran espeluznantes.
Alemania, Inglaterra y los Estados Unidos enviaron buques de guerra a los puertos de Veracruz y Tampico para la protección de sus connacionales.
La escuadra norteamericana estaba al mando del almirante Fletcher y la británica del contralmirante Christopher Cradock, que después sería el contrincante del vicealmirante von Spee en la batalla de Coronel.
Alemania había enviado al crucero “Bremen” el cual fortuitamente tuvo que quedar a cargo de la situación, pues la escuadra estadounidense recibió órdenes de su gobierno de no intervenir y los buques ingleses no podían operar debido a su gran calado y la poca profundidad de la bahía.
El comandante Seebohm del “Bremen” convino con el contralmirante Cradock y con el cónsul británico, la habilitación del vapor inglés “Logician” y del “Kronprinzessin Cecilie” de la compañía Hapag para albergar a los alemanes evacuados.
El 10 de diciembre comenzaron sangrientas luchas en la ciudad por lo que un grupo de marinos del “Bremen” y el cónsul alemán se encargaron de poner a resguardo el dinero de los bancos, mientras refugiados de todas las nacionalidades colmaban la capacidad del “Kronprinzessin Cecilie”.
El 21 de enero arribó a Veracruz el “Dresden” para relevar al “Bremen”, que tres días más tarde regresó a Alemania.
El 11 de julio, el almirantazgo alemán ordenó al comandante Kart Kölher, del “Dresden”, transportar al derrocado presidente Huerta con su familia al exilio a Jamaica, desde donde continuó a Haití. En Puerto Príncipe se efectuó el cambio de comandante del crucero, asumiendo el capitán de navío Emil Fritz Lüdecke.
Dos días más tarde, cuando el buque preparaba su retorno a Alemania, comenzó la primera guerra mundial y el “Dresden” recibió órdenes de unirse a la escuadra del vicealmirante Maximilian Graf von Spee en el océano Pacífico.

MENSAJE
INTERCEPTADO


El crucero de dirigió al Atlántico Sur en compañía de dos naves nodrizas, con orden de interferir el tráfico enemigo, capturando o hundiendo sus primeras víctimas cuando se dirigía al Cabo de Hornos.
Permaneció en territorio chileno, en bahía Orange, desde el 5 al 16 de septiembre de 1914 cuando el comandante Lüdecke fue advertido, erróneamente, de la presencia de cruceros británicos en la boca del estrecho de Magallanes y decidió abandonar su escondite, dirigiéndose a bahía San Quintín en el golfo de Penas.
El día 25 de septiembre recibió órdenes codificadas de Berlín, mediante las cuales se disponía que debía integrarse a la escuadra del sudeste asiático, que a las órdenes del vicealmirante Maximilian Graf von Spee, navegaba hacia la isla de Pascua.
Las potentes transmisiones de la telegrafía sin hilos que el “Dresden” emitió para contactar al crucero “Leipzig”, que en ese momento acababa de abandonar las islas Galápagos con rumbo al sur, fueron interceptadas por el crucero británico “Glasgow”, de la escuadra del almirante sir Christopher Cradock, que lo buscaba en la zona del estrecho de Magallanes. Por otra parte, el “Leipzig” captó la señales del “Glasgow” que se encontraba haciendo faena de carbón en Coronel, lo que informó a su almirante.
Estas interceptaciones de las comunicaciones serían las responsables del combate naval de Coronel, pues el contralmirante británico Cradock lanzó su escuadra para dar caza al “Leipzig” antes que alcanzara a unirse al grueso de su flota y el vicealmirante alemán von Spee destacó sus buques para alcanzar al “Glasgow” cuando abandonara el puerto chileno, pues el derecho internacional le concedía solamente veinticuatro horas de estadía.
El capitán inglés T.G. Frothingham ha descrito muy claramente esta situación cuando dice en su “Historia Naval de la Gran Guerra”:

“Los alemanes navegaron en dirección sur a la búsqueda del “ Glasgow”. Esto tenía lugar al mismo tiempo que los ingleses se dirigían al norte a la caza del “Leipzig”. En consecuencia, cada escuadra iba al acecho de un solo buque, convencida que estaría aislado de su flota. Nunca imaginaron que la persecución los enfrentaría al grueso de las unidades enemigas. Esta fue la extraña situación que tuvo como consecuencia la batalla de Coronel”.
Cuando ambas escuadras se avistaron, el vicealmirante von Spee maniobró para evitar que los ingleses se refugiaran en aguas territoriales chilenas, dejándolos al occidente, situación que finalmente le daría una innegable ventaja al jefe alemán, pues la tarde caía y el crepúsculo haría casi invisibles sus buques contra la costa de nuestro país, en cambio la hora del ocaso destacaría las naves inglesas contra el sol poniente.
La buena estrella que tuvo el vicealmirante conde Maximilian von Spee, fue coronada por otras dos circunstancias que lo ayudaron fehacientemente, como fue el hecho de que la mar gruesa existente impidiera utilizar las baterías bajas de los buques ingleses que eran de mayor tamaño y que la artillería de éstos era servida por personal reservista bisoño, mientras que los dos cruceros acorazados alemanes detentaban, desde hacía dos años, el premio de tiro de combate de la flota alemana.
Mil quinientos noventa británicos murieron con su jefe, el caballeroso contralmirante Sir Christopher Cradock; sería la primera derrota del Reino Unido después de más de un siglo, con lo que momentáneamente perderían el control del Pacífico Sur.


