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domingo, 27 de noviembre de 2016

Hace 164 años arribaron los colonos alemanes a Puerto Montt


Mañana lunes 28 de noviembre se cumplen 164 años de la llegada de los colonos de habla alemana a Puerto Montt, por esta razón,  incluimos una serie de documentos  para que a través de diversos testimonios  conocer el alma de una época lejana, imaginándonos dicho pasado, y sobre todo valorando y  apreciando el tremendo esfuerzo y  sacrificio de estos nuevos moradores del Territorio    de Llanquihue que colocaron las bases de lo que es hoy la pujante y progresista  décima región de Los Lagos . 

Recopilación Félix Berger Mercado

Documento N° 1:  “Los 104 colonos que llegaron en el “Susanna” en 1852 . El 10 de noviembre arriban a Corral y luego se reembarcan a Melipulli “.

En sus “Memorias”, Carlos Dittrich relata aspectos de la travesía en el viaje del “Susanna” a principios de 1852 que trajo a los primeros inmigrantes a la Colonia de Llanquihue . La recalada fue en Corral después de varios meses de navegación para continuar ocho días más tarde a la bahía de Ancud donde los pasajeros reembarcaron en lanchas llegando a Melipulli el 28 de noviembre de ese mismo año.



Nómina de Pasajeros


Textualmente señala “ Fuera del zapatero Horn con mujer…….. todavía me acuerdo de la ubicación de todos los pasajeros en sus respectivas literas. Como sigue.


Litera 1: Se acomodaron un hermano de Antonio Fricke, Sallert, soltero, el comerciante Stockhausen, soltero; Augusto Thomas, molinero; Bischoff, soltero; Romkha, soltero, tejedor; y Melhose


Litera 2: Se ubicaron los hermanos Godofredo Junge, mujer y 4 niños y Augusto Junge con su esposa que falleciera en el viaje como también Carlos Dittrich, padre y su hijo, autor de esta memoria .

Litera 3: Se alojaron Gustavo Liewald, con esposa e hijo; el mueblista Lepchon, soltero; Teófilo Müller de Zittav, con esposa y dos hijas.


Litera 4: La habitaban Teófilo Werner con esposa y una hija; además de su hermano soltero Gottlob; Spiess , soltero, tejedor de seda , y Bruckner de Linde


Litera 5: Fue ocupada por un hijo de Lincke y por el mueblista Ritterlich con esposa y tres hijos. Con el mueblista Osterbold, el que se embarcó en Corral; los dos quedaron en Ancud e hicieron los trabajos de terminación de la Catedral de Ancud.


Litera 6: Fue ocupada por el matrimonio Lincke y un hijo y una hijastra; como Ernesto Hoppner de Lindenhah con esposa e hijo.




Litera 7: Vivía allí Funfach con esposa y dos hijos; la señora Biebrach con tres hijos y una hija que se casó con Matzner de Osorno, la que en primeras nupcias se había casado con Otto y el soltero de Herrnhut Degelow, zapatero y poeta.


Litera 8: La ocupaban la señora Bihain con 3 0 4 hijos, cuyo marido ya había venido a Chile con anterioridad y una señorita de edad .



Litera 9: La habitaban Wustner y esposa, y el jardinero Rebner de Dresden con esposa y un hijo y 2 hijas.

Litera 10: La ocupaban Fasshold de Zittav con esposa y una señorita Agnes Quint, la que en el barco se puso de novia con el marinero Johannes, el que dejó el barco en Corral


Litera 11. La ocupaban la familia Held, con esposa, dos hijos y un hijo.


Litera 12. Ocupada por Goldberg con esposa y 4 hijos;  Wahle con esposa y tres hijos. La esposa falleció en el viaje y en Melipulli murió el menor. Los dos hijos sobrevivientes fueron adoptados por familias chilenas después que el padre se había perdido en el bosque junto con Wahle en las cercanías de Totoral.


Por motivos del gran número de pasajeros y como Lincke llevaba un organillo no faltaban motivos de distracción, y Degelow, aficionado poeta, daba lo suyo para entretener a los pasajeros, lo que en la forzada ociosidad del largo viaje era un entretenimiento muy bien visto”


Luego hace recuerdos de las penurias vividas en el mar: “Hasta el Ecuador nos fue deparando un buen viaje, así que el 1 de agosto se celebró con los ritos usuales la travesía del Ecuador. Otras dos semanas se avanzaba con viento favorable por el gran mar, cuando el 2 de septiembre nos sorprendió abruptamente una terrible tormenta. Nadie podía salir a cubierta, la braveza del mar, agitado por vientos huracanados hizo que en el barco entrara agua en la cubierta de los pasajeros, lo que provocó indescriptible pánico y desorden. Todo el mes de septiembre se repetían estos temporales y también en octubre no cesaban.

