Archivo: Presencia alemana en Calbuco


Admira la situación de la aldea de Calbuco, capital del Departamento del mismo nombre. Los españoles que nunca buscaron para la fundación de sus ciudades lugares accesibles al comercio y a la industria, sino lugares fortalecidos por la naturaleza, eligieron para fundar a Calbuco una mezquina islita separada del continente por un brazo de mar, que más parece foso que otra cosa. Este lugarejo lleno de desgreño y de pobreza era lo primero que después de pasar la peligrosa garganta de Puruñún, ofrecía a mano de hombre a la vista del viajero, asombrado de encontrar tanta miseria en medio de tanta naturaleza (Capítulo XXII, de Recuerdos del Pasado).


Así definió la situación de Calbuco don Vicente Pérez Rosales hace poco más de ciento treinta años, a su paso por estas tierras en busca de un lugar para el asentamiento de la proyectada colonia alemana. No se imaginó en esos instantes que a fines del siglo a escasos cuarenta o cincuenta años, hijos de esos mismos colonos alemanes se establecerían en Calbuco para impulsar el desarrollo de la industria conservera, el comercio y la navegación. Germanos de Suabia, Wütenberg, Renania, Turingia y de otras regiones de Alemania se establecieron aquí con una clara visión de futuro.

Don Carlos Oelckers Emmart, casado con doña Elena Stoecker, se radicó en Calbuco a principios de siglo. Fue miembro de una de las más grandes empresas navieras de la época, junto a Federico y Germán Oelckers de Puerto Montt, con 28 barcos veleros, fragatas de fierro, madera y acero, además de goletas, remolcadores, faluchos y chatas. En 1912 se independiza para establecer su propia empresa naviera con naves como “Zelbio”, casco de fierro, de 1063 toneladas, construida en Inglaterra. La “Lurley”, de 802 toneladas, construida en los astilleros de Reyden en Liverpool de 1875; y la Arica, una barca de madera de 331 toneladas construidas en Prince Eaward, Islanda.

Otra nave , “La Tinto”, una goleta de madera de 463 toneladas, construida en 1852 en los astilleros de Liverpool.

Don Carlos Oelckers fundó la Fábrica de Conservas “La Vega” de larga y renombrada tradición industrial cuyo prestigio llegó a niveles internacionales.

Siempre en el área de la navegación e armador Oelckers contó además con una pequeña flota de barcos de vapor: el “Calbucano” y el “Arturo”, que hacían viajes con cargas y pasajeros en los canales sureños.


OTRO ARMADOR E INDUSTRIAL .


Don Jorge 2º Ditzel Kappes, nacido en Puerto Montt llegó a Calbuco en 1909, instalándose en sus inicios con un taller de herrería en Avda Vicuña Mackenna que más tarde sería convertida en fábrica de conservas. La próspera industria fue vendida posteriormente a don Guillermo Schmeisser Sprengers.


Don Jorge Ditzel prosiguió sus actividades industriales instalándose en el barrio La Vega, donde más tarde levanta un molino a la par de un próspero negocios de abarrotes y tienda.

Los productos de la Fábrica de Conservas Ditzel logran variados y honrosos premios en diversas exposiciones internacionales: Primer premio en Exposición Industrial de Santiago en 1910. Medalla de Plata en Exposición Centenario de Bolivia. Gran premio en Exposición de Sevilla, España. Primer premio en Exposición Nacional en Puerto Montt. Primer Premio Exposición de Magallanes. Diploma de honor en Exposición de Materiales y Productos Pesqueros en Talcahuano. Medalla de oro y primer premio en Exposición Industrial en 1916.

En el área de la navegación, se constituye en uno de los más importantes armadores de la zona. Sus primeros barcos fueron el “Minita”, el “Lobo””, el “Caupolicán”, el “Corcovado”. Junto a otros armadores de la región Kipreos y Alonso, forma una de las mayores flotas de navegación en el sur, constituyendo la “Compañía Naviera de Chiloé” con barcos como el “Colo Colo”, el “Atlas”, el “Santa Elena”, el “Mercedes” y otros vapores que dieron vida al movimiento de pasajeros y carga desde Aysén a Puerto Montt y puntos intermedios en los canales de Chiloé .


En eL ámbito local don Jorge Ditzel figura entre los destacados Superintendentes que tuvo el Cuerpo de Bomberos. Además, sirvió el cargo de alcalde de a comuna con destacada figuración en e ambiente político y social de Calbuco.



LA FAMILIA SCHMEISSER



En 1893 llega a Calbuco don Guillermo Schmeisser Sprenger, casado con doña Francisca Kalin Mirswhas. Don Guillermo es hijo de don José Schmeisser y de doña Sofía Sprenger. En cuanto a doña Francisca, desciende de su padre don Serafin Kalin y Francisca Mirswhas.

La familia Schmeisser Kalin se inicia en Calbuco con una fábrica de cerveza y posteriormente en 1909, adquiere la Fábrica de Conservas “La Isleña” cuyos productos con el transcurrir del tiempo adquieren importancia continental, logrando medallas de oro de primer premio en la Exposición Internacional del Centenario de Bolivia.


El árbol genealógico de la familia Schmeisser se ramifica y prolonga en la vida de Calbuco, en las actividades comerciales, profesionales, en el campo, etc, hasta nuestros días.

Otros industriales .
Siempre en el rubro industrial, encontramos a don Conrado Ditzel; don Bernardo Meschner, fundador en 1908 de la Fábrica de Conservas “El Cóndor”. A don Juan Klenner Kaschel, casado con doña Ema Schmeisser Kalin, ocho hijos, nacido en Puerto Varas, fundador de la Fábrica “La Sureña”.

En otro aspecto de la vida industrial de Calbuco, en la producción de cal, está don Carlos Wistuba, descendiente de conocidas familias del naciente Puerto Montt.


La presencia germana se hace sentir también en el rubro comercio, cuya actividad se intensifica con el nacimiento de nuevas fábricas de conservas. Así encontramos a don José Antonio Kappes Pröschle, cuyos antecesores se radicaron en el sector de Ilque. Don José Kappes fue propietario de una destacada casa comercial con artículos importados y una elegante residencia particular donde una vez fue recibido el Presidente de la República , don Arturo Alessandri Palma y su comitiva.


Otro comerciante destacado es don Felipe Yhansen, propietario de uno de los grandes almacenes locales con el nombre de “Yhansen y Wetzel”.


En el rubro hotelero figura en la historia de Calbuco don Carlos Francke, donde se ofrecía en su local desde la comida internacional hasta los platos más criollos de la zona.



Fuente: Diario El Llanquihue. Suplemento Especial, sábado 28 de noviembre de 1987. (Colonización Alemana)
Nota de la Redacción: Les queremos pedir a nuestros lectores que en el caso que tengan más información sobre alguna persona mencionada en esta nota la pueden hacer llegar a sudete@gmail.com o a grafelbergnoticias@gmail.com , con el fin de ampliar más esta historia .Gracias

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