ORDEN: ABANDONAR
EL PACIFICO

El consulado alemán en Valparaíso envió a von Spee la orden de abandonar el océano Pacífico y dedicarse a interferir el tráfico mercante del Atlántico en su regreso a casa.
En las informaciones también se mencionaba la probable salida de los cruceros de batalla británicos “Invincible”, “Inflexible” e “Indomitable” desde el Mediterráneo, pero el Vicealmirante no creyó que su enemigo fuera a destacar sus más modernas naves para perseguirlo. Este error, más un cable del día 15, de los agentes alemanes en Punta Arenas, donde le informaban que no habían buques de guerra británicos en Port Stanley, serían dos hechos que determinarían la desgracia de la flota germana.
La escuadra alemana, reunida en la bahía San Quintín, se reabasteció de combustible por medio de buques mercantes y luego prosiguió viaje al Atlántico, vía cabo de Hornos.
Los británicos, profundamente heridos por la derrota que se le había infringido en Coronel, despacharon a vicealmirante Sir Frederick Doveton Sturdee, a la costa oriental del continente americano, con los poderosos y nuevos cruceros de batalla “Invincible” e “Inflexible” dar caza a la escuadra del vicealmirante von Spee.
Al contralmirante Archibald Stoddart se le ordenó esperar, en las afueras de Montevideo, con sus cruceros “Carnarvon”, “Cornwall” y “Defense”, la llegada de los sobrevivientes de Coronel: “Canopus”, “Glasgow” y “Otranto”, además del “Kent” que navegaba desde la costa de África occidental.
El 26 de noviembre de 1914, el vicealmirante Sturdee y el contralmirante Stoddart unieron sus fuerzas frente a las costas del Brasil.
El comandante del “Glasgow”, John Luce, convenció a su almirante que lo primero que haría el vicealmirante von Spee, al entrar al océano Atlántico, sería atacar Port Stanley, en las islas Falkland, por lo que dirigió hacia allá a sus fuerzas, y no se equivocó.
Es cierto que con las informaciones con que contaba el almirante alemán no podía tener certeza de la presencia de una flota británica poderosa en las islas Falkland; pero por otra parte para cumplir las órdenes que había recibido de su almirantazgo, de regresar a Europa y destruir el tráfico aliado en el océano Atlántico, no tenía necesidad de atacarlas, y así se lo hicieron ver sus comandantes.
Tenía el vicealmirante von Spee intenciones de destruir los depósitos de carbón de la isla y su telegrafía sin hilos, lo que le permitiría seguir viaje sin interferencias enemigas al haber destruido su principal base de apoyo y a la vez mantener el control del lugar con voluntarios y reservistas llevados de Valdivia y de Río Grande do Sul en Brasil, lo que sería muy útil en el caso de una eventual negociación de la paz. Incluso habría designado a un antiguo oficial prusiano, que administraba una estancia en Puerto Natales, como gobernador.
La realidad con que iba a encontrarse era muy distinta de las cuentas alegres que había sacado y la desigualdad de fuerzas era mucho mayor que en el caso de Coronel, pero ahora la superioridad estaba manifiestamente de parte de los ingleses.
Si el vicealmirante von Spee hubiese arribado veinticuatro horas antes a Port Stanley, la suerte habría estado nuevamente de su lado y se habría adjudicado una nueva e importante victoria, pues los nuevos y poderosos cruceros de batalla británicos habían recalado solamente al amanecer del día 7 de diciembre de 1914 y muy escasos de combustible.
Von Spee, considerando que era inútil conservar sus cruceros ligeros para la batalla, decidió enfrentar a los ingleses con sus dos cruceros acorazados “Scharnhorst” y “Gneisenau” y ordenó al “Leipzig”, al “Dresden” y al “Nürnberg” arrancar aisladamente.
El vicealmirante británico hizo frente a los buques capitales con sus poderosos “Inflexible” e “Invencible”, mientras el resto de sus naves trataba de alcanzar a los fugitivos.
Alrededor de las 16.00 horas sucumbió valerosamente el “Scharnhorst” llevándose a toda su tripulación, de 800 hombres, incluyendo al vicealmirante. Pronto lo seguirían sus dos hijos que eran oficiales de la armada imperial y servían en su escuadra.
Pronto caería el “Gneisenau”, mientras el “Glasgow”, sobreviviente de Coronel, y el “Cornwall”, gracias a su mayor velocidad, alcanzaban y daban cuenta del “Leipzig”, que había agotado su munición, salvándose en los botes ingleses solamente nueve oficiales, dos suboficiales y siete marineros.
El “Nürnberg” sostuvo un violento combate con el “Kent”, que casi lo triplicaba en tonelaje y cuando se encontraba prácticamente destruido y con incendios generalizados, sus tripulantes lo hundieron. Solo se salvaron doce hombres, dos de los cuales fallecerían antes de llegar a bordo de la nave inglesa.
Después de dar cuenta de los dos cruceros acorazados enemigos, el vicealmirante Sturdee acudió con sus cruceros de batalla a ayudar al “Bristol” que trataba de encontrar al “Dresden” que había logrado escapar.

