Brasil da marcha atrás en medida que restringía las importaciones

El Gobierno brasileño dio marcha atrás hoy en la medida que exigía la licencia previa para la importación del 60% de los productos adquiridos en el exterior, presionado por las críticas de países vecinos y de los empresarios nacionales.

El anuncio lo hizo el ministro de Hacienda, Guido Mantega, después de discutir la polémica norma, que entró en vigor el pasado lunes, con el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Miguel Jorge, quien está de gira por los países del Magreb.

Mantega argumentó que la decisión busca "cesar los ruidos y malentendidos" que surgieron en los últimos días, en referencia a las críticas por proteccionismo que recibió el Gobierno dentro y fuera del país por el trámite que, según las propias autoridades, podría tardar hasta 60 días en conceder una licencia.

Uno de los primeros en reclamar fue el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, quien hoy conversó por teléfono durante 30 minutos con su colega brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para expresarle el malestar de su país, que junto con Brasil, Argentina y Venezuela (que está en proceso de adhesión plena), integra el Mercosur.

La Presidencia uruguaya informó en un comunicado que en el diálogo de Vázquez con Lula, el mandatario brasileño le "expresó que en el día de hoy revocó" la decisión de fijar licencias de importación.

Debido a la aplicación de la medida, ayer y hoy se registraron largas colas de camiones cargados con mercancías en la frontera de Uruguay con Brasil, pues los exportadores uruguayos no tenían conocimiento de la norma vigente desde el lunes.

Según el comunicado del Gobierno uruguayo, Lula le informó a Vázquez "que en el día de hoy ha dado la orden correspondiente para revocar la medida y que no se afecten las exportaciones" (uruguayas).

Casi al mismo tiempo en declaraciones a periodistas en Brasilia, Mantega confirmaba la suspensión de la licencia previa para las importaciones que, según dijo, tenía como finalidad hacer una "monitorización más precisa" de los productos importados, a raíz "del comportamiento de la balanza comercial en enero" en el contexto de la crisis mundial.

Hasta el 25 de enero, el comercio exterior brasileño arrojaba un déficit de 645 millones de dólares, lo que se explica por una caída del 24,9% de las exportaciones, mucho más abrupta que el retroceso del 8,8% de las importaciones en el período.

"A partir de mañana, cuando la importación sea registrada en el sistema, no será solicitada la licencia automática. Volveremos a la situación anterior", señaló Mantega.

Pese a que el Gobierno insistió en que la medida era de carácter "técnico" y que no iba a dificultar ni frenar las compras internacionales, asociaciones empresariales brasileñas también censuraron la medida por considerar que, además de proteccionista, dejaría a muchos sectores sin acceso a materias primas importadas para su propia producción.

La lista de productos que requerían la licencia previa de importación incluía productos como cereales y derivados, malta, almidón, féculas y gluten de trigo y arroz, plásticos, caucho, hierro fundido, acero, cobre, aluminio, reactores nucleares, calderas, máquinas, aparatos e instrumentos mecánicos.

También afectaba las compras externas de aparatos y materiales eléctricos, de grabación y sonido, vehículos y materiales para vías férreas, automóviles, tractores y repuestos, así como instrumentos de óptica, de fotografía, cine, médico quirúrgicos, combustibles minerales, textiles, algodón, fibras de papel, vestuarios y calzados, muebles, juguetes y artículos deportivos, entre otros.

"El remedio fue excesivo, pues está afectando a toda la industria que depende de materias primas, productos intermediarios y piezas importadas", señaló hoy el presidente del empresarial Sindicato de Despachadores Aduaneros del estado Minas Gerais (SDAMG), Frederico Pace.

Una medida similar a la brasileña fue implantada la semana pasada por Ecuador para afrontar los efectos de la crisis internacional, pero a pesar de las protestas de países vecinos, como Perú y Colombia, la norma sigue vigente.

La norma ecuatoriana incluye una lista de productos sobre los que recaen una restricción de importaciones y un recargo arancelario que para las bebidas alcohólicas, los electrónicos, teléfonos móviles o reproductores de música y películas y muebles, entre otros, llega a ser del 35%. EFE

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