En Osorno recomendamos visitar el Fuerte Reina Luisa



Por Gabriel Peralta, especial para grafelbergnoticias
En tiempos de la repoblación de esta ciudad, reinaban en España Carlos IV y María Luisa. En 1793, es decir al año siguiente de la recuperación de las tierras de Osorno por don Tomás de Figueroa, se constituyó el fuerte de San Luis, llamado después de María Luisa, bajo la dirección del ingeniero don Manuel Olaguer Feliú. Quedó como jefe del destacamento militar el teniente don Julián Pinuer.
El foso del fuerte comenzó a abrirse el día de San Luis, rey de Francia (25 de agosto), de donde arrancó su primer nombre, y la obra quedó terminada en junio de 1794, según lo decía Pinuer al coronel don Pedro Quijada, Gobernador de Valdivia.
El Destacamento no pudo partir, debido a las lluvias, sino el 15 de agosto. (Documentos originales de la Repoblación de Osorno).
En el fuerte de Osorno se hospedó, durante su permanencia en la arruinada ciudad, don Ambrosio O'Higgins, futuro Virrey del Perú.
Más tarde este baluarte fue designado generalmente con los nombres de El Castillo y Mackenna, primero por ser un recinto militar, y después porque en él pasó sus once años de estada en Osorno el gran Superintendente don Juan Mackenna.
Inventario General de los efectos pertenecientes al Fuerte de la Reina Luisa, sus edificios, armas, municiones y demás herramientas, etc., que corresponden a la Ciudad y Repoblación de Osorno, y que se confeccionó con motivo de la entrega que, por orden del Marqués de Osorno, hizo el primer Gobernador, don Manuel Olaguer Feliú, a su sucesor, coronel don César Balbiani, que hemos encontrado en el Archivo Nacional.
«Un Edificio de treinta y ocho varas de largo, con cinco divisiones: La primera sirve de habitación del superintendente, y contiene una sala, y dos recamaras con puertas corredizas, siete Tauretes, dos Mesas, un Catre, un Estrado de tablas, dos Ventanas con Aldavillas, tres Puertas, la una con cerradura, y la otra con Picaporte; La segunda un cuarto que sirve de Almacén de víveres, con Ventana y Aldavilla. Puerta con cerradura, y un Armerillo para los Fusiles de repuesto; La tercera es el cuartel de la Tropa con su Tablado, Armerillo, cuarto de Sargentos con puerta corrediza, tres Ventanas, y una Puerta sin cerradura; La cuarta es la Habitación que ocupa el oficial de Dragones, y contiene un Catre, dos Mesas, dos Tauretes, una Ventana con Aldavilla, y una Puerta con cerradura; La quinta es un cuarto formado en el Corredor que sirve de Oratorio con Mesa para celebrar, y una Puerta con cerradura. Vna cocina de doce varas, dividida en dos partes que sirven a un mismo fin, y ésta tiene un horno, y dos Puertas, la una con Candado; y un lugar común para la Tropa, a la espalda.
Un Cuerpo de Guardia de nueve varas largo, con tabladillo, Cepo, y Puerta, todo corriente.
Una casa de quince varas largo, y siete ancho, empostada y entijerada, que se está construyendo para habitación del Superintendente.
Un lugar común para Oficiales, con Puerta, y cerradura.
Tres Garitas de Madera colocadas en los Baluartes.
ARMAS Y EFECTOS DE ARTILLERÍA
Un Cañón Obus montado en su cureña, cuatro Espeques, un Atacador, y Lanada.
Tres Pedreros montados en sus Piquetes, con Atacadores y Lanadas respectivas.
Dos Pedreros desmontados, reventados, e inútiles.
Ocho Ahujas, dos Botafuegos, un rollo de Cuerdamecha, un Chifle, y dos medidas de oja de lata.
Ciento siete balas para metralla del obus, y cincuenta y una de Pedrero.
Nueve mil y trescientas balas de fusil.
Cinco Barriles de Pólvora de a quintal, y otro más con una arroba y veinte y dos lb. pesado en bruto.
Dos cajones de cartuchos de fusil, que no se pueden contar por desechos.
Setenta y tres Fusiles, de los cuales hay cuatro descompuestos y tres inútiles.
Ochenta y tres Bayonetas, la una quebrada.
Cuatrocientos cuarenta y dos piedras de chispa para Fusil».
Los restos de este fuerte se mantuvieron hasta el último cuarto del siglo pasado, conservando, entre otros detalles, el departamento subterráneo que se abría hacia la barranca del río. Dos de sus cañones guarnecieron después, durante un buen tiempo, la puerta de la cárcel, ex-Cabildo de Osorno.
Posteriormente se levantó sobre aquellos terrenos el Matadero que, una vez demolido, dejó esas tierras libres para la construcción de la futura avenida costanera.
A partir de 1820, con motivo de la luchas de la Independencia, el Fuerte fue abandonado por los españoles, dejando en el solo la artillería pesada. Gradualmente comienza un proceso de deterioro, que conlleva su destrucción parcial, hasta que en 1977 se realizan trabajos de remodelación. Sin embargo, solo se considera la mitad del fuerte original, limitándose los trabajos a la construcción de muros y dos baluartes. Al interior no se realiza ninguna intervención que permita recrear su distribución, ni siquiera señalética que permita entregar información sobre su aporte histórico.