REABASTECIMIENTO

Terminada la destrucción de la escuadra del vicealmirante Maximilian Graf von Spee, los cruceros de batalla recibieron la orden de regresar a Inglaterra, pero el “Dresden” se les había escapado y aún les daría muchos dolores de cabeza al almirantazgo británico.
Mientras el “Glasgow” y el “Cornwal” daban cuenta del “Leipzig”, el “Dresden”, forzó el andar, superando sus 24,5 nudos de diseño, llegando casi a 27, y con sus calderas a reventar y consumiendo sus últimos restos de combustible, se aprontó a cruzar el cabo de Hornos, cincuenta millas al sur, en la noche del 9 de diciembre. Era el único buque de la escuadra de von Spee con turbinas en lugar de máquinas recíprocas.
Internándose por los canales Cockburn y Magdalena, al día siguiente fondeaba en bahía Sholl, noventa kilómetros al sur de Punta Arenas.
En la mañana del 11 de diciembre llegó a su costado una lancha del cazatorpedero chileno “Almirante Condell” y su comandante le comunicó que, de acuerdo a la ley internacional, debía abandonar el lugar dentro de las veinticuatro horas, pues así lo exigía nuestra condición de país neutral.
El comandante del “Dresden” solicitó que se le autorizara recalar en Punta Arenas, pues a esa altura no le quedaban más que sesenta toneladas de carbón, las que estaba mezclando con madera verde, recogida en el lugar. Su petición incluía que se le permitiera alargar el plazo de estadía a cincuenta horas, pues un tiempo igual se le había concedido al “Otranto” después de la batalla de Coronel.
El crucero recaló a Punta Arenas el sábado 12 de diciembre a las 15.00 horas y fue recibido por el cónsul alemán de la ciudad, señor Rodolfo Stubenrauch, quien había obtenido la autorización para prolongar su estadía al tiempo solicitado, pero posteriormente, cuando el ministro de marina tuvo conocimiento de ello, revocó la orden.
Las negociaciones para obtener el preciado combustible fueron muy difíciles, pues a pesar que en el carguero norteamericano “Minessotan”, consignado al comerciante de la plaza Ernesto Manns, había sido enviado al efecto, el cónsul de Francia presentó una queja y el capitán del mercante se negó a entregarlo. Afortunadamente se encontraba en el puerto el vapor alemán “Turpin”, el que le traspasó 750 toneladas de carbón en briquetas de mala calidad.
El domingo 13 en la tarde, el ministro de marina, Alfredo Barros Errázuriz, comunicó al Comandante en Jefe del Apostadero Naval de Magallanes, contralmirante Arturo Cuevas, que prohibía el reabastecimiento de carbón por haberlo hecho con anterioridad en puertos chilenos, pero ya el “Dresden” había terminado de tomar el combustible del “Turpin”.
Ante la certeza que la flota británica conocería la llegada del “Dresden” a Punta Arenas y saldría en su búsqueda, a las 31 horas de su recalada, el comandante Lüdecke decidió dejar el puerto e internarse subrepticiamente en la maraña de canales que conforman nuestro territorio en esa región.
El “Dresden” navegó hacia bahía Hewett, llevando una lancha como lazarillo para que sondara los desconocidos canales. Allí lo esperaba el vapor “Amasis”, que cumplía las instrucciones que había recibido del vicealmirante von Spee, de mantenerse en esos lugares por si se necesitaba alguna ayuda en su viaje a las islas Falkland.
El mismo día, 14 de diciembre, en que el “Dresden” entraba a su escondite, los cruceros británicos “Bristol” y “Glasgow” arribaban a Punta Arenas en su busca.
El principal buque de guerra de nuestro país era el crucero “O’Higgins”, nave de construcción inglesa que tenía tres altas chimeneas, característica que también tenía el “Dresden”, por lo que, durante su estadía en bahía Hewett, el comandante Lüdecke lo pintó de un color gris más oscuro, como el que usaba nuestra escuadra, con el objeto de que los legos que lo vieran en la zona creyeran que se trataba del buque chileno.
El 19 de diciembre apareció en el fondeadero donde se hallaba el “Dresden” la goleta “Elfriede”, procedente de Punta Arenas, al mando del piloto y pescador Albert Pagels, quien además de llevarle algunos suministros, les informó que, desde Montevideo, había zarpado el vapor “Sierra de Córdoba” con pertrechos.
Por razones de seguridad el “Dresden” decidió cambiar su escondite, dirigiéndose a bahía Christmas.
El 19 de enero, el piloto Pagels logró llevar al “Sierra de Córdoba” junto al crucero para el tan ansiado reabastecimiento y dos días más tarde el almirantazgo alemán, a través de su consulado en Punta Arenas, le recomendaba al “Dresden” regresar a la patria siguiendo la ruta de los veleros por el océano Atlántico.
El comandante Lüdecke, replicó que, por el estado de sus máquinas y lo incierto de recibir aprovisionamiento de carbón, dejaría la costa oeste sudamericana con el objetivo de interferir las rutas comerciales enemigas en el océano Índico si conseguía apoyo logístico en aquellas aguas. Fijó el día 3 de febrero para su zarpe, pero Berlín le informó su incapacidad para proveerlo de carbón en los océanos Pacífico o Índico y le insistió en alcanzar la costa oriental del continente, donde lo esperaría un buque carbonero en las inmediaciones de la línea del ecuador .
Como era probable que los espías ingleses anduvieran tras el escondite de bahía Christmas, pues incansablemente patrullaban el sector, el comandante Lüdecke aprovechó la presencia del práctico alemán Harry Rothemburg para que le indicara un nuevo escondite. El lugar elegido fue una caleta de la isla Santa Inés que no figuraba en las cartas de navegación, donde arribaron la última semana de enero junto al “Sierra de Córdoba”.
El Almirantazgo inglés había decidido, después del combate de las islas Falkland, hacer regresar al teatro europeo a los poderosos cruceros de batalla “Inflexible” e “Invincible”, pero al tener conocimiento que el crucero alemán sobreviviente había aparecido en Punta Arenas, procedió a dar contraorden.
Fueron despachados, a su máximo andar, los cruceros “Inflexible”, “Glagow” y “Bristol”, el primero al cabo de Hornos y los otros dos a Punta Arenas. Al “Kent” y al “Orama” se les mandó, por el estrecho de Magallanes, patrullar hasta Valparaíso y al “Carnarvon” y al “Cornwall” se les ordenó revisar la costa argentina de la Patagonia.
Los cruceros “Glagow” y “Bristol”, después de Punta Arenas, se reunieron, en la boca occidental del estrecho de Magallanes, con el crucero acorazado “Inflexible” para rebuscar por los canales australes, recalando el 17 de diciembre a bahía San Quintín, en el golfo de Penas, donde suponían que podría encontrarse ya que ese lugar había sido utilizado como base de abastecimiento por el vicealmirante Maximilian von Spee.
El contralmirante Stoddart, embarcado en el “Carnarvon”, se dirigió por el estrecho de Magallanes, recorriendo cuanta caleta, bahía o ensenada existe en el lugar, llegando el día de navidad al canal Bárbara, a sólo veinticinco millas del escondite del “Dresden”.

