Los casi 250.000 nuevos casos de lepra que se registran al año en el mundo recuerdan a los países occidentales que esta enfermedad no está erradicada

Los casi 250.000 nuevos casos de lepra que se registran al año en el mundo recuerdan a los países occidentales que esta enfermedad no está completamente erradicada, sino tan sólo “olvidada”. En el caso de España, los datos oficiales revelan que se producen una media de entre 15-25 nuevos casos al año.






La lepra es una patología crónica de origen bacteriológico que puede producirse tanto en niños como en adultos. Pese a ser considerada una enfermedad “olvidada” en el mundo occidental, las últimas cifras oficiales disponibles, correspondientes al año 2008, reflejan que 121 países notificaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS) 249.007 nuevos casos, registrándose una reducción del 4 por ciento respecto al año anterior.

De estos países, 17 continúan registrando más de 1.000 casos nuevos al año y suponen el 94 por ciento de la lepra en el mundo. Encabezan la lista de países con mayor número de casos India, Brasil, Nepal, Bangladesh, República Democrática del Congo e Indonesia. Y es que, el sudeste asiático es la zona geográfica que presenta el mayor índice de enfermos de lepra con más de 167.500 casos nuevos, concentrando el 67,2 por ciento del total. Le sigue el continente americano con 41.891 nuevos diagnósticos (16,8 por ciento) y África, que representa el 12 por ciento con 29.814.

Con motivo de la conmemoración del Día Mundial contra la Lepra, que se celebra el domingo 31 de enero, la asociación Fontilles, institución sin ánimo de lucro que trabaja desde hace cien años contra la lepra y sus consecuencias y otras enfermedades relacionadas con la pobreza, ha dado a conocer estas cifras sobre esta patología en el mundo y en España, donde también se registran nuevos casos año tras año.

Y es que, según denuncia este colectivo, la lepra "está muy lejos de ser erradicada" ya que además de la cifra de 250.000 nuevos casos al año, también debemos destacar que, en total, hay más de tres millones de personas que han sufrido amputaciones o ceguera derivadas de esta enfermedad.

Por ello, en el marco de los actos programados para este día la asociación Fontilles quiere acercar a la sociedad la realidad de la lepra y sus consecuencias. El lema de la campaña elegido para este año, “Trabajamos por un mundo sin lepra ¿nos ayudas?”, quiere poner el acento en el trabajo que desempeña la asociación en tres de los países más afectados por esta patología: India, Brasil y Nepal.



India, el país con mayor número de casos
La India es el país más castigado del mundo por la lepra. Así, según destaca el representante de Fontilles en este país, B. Vijayakrishnan, “si bien el Sudeste asiático es la región más afectada del mundo, la India, en particular, encabeza la lista con 134.184 casos diagnosticados en 2008”.

Sin embargo, añade este experto, "tras cumplirse el objetivo estadístico de la OMS en 2003, las autoridades han dejado de prestar atención a esta enfermedad, los servicios especializados desaparecen y las cifras globales se ocultan para evitar sacar a la luz la estigmatización social que sufren los afectados".

Asimismo, Vijayakrishnan hace hincapié en que “más allá de las estadísticas, en este país existen auténticos dramas que traspasan las secuelas físicas. La persona afectada y su familia están condenadas a décadas de aislamiento, marginación y desgracia”.

Por otro lado, tal y como destaca el doctor Pedro Torres, responsable de Investigación de la asociación Fontilles, pese a que éstas son las estadísticas oficiales recogidas por la OMS, estos datos no son del todo fiables ya que “las cifras sólo hablan de los nuevos casos de lepra notificados por los países endémicos a la OMS, pero no recogen los datos de todos los países afectados”.

Así tenemos, por ejemplo, que África, según este experto, "es una bomba de relojería" ya que las estadísticas ofrecidas por los gobiernos "no son fiables", apunta el doctor Torres. Países como Zambia, Malawi o Zimbabwe, que el año pasado reportaron una media de 200 casos, este año no han ofrecido cifras, por lo que "se sospecha que puede haber miles de enfermos sin identificar". Además, "muchos gobiernos presionan a los servicios sanitarios para maquillar las estadísticas con el fin de lograr objetivos políticos, generalmente presupuestarios", señala este experto.



La lepra en España
Según las últimas cifras oficiales del Centro Epidemiológico de la Universidad Carlos III de Madrid, en 2009 se notificaron 22 nuevos casos de lepra en nuestro país, de los que 18 no eran autóctonos. Se trata de una cifra “normal”, puesto que la evolución de la enfermedad en España muestra una media de entre 15 y 25 nuevos casos registrados cada año, siendo en su mayor parte casos importados por población inmigrante. Asimismo, acumula entre 450 y 500 personas discapacitadas por esta enfermedad

A este respecto, el doctor Torres afirma que “pese a que la lepra está eliminada en países desarrollados como España, en el que se notifican estadísticamente pocos casos de lepra, no se debe bajar la guardia a consecuencia del fenómeno de la globalización. Los profesionales sanitarios deben permanecer en alerta sabiendo que pueden enfrentarse a estas enfermedades olvidadas”.

Sin embargo, han sido los propios países occidentales los que ya han catalogado esta enfermedad como "olvidada" y en las zonas donde es endémica se empieza a "dejar de lado" una vez cumplen el objetivo propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de reducir el número de afectados a menos de uno por cada diez mil habitantes.

Ejemplo del primer escenario es España, "donde el apoyo del Gobierno en la lucha contra la lepra es cero, y donde no existe reconocimiento alguno para los afectados por esta patología", asevera el gerente de la asociación Fontilles, José Manuel Amorós. "La lepra sigue siendo un problema de salud pública en muchos países del mundo", afirma el doctor Torres, que destaca que "la detección precoz y la atención temprana son las principales armas con las que se cuenta hoy en día para luchar contra la esta enfermedad".