En tiempos de la repoblación de esta ciudad, reinaban en España Carlos IV y María Luisa. En 1793, es decir al año siguiente de la recuperación de las tierras de Osorno por don Tomás de Figueroa, se constituyó el fuerte de San Luis, llamado después de María Luisa, bajo la dirección del ingeniero don Manuel Olaguer Feliú. Quedó como jefe del destacamento militar el teniente don Julián Pinuer.
El foso del fuerte comenzó a abrirse el día de San Luis, rey de Francia (25 de agosto), de donde arrancó su primer nombre, y la obra quedó terminada en junio de 1794, según lo decía Pinuer al coronel don Pedro Quijada, Gobernador de Valdivia.
El Destacamento no pudo partir, debido a las lluvias, sino el 15 de agosto. (Documentos originales de la Repoblación de Osorno).
En el fuerte de Osorno se hospedó, durante su permanencia en la arruinada ciudad, don Ambrosio O'Higgins, futuro Virrey del Perú.
Más tarde este baluarte fue designado generalmente con los nombres de El Castillo y Mackenna, primero por ser un recinto militar, y después porque en él pasó sus once años de estada en Osorno el gran Superintendente don Juan Mackenna.
Inventario General de los efectos pertenecientes al Fuerte de la Reina Luisa, sus edificios, armas, municiones y demás herramientas, etc., que corresponden a la Ciudad y Repoblación de Osorno, y que se confeccionó con motivo de la entrega que, por orden del Marqués de Osorno, hizo el primer Gobernador, don Manuel Olaguer Feliú, a su sucesor, coronel don César Balbiani, que hemos encontrado en el Archivo Nacional.
«Un Edificio de treinta y ocho varas de largo, con cinco divisiones: La primera sirve de habitación del superintendente, y contiene una sala, y dos recamaras con puertas corredizas, siete Tauretes, dos Mesas, un Catre, un Estrado de tablas, dos Ventanas con Aldavillas, tres Puertas, la una con cerradura, y la otra con Picaporte; La segunda un cuarto que sirve de Almacén de víveres, con Ventana y Aldavilla. Puerta con cerradura, y un Armerillo para los Fusiles de repuesto; La tercera es el cuartel de la Tropa con su Tablado, Armerillo, cuarto de Sargentos con puerta corrediza, tres Ventanas, y una Puerta sin cerradura; La cuarta es la Habitación que ocupa el oficial de Dragones, y contiene un Catre, dos Mesas, dos Tauretes, una Ventana con Aldavilla, y una Puerta con cerradura; La quinta es un cuarto formado en el Corredor que sirve de Oratorio con Mesa para celebrar, y una Puerta con cerradura. Vna cocina de doce varas, dividida en dos partes que sirven a un mismo fin, y ésta tiene un horno, y dos Puertas, la una con Candado; y un lugar común para la Tropa, a la espalda.
Un Cuerpo de Guardia de nueve varas largo, con tabladillo, Cepo, y Puerta, todo corriente.
Una casa de quince varas largo, y siete ancho, empostada y entijerada, que se está construyendo para habitación del Superintendente.
Un lugar común para Oficiales, con Puerta, y cerradura.
Tres Garitas de Madera colocadas en los Baluartes.
ARMAS Y EFECTOS DE ARTILLERÍA
Un Cañón Obus montado en su cureña, cuatro Espeques, un Atacador, y Lanada.
Tres Pedreros montados en sus Piquetes, con Atacadores y Lanadas respectivas.
Dos Pedreros desmontados, reventados, e inútiles.
Ocho Ahujas, dos Botafuegos, un rollo de Cuerdamecha, un Chifle, y dos medidas de oja de lata.
Ciento siete balas para metralla del obus, y cincuenta y una de Pedrero.
Nueve mil y trescientas balas de fusil.
Cinco Barriles de Pólvora de a quintal, y otro más con una arroba y veinte y dos lb. pesado en bruto.
Dos cajones de cartuchos de fusil, que no se pueden contar por desechos.
Setenta y tres Fusiles, de los cuales hay cuatro descompuestos y tres inútiles.
Ochenta y tres Bayonetas, la una quebrada.
Cuatrocientos cuarenta y dos piedras de chispa para Fusil».
Los restos de este fuerte se mantuvieron hasta el último cuarto del siglo pasado, conservando, entre otros detalles, el departamento subterráneo que se abría hacia la barranca del río. Dos de sus cañones guarnecieron después, durante un buen tiempo, la puerta de la cárcel, ex-Cabildo de Osorno.
Posteriormente se levantó sobre aquellos terrenos el Matadero que, una vez demolido, dejó esas tierras libres para la construcción de la futura avenida costanera.
A partir de 1820, con motivo de la luchas de la Independencia, el Fuerte fue abandonado por los españoles, dejando en el solo la artillería pesada. Gradualmente comienza un proceso de deterioro, que conlleva su destrucción parcial, hasta que en 1977 se realizan trabajos de remodelación. Sin embargo, solo se considera la mitad del fuerte original, limitándose los trabajos a la construcción de muros y dos baluartes. Al interior no se realiza ninguna intervención que permita recrear su distribución, ni siquiera señalética que permita entregar información sobre su aporte histórico.
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