RUMBO AL NORTE

El 14 de febrero de 1915, el “Dresden” y el “Sierra de Córdoba” decidieron abandonar definitivamente los canales australes y pusieron rumbo al norte.
A la altura del puerto de Coronel, la nave nodriza entregó el resto de carbón y provisiones al crucero y enseguida fue despachado a Valparaíso, para que adquiriera más combustible.
El comandante Lüdecke sabía que había zarpado de Montevideo el vapor “Gotha” con carbón y víveres, le fijó un punto de reunión frente a Coronel, donde lo esperó con sus máquinas paradas hasta el sábado 6 de marzo, haciéndole angustiosos llamados por telegrafía, pues su reserva de carbón llegaba a un mínimo intolerable.
A primera hora del 7 de marzo de 1915, al disiparse la neblina, el “Dresden” fue avistado por el crucero británico “Kent” que andaba en su búsqueda, pues el almirantazgo británico había logrado interceptar algunas transmisiones entre el crucero alemán y el“Gotha”.
Cuando el “Kent” suspendió la caza para reaprovisionarse en Coronel, el comandante del “Dresden” pensó que había sido confundido con el crucero chileno “O’Higgins”, gracias al camuflaje del color gris.
Logró escabullirse al amparo de la noche, pero las instrucciones que había radiado a su nave de abastecimiento para encontrarse en la isla de Más a Tierra, habían sido interceptadas por sus enemigos.

Hemos visto que el crucero alemán abandonó los canales cercanos al estuario de Última Esperanza y al canal Bárbara el 14 febrero de 1915 y vuelve aparecer, frente a Coronel, el día 27 del mismo mes.
A partir de la fecha de zarpe de su fondeadero en la isla Santa Inés, figura una semana en blanco, sin anotaciones, en el bitácora del crucero, lo cual ha dado paso a la posibilidad, bastante probable, de haber realizado algunas reparaciones en el golfo de Quintupeu, en Chiloé continental, de lo cual deriva, a su vez, la versión de que se habría tratado de una operación encubierta para esconder el dinero de los bancos mexicanos.
El historiador argentino Diego M. Lascano, en su documentado libro “Graf von Spee, de China a Malvinas”, nada dice que el “Dresden”, después de abandonar los canales australes haya vuelto a entrar a los que se encuentran al norte del golfo de Penas. Tampoco lo dice en comandante Carlos Aguirre Vío en su “Historia Naval Mundial”.