Una enfermedad curable y poco contagiosa
La lepra es enfermedad crónica, de origen bacteriológico, causada por el bacilo Mycobacterium leprae y descubierta en 1873 por el científico noruego Hansen. Puede producirse tanto en adultos como en niños y en ambos sexos por igual y, aunque el periodo de incubación dura entre 3-5 años, los síntomas pueden tardar en aparecer hasta 20 años. Además, no existe vacuna ni prueba diagnóstica para detectarla.

Al contrario de la creencia popular, la lepra es una enfermedad curable y poco contagiosa. Se transmite a través de pequeñas gotas expulsadas por la nariz y la boca. Además, para su contagio se debe estar en contacto muy estrecho con el enfermo, junto a condiciones higiénicas y de alimentación deficiente. La lepra es, además, una enfermedad de declaración obligatoria.

Esta infección afecta fundamentalmente a la piel y a los nervios. Los primeros síntomas consisten en la aparición de manchas con sequedad en cualquier parte de la piel, que no presentan sensación ni de picor ni de dolor y con pérdida sensibilidad al tacto y al calor. Si no se trata, puede ocasionar lesiones progresivas y permanentes de la piel, los nervios, las extremidades y los ojos, generando parálisis y discapacidades.

Estos signos son los que han marcado tradicionalmente a los afectados por la lepra, condenándolos al ostracismo, a pesar de que es una enfermedad curable gracias a la Multiterapia (MDT), descubierta en 1981. Esta terapia consiste en la combinación de tres medicamentos: dapsona, rifampicina y clofazimina. La aplicación de las tres sustancias mata al patógeno y cura al paciente en un periodo que oscila entre los 6 y los 12 meses y dejan de ser contagiosos después de la primera dosis.



Secuelas físicas y psicológicas
La OMS estima que los esfuerzos de detección precoz y el tratamiento inmediato de MDT han evitado que unos 4 millones de personas sufrieran discapacidades. Sin embargo, lo cierto es que la lepra es una de las cuatro causas principales de discapacidad en el mundo. Y es que, aunque se puede curar, los daños ocasionados por la enfermedad, las parálisis y discapacidades, no son reversibles. Por eso es tan importante detectar la enfermedad en sus primeras fases.

Fundamentalmente, los expertos destacan que los programas de prevención deben ir encaminados hacia las siguientes medidas: detección rápida y tratamiento de la afectación de los nervios periféricos; seguimiento periódico de la función neurológica en los casos diagnosticados; y educación sanitaria para que los enfermos y familiares conozcan cómo se desarrollan las discapacidades y cómo pueden prevenirse mediante la utilización diaria de medidas sencillas para auto-cuidar sus manos, pies y ojos, de forma que puedan desarrollar las actividades de la vida diaria sin riesgo.

Respecto a las secuelas psicológicas que provoca esta patología, los expertos señalan que las discapacidades permanentes llevan a las personas afectadas a sufrir secuelas mentales y sociales tan difíciles de afrontar y superar como las físicas. El rechazo social, el desempleo y la dependencia física y económica son sólo algunas de ellas, ya que las personas afectadas entran en un círculo de exclusión e indigencia que les aparta de cualquier modo de vida digno.

Tratar de romper el círculo de la exclusión e integrar al enfermo en la sociedad, así como posibilitar el acceso a trabajos que les permitan obtener unos ingresos económicos, el acceso a la vivienda, la educación para los hijos y la recuperación de la autoestima, son sólo algunos de los recursos que pueden ofrecerse dentro del extenso campo de la rehabilitación socioeconómica de los enfermos discapacitados por la lepra.

Por ello, para luchar contra este estigma es necesario: cambiar la imagen de la lepra con campañas de información y educación, creando un entorno en el que los enfermos no tengan que ocultarse; formar a personal especializado, trabajadores de salud y voluntarios de la comunidad para detectar y tratar la lepra; y destinar recursos humanos y financieros. Para ello es necesaria la colaboración de organismos internacionales y el compromiso de todas las partes implicadas.



¿Es posible su erradicación?
Según la Organización Mundial de la Salud, la lepra se eliminará cuando se detecten todos los pacientes y se les cure a tiempo. La eliminación supone reducir el número de casos a una cantidad mínima (1 caso por cada 10.000 habitantes), esto llevará a la reducción de la fuente de infección, de modo que la lepra irá desapareciendo de forma natural, como ya ocurrió en el pasado en muchos países.

Sin embargo, y pese a que se consiga alcanzar ese reto marcado por la OMS, quedará un largo camino por recorrer antes de que esta enfermedad pueda considerarse completamente erradicada. Y es que, a nivel local, muchas zonas de países como India y Brasil tardarán mucho más en alcanzar la eliminación, destacan desde la asociación Fontilles.

Asimismo, fijar la eliminación como objetivo político está suponiendo en muchos países que se oculten las cifras reales y muchos enfermos queden desatendidos. Además, al alcanzar la eliminación se abandonan los programas de control y seguimiento con lo que la enfermedad vuelve a surgir. Por ello, es necesario incrementar los esfuerzos de investigación pues se desconocen aún muchos aspectos de esta enfermedad.

El trabajo debe centrarse en la prevención de discapacidades y en la rehabilitación socio-económica de los afectados, además, de continuar con los planes de detección precoz, tratamiento y control de la enfermedad, ya que en cualquier momento podría volver a surgir, tal y como lo están haciendo en la actualidad otras enfermedades que hasta hoy se consideraban erradicadas.




Fecha de publicación: enero 2010
fuente: http://www.saludalia.com

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