EL TESORO

La periodista e historiadora María Teresa Parker que es, tal vez, quien ha investigado la historia del crucero alemán en las costas chilenas con mayor profundidad tampoco encontró antecedentes al respecto y en una entrevista al teniente Arnold Boeker, último oficial sobreviviente del “Dresden”, y con quien ella mantuvo una fluida correspondencia durante algunos años, no lo recordaba con exactitud, pero debe considerarse que el marino ya contaba con noventa y tres años y había soportado las dos guerras mundiales y permanecido cinco años como prisionero en Rusia, mientras su casa en Berlín había sido arrasada en dos oportunidades por las bombas, no pudiendo salvar nada, perdiéndose sus libros y recuerdos de viaje.
Sin embargo, la tradición oral de los habitantes de la región habla de ello sin dudas al respecto.
Televisión Nacional, en colaboración con la Armada de Chile realizaron, en la década de los años setenta, un documental basado en las tradiciones orales de la zona donde aparecía que un poco después de salir al Pacífico, el “Dresden”, siguiendo al “Sierra de Córdoba”, tuvo un desperfecto en las máquinas obligando al comandante Lüdecke a tomar la decisión de refugiarse, durante una semana, en el fiordo Quitupeu, en Chiloé continental, mientras personas de la colonia alemana de Puerto Montt se las arreglaron para reparar las piezas mecánicas descompuestas. Terminadas éstas, zarpó el crucero para alcanzar nuevamente el océano.
María Teresa Parker obtuvo una versión del señor Enrique Oelkers, hijo de don Carlos Oelkers, conocido armador y dueño de una flota de veleros en la zona de Calbuco en esos años, quien dice recordar perfectamente esos días por el ajetreo que significó la rápida y secreta reparación de las piezas del “Dresden” en la zona de Puerto Montt, período en el que su padre, como alemán, participó activamente. Todo se habría realizado con el máximo sigilo, tanto para no perjudicar al crucero ni a los alemanes que ayudaron; recordando haber escuchado decir entonces, y posteriormente que al salir el buque de Quintupeu, había dejado una balsa con grandes focos encendidos a batería, simulando que continuaba allí para despistar a quien hubiera descubierto el escondite.
Seguramente de aquí nació la leyenda que dice que “Dresden” entró a Quitupeu para fondear el dinero embarcado en México.
Tal vez la historia del tesoro mexicano es solamente una fábula, pero los hechos y las fechas hacen posible la estadía del buque para reparaciones en el golfo de Quitupeu, y la falta de anotaciones en el libro bitácora, estaría indicando no querer comprometer a los chileno-alemanes de la zona que los había ayudado.
El 9 de marzo de 1915 el “Dresden” recaló a bahía Cumberland en Juan Fernández, fondeando a 400 metros de la costa y solicitando permanecer ocho días para hacer reparaciones indispensables a sus máquinas.
El gobernador marítimo de la isla, estimó que al crucero no se le notaban problemas apreciables de acuerdo a la velocidad con que había entrado, lo que lo hizo sospechar de la justificación, denegando la autorización mientras no se comprobaran las fallas que debían repararse y le concedió solamente las veinticuatro horas que permitía el derecho internacional, pero su comandante hizo caso omiso y, cumplido el plazo, permaneció en el puerto.
El gobernador marítimo lo notificó, por escrito, de la internación provisoria de su buque mientras el gobierno resolvía en definitiva.
Los perseguidores británicos “Kent”, “Glasgow” y “Orama”, recalaron a la isla el día 14, y se colocaron en línea de combate.
El gobernador marítimo se dirigió al “Glagow”, que se encontraba a unas cuatro millas de tierra, con el fin de recibirlo, pero al encontrarse a unos cincuenta metros de la popa del buque alemán, los británicos rompieron el fuego, cayendo sus proyectiles alrededor de la chalupa que transportaba a la autoridad marítima
El “Dresden” contestó el fuego y se aprestó para el combate.
Después de los primeros disparos, el crucero alemán izó una señal para enviar un parlamentario, por lo que los ingleses cesaron el fuego.
El teniente Wilhelm Canaris subió a bordo del “Glasgow” e hizo ver que su buque se encontraba en aguas neutrales, internado y con averías en sus máquinas que le impedían salir; pero la respuesta del comandante británico fue que la cuestión de la neutralidad era un problema entre los gobiernos del Reino Unido y de Chile y que procedería a hundirlo en el caso que no se rindiera
Mientras el oficial alemán parlamentaba en el “Glasgow”, el comandante Lüdecke tomó las medidas para hundir al crucero, por lo que apenas recibió la negativa enemiga, ordenó desembarcar a la tripulación e hizo abrir las válvulas de fondo y explotar la santabárbara de proa, yéndose a pique a las 11.35 A.M. a treinta y dos brazas de profundidad y a unos doscientos metros de la costa.
Tal vez la historia del tesoro mexicano es solamente una fábula, pero los hechos y las fechas hacen posible la estadía del buque para reparaciones en el golfo de Quitupeu.
Fuente: Diario El Llanquihue de PuertoMontt, lunes 17 de octubre de 2005   http://www.diariollanquihue.cl/prontus4_nots/site/artic/20051016/pags/20051016211718.html 

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ANEXOS

Hoy 17 de junio de 2013 , el lector de grafelbergnoticias , de nombre Rodrigo, de Insumos Forestales, en relación a este tema  nos aporta el siguiente dato:

Christian Koch, grumete del acorazado liviano de la marina alemana “Dresden”, se quedó en Penco Chile, para siempre, falleció en 1974

este fue otro marinero acá el link de su foto 
 http://www.flickr.com/photos/28047774@N04/5694669328/in/set-72157631151497024


he buscado  el listado de marinos .. es difícil 

Gracias Rodrigo
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                 Noticias de Dresden  



Campana del crucero Dresden.
Publicado el 13 de junio de 2014
Donación

Réplica de campana de la Primera Guerra Mundial llega a Chile

La reproducción es de la campana que, en 2006, fue rescatada por buzos chilenos y alemanes. La pieza original pertenece al crucero ligero alemán “Dresden“, que fue hundido en marzo de 1915, en las cercanías de Juan Fernández, tras huir de las fuerzas enemigas.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
yo soy una descendiente de un tripulante marino del Dresden. Hace tiempo que busco algun registro de los nombres de estos tripulantes, en donde aparezca su nombre, este es: Joseph Spindler, mi bisabuelo. Es emocionante leer la historia del Dresden porque me toca en forma personal todo lo que vivio mi bisabuelo!!...Mi correo es: jovywoman@hotmail.com
juan jose arcos ha dicho que…
hay un enorme error Albert Pagels vivía en Punta Arenas, calle Balmaceda, su bis nieta es la cuñada del Senador Carlos Bianchi, y las operaciones de abastamiento las efectuan Rothemburg y Pagels, y ante el bloqueo Inglés a Punta Arenas, el abastecimiento se efectuaba desde Porvenir en la pequeña embarcación Sierra de Córdova. Al asumir Hitler condecoró a Pagels con la Cruz de Hierro y lo contrató para dar clases a los soldados sobre la geografía de Sudamérica, al término de la guerra fue dos años prisionero de los rusos y gracias a que un Comandante Ruso se hizo amigo de él ya que conocía Magallanes, le permitió huir al lado Aliado de Europa desde donde volvió a Punta Arenas donde falleció y está sepultado en el cementerio Municipal. Los fiordos que recorría Pagels se ubican en el sur del Estrecho de Magallanes y no hay certeza de cuales fueron, lo que si se sabe es que gracias a su ayuda el Dresden estuvo 8 meses escondido de los Ingleses. Las gestiones entre el Dresden y Pagels las inició el cónsul en Punta Arenas Rodolfo Stubenrrauch. Pagels jamásnavegó los canalaes que se señalan en la nota, ya que luego de que el Dresden se fuera de Magallanes el siguió efectuando fletes entre Punta Arenas y TIerra del Fuego en el Sierra de Córdova, siendo bautizado en Porvenir como Chucu chucu, por el ruido que esta nave hacía en la bahía Karkamke y que despertaba a todo Porvenir cuando Pagels llegaba de Madrugada en búsqueda de las provisiones que se guardaban en la casa de Piedra.
Anónimo ha dicho que…
Hola me llamo Rodolfo Wüppelmann soy de Punta Arenas y mi Bis abuelo llego en el Dresden a Punta Arenas el tenia familia en Alemania, tenia hijos esposa y hermanos, no sabemos de que parte de Alemania vino, el se llamaba Harry Wüppelmann Freslas, si alguien tiene algun dato de la tripulacion o algo mi correo es r_wuppel@live.cl
ruben ha dicho que…
Soy un asiduo lector de las crònicas navales alemanas de la 1ra y 2da Guerra. Muy buenas las historias. Para no ser muy extenso quiero preguntar a algùn descendiente de marinos del DRESDEN: ¿saben si en MEXICO el Crucero DRESDEN tambièn rescatò ciudadanos alemanes? Conozco una historia que involucra a un pequeño, hijo de alemanes, que residìa en MEXICO y habrìa sido evacuado de allì, quien con el correr de los años y ya en la 2da Guerra Mundial alcanzó el grado de Teniente de la Luftwaffe piloto de todo tipo de aeronave incluìdos los recientes ARADO 234 "Blitz". Su nombre era ALBRECHT BOHEMME. Tuvo activa participaciòn en el escape de ADOLFO HITLER desde BERLIN a NORUEGA, SAHARA ESPAÑOL y finalmente URUGUAY en un aviòn Junkers 390 de seis motores. De allì cruzaron a ARGENINA. BOHEMME falleciò en 1978 en RIO NEGRO ARGENTINA.En julio de 1958 se juntaron por ùltima vez HITLER y BOHEMME para el cumpleaños de èste ùltimo en su casa. Muchas gracias
Mi E-Mail:paraloyola@yahoo.com.ar
César ha dicho que…
hola .. en Talcahuano en el cementerio numero 2 hay 3 marineros del Dresden, el Dresden fue importante para la historia de nuestra compañia de bomberos , fueron los impulsores en traer la primera autobomba alemana a nuestra compañia, nosotros todos los años los visitamos, saludos de la Quinta compañia de bomberos de Talcahuano.
Anónimo ha dicho que…
Hola, soy escritor y necesito saber si alguien sabe o escuchó nombrar a Otto Henrich Weber Weller, ayudante del maquinista del Dresden, quien despues de salir de la Isla Quiriquina se estableció en Puerto Varas como empleado de una familia colona alemana, luego fue profesor en la misma ciudad. Tuvo hijos e hijas que hoy están radicados en Temuco, Santiago y Concepción.
Anónimo ha dicho que…
ME GUSTARIA SABER QUIEN SE LOS TRIPULANTES DEL DRESDEN FABRICO UN SERVILLETERO O CENICERO CO EL ESCUDO DEL DRESDEN EN BRONCE
Mauricio Drews ha dicho que…
Mi abuelo Kal DREWS Silbersdorf fue primer marinero del Dresden. No escapó. Sé que estuvo en Perú tras ser liberado, y luego regresó a Chile donde se cas´ño con mi abuela Margot Vogel Scheuermann. Lamentablemente, desconozco sus procedencias en Alemania, para seguir la genealogía. Drews habemos pocos en el mundo, y creo que todos estamos algo emparentados. Hay en Uruguay, Brasil, Chile, USA, Perú, Bélgica, Francia y en Alemania unos 6.000 solamente. SI alguien sabe algún antecdente de cómo contactar los archivos de la armada alemana de la I Guerra Mundial, podría avanzar en mi investigación. Mauricio Drews, email mauriciodrews@hotmail.com, celular (+56 9) 74715775. Danke!!
Anónimo ha dicho que…
Hola soy nieto de otto Gündel Peters, tripulante del dresden, mi familia se radicó en tomé, el abuelo otto tuvo tres hijos de los cuales vive uno, omar gündel Rodriguez, vive en tome y tiene algunas cosas de su padre.medallas, gorra y fotos.
Insumos Forestales ha dicho que…
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Insumos Forestales ha dicho que…
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Anónimo ha dicho que…
Hola,mi nombre es Gabriel y soy nieto de un tripulante del Dresden,su nombre era Germán Eichler,mi madre( su hija) aún vive, tiene 86 años y estamos radicados en la ciudad de Los Angeles, poseo algunas pertenecias de mi abuelo donde destacan una replica del barco guardada en una vitrina de madera y vidrio con una placa en bronce con una leyenda descriptiva,un cenicero fundido tb en bronce y otros objetos como las cintas del gorro con el nombre del barco,conservaba hasta hace unos años la cruz de hierro y otra condecoración pero me fueron robadas, me gustaría saber si alguien conserva la lista de la tripulación y tb. de algún descendiente directo de alguno de ellos,mi abuelo está sepultado en el cementerio de Concepción, mi correo gmeautomoviles@hotmail.com,gracias.
Anónimo ha dicho que…





















Hola mi abuelo oficial yugoeslavo cuando llego a chile despues de la primera Guerra compro un cenicero, en el centro de este tiene un cono y sobre el una fijacion U,como para fijar cervilletas o fosforos ,el escudo del dresden por un lado,por el otro lado diceSMS DRESDEN QUIRIQUINA,es fabricado en bronce hecho artesanalmente.OFRESCAME boristocigl@hot mail.com

Anónimo ha dicho que…
Encuentro increíble esta historia del Dresden. Mi madre me comentó de ella cuando vivimos en Punta Arenas y conocí del Sr. Paggels (chucu chucu). Después viví un año y medio frente a la isla Llancahue y muy cerca de Quintupeu, donde escuché más historias del Dresden.

Los descendientes de esos valientes marinos deberían hacer la lista de sus tripulantes radicados en Chile, pues ellos son parte viva de la historia de la Primera Guerra Mundial y el glorioso Dresden.
Myriam Basualto Ortiz ha dicho que…
Esto para mí es apasionante, me llamo Myriam Basualto, soy de Valparaiso y crecí jugando con los hijos de las amistades de mis padres, entre las muy queridas amistades estaba relacionada con la Flia. de don Luis Huber Herman, quién se asentó en Valparaiso quién después se trasladó a la ciudad de El Belloto, junto a su esposa Sra. Filomena Román y sus dos hijos Luis y Paul mis compañeros de juegos de todos los fines de semana, aún tengo grabada en mis retinas una foto enmarcada del Buque " Dresden " con la cruz de hierro. Ahora solo sobrevive su hijo Paul. Los restos de Luis Huber Herman se ecuentran en el Cementerio n°3 de Playa Ancha Valparaiso.
Rodrigo Kuhlewindt ha dicho que…
Hola
visiten la pagina http://www.kleiner-kreuzer-dresden.de/

Utilizen el traductor de pagina para leer el contenido en español hay mucha informacion seria y datos que pueden resolver muchas dudas
el proximo año se cumplen 100 años de la llegada de los marinos a concepcion
Martín Pérez ha dicho que…
Hola,

Escribí una novela que salió publicada este año a través de la editorial Uqbar sobre la historia del crucero liviano Dresden. Se llama "Señales del Dresden". Les cuento que conseguí en em Mueseo Marítimo Intenacional e Hamburgo la lista completa de la tripulacion. La puedo hacer llegar a quien la quiera.

http://www.antartica.cl/antartica/servlet/LibroServlet?action=fichaLibro&id_libro=155565
Insumos Forestales ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Pedro Bublitz Herrera ha dicho que…
Hola, soy nieto de uno de los tripulantes del Dresden, en el link les dejo la lista completa de los tripulantes que estuvieron recluidos en la Isla Quiriquina desde Marzo del 1915.
Me gustaría tener comunicación con otros descendientes de la tripulación del Glorioso Dresden.
Pueden escribir a jpbublitz@gmail.com

Mi abuelo es el Nro. 40 de la lista. Franz Bublitz Ott

Saludos a todos.
ENRIQUE ha dicho que…
ME PODRIAN DAR INFORMACION CUANTOS MARINOS DEL DRESDEN SE ENCUENTRAN EN EL CEMENTERIO GENERAL DE CONCEPCION.
Martín Pérez ha dicho que…
Enrique,

Puedes encontrar la lista de los tripulantes del Dresden muertos y enterrados en la isla Robinson Crusoe en

http://www.kleiner-kreuzer-dresden.de/html/selbstversenkung.html

Esto está en alemán. Están listados en el "I. Tote" (fallecidos)

Saludos,

Martín Pérez Ibarra
Roberto Malzahn ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo ha dicho que…
Hola Martin, estoy buscando información acerca de mi bisabuelo, que según las historias, llegó a Pto Montt.
Favor puedes enviarme la lista completa completa de la tripulación.

Y muchas gracias por el ofrecimiento

Mi correo es:
romalca75@hotmail.com
Jonatan ha dicho que…
Hola Martin, muchas gracias por tu ofrecimiento. Mi bisabuelo llego en el Dresden y estoy tratando de buscar algun documento de él antes de salir de Alemania en el crucero ya sea copia de pasaporte o algun certificado, ¿sabes donde se podria conseguir esa información? te dejo mi correo, jonatan.pomajuica@gmail.com.

Muchas gracias,

Saludos

Jonatan.
carolinne weber ha dicho que…
Hola, soy bisnieta de me otro Weber weller, quisiera saber cuál es su interés por saber que fue de el u su familia ???
Anónimo ha dicho que…
Hola soy bisnieta de el. Cuál es su interés por saber que fue de el??
Anónimo ha dicho que…
A
Anónimo ha dicho que…
Hola, soy bisnieta de él, cuál es su interés por saber qué fue de él y su familia
Anónimo ha dicho que…
Hola, mi bisabuelo estuvo ahí. Podrías entregarme una copia de la lista ??
Gracias
Literatura de los confines ha dicho que…
Una de las historias mas apasionantes de los sobrevivientes del SMS Dresden es la de su bisabuelo Otto Weber. Fue una especie de Robinson Crusoe, también un minucioso investigador de la la flora y fauna de la isla Más a Tierra (ahora isla Robinson Crusoe. Compartió sus descubrimientos con importantes revistas científicas germanas, que publicaron sus trabajos.

Comenté sobre su bisabuelo en este artículo de Artes y Letras de El Mercurio:

http://images.elmercurio.com/MerServerContents/NewsPaperPages/2015/mar/08/MERSTAT002OO0803_800.swf

Hugo Weber aparece también en la novela "Señales del Dresden", que publiqué el 2014.

Llegada la segunda guerra mundial, su bisabuelo fue injustamente tratado por la comumidad local, mal influenciada por un periodista ignorante, o mal intencionado, de la la época, lo que provocó su cambio de domcilio desde la isla a Quillota, desde donde finalmente partió de vuelta a Alemania.

Sin dudas, su bisabuelo fue un gran heroe, un heroe en la sombra.

Saludos,

Martín Pérez Ibarra
Literatura de los confines ha dicho que…

A quien quiera la lista con la tripulación del Dresden, escribirme a mperezibarra@gmail.com para hacerselas llegar.

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