Llegamos a las cercanías del Cabo de Hornos y por motivo de vientos contrarios retrocedimos dos veces de modo que a fines de octubre nos encontramos en el grado 57.

El barco estaba cubierto de hielo y los utensilios y las jarcias y amarras había que rasparlas en los casos para su uso.

El 31 de octubre nos sorprendió un terrible huracán no comparable con los anteriores en braveza. Tres días y tres noches no pudo salir nadie a cubierta y nuestro mantenimiento consistía en este tiempo sólo de galletas y agua. E indescriptible furor de la tormenta arrasó con todo. Las casetas de las gallinas y cerdos, como otras instalaciones, fueron barridas con la furia de las enormes olas. Un mástil secundario se quebró y como estaba firmemente amarrado con una cadena, éste se azotaba contra la borda del barco con gran peligro. Un marinero llamado Johannes se atrevió a bajar amarrado con el propósito de subir a bordo este mástil, el que sin enorme fuerza amenazaba averiar el casco del barco. No fue fácil este intento y fue una proeza entre la vida y la muerte.


Llega a destino



Prosigue su relato expresando: “Al fin el 4 de noviembre se calmó el viento y siguieron días tranquilos , vientos favorables con sol. Pero el estado del barco era desastroso; un asalto de piratas no puede haber causado más daño que estos terribles temporales.


Por suerte el barco llevaba como reserva algunos mástiles de diferentes tamaños. Las reparaciones fueron hechas de inmediato, y como entre los pasajeros había varios carpinteros, no demoró mucho efectuar estos arreglos que duraron dos o tres días. Enseguida el viaje siguió sin interrupción hacia Chile y llegamos a Corral el 10 de noviembre.

A pesar de la alegría de haber llegado después de tan largo viaje a nuestro destino, el asombro no fue poco al panorama que se nos ofrecía. Todo parecía una región salvaje y silvestre. El barco ancló en las afueras y nada se pudo ver de Corral.


A la colonia de Llanquihue



Al día siguiente llegó el Intendente Vicente Pérez Rosales con un intérprete y nos propuso el traslado a la colonia de Llanquihue, lo que fue aceptado por casi todos, ya que el ofrecimiento era tentador para poseer en corto tiempo una hijuela propia de tierra. Si hubieran sabido la situación de este ofrecimiento y cómo era el aspecto de esa región, todos lo habrían pensado mucho .

En lo que respecta a las condiciones sanitarias del barco “Susanna” hay que reconocerlas ya que en el viaje sólo fallecieron dos mujeres y un niño menor a pesar de las vicisitudes del viajo tan largo de 134 días. Por otro lado el mantenimiento y la comida no fueron del todo alabar, y el capitán que hacía repartir raciones insuficientes, casi dio motivo para un amotinamiento .


Quiero mencionar todavía que el barco “Alfred” que salió de Hamburgo el mismo día, llegó el 5 de octubre , gracias a haber tenido vientos más favorables. Se nos creía perdidos y fue grande la alegría y asombro cuando llegamos a Corral. En Corral también llegó a bordo el señor Hornickel y manifestó a las personas contratadas por la firma Habler para su empresa industrial, y supieron con estupor la noticia de fracaso de la empresa Habler, que debía ser una empresa de Lino.



Fuente: Diario El Llanquihue de Puerto Montt, Suplemento Especial, sábado 28 de noviembre de 1987.



Documento N° 2:   Extracto artículo "Especial 150 años de la Colonización Alemana", de  Juan Carlos Velásquez.

Los países, las regiones y localidades tienen su propia identidad, la que surge y se nutre de las raíces históricas. Olvidar el pasado es caminar sin brújula ni destino. Al evocar el juramento de Carlos Andwandter, sólo surge el agradecimiento a todos los nuevos chilenos que han contribuido a hacer de esta región una de las más prósperas y hermosas de Chile.


Juramento de Carlos Anwandter.
(Colono Alemán de Valdivia)

"Seremos chilenos honrados y
laboriosos como el que más lo fuere.
Unidos a las filas de nuestros nuevos
compatriotas defenderemos nuestro
país adoptivo contra toda agresión
extranjera con la decisión y a firmeza
del hombre que defiende a su patria,
a su familia y a sus intereses".

17 de noviembre de 1850.


El Sur de Chile antes de la Colonización Alemana.

Hay acuerdo en considerar al Chile de mediados del siglo XIX como una "feliz excepción" en América Latina. Alabado por viajeros extranjeros, apreciado por los exiliados que se refugian en él, es la única república del continente que garantiza las libertades esenciales. En medio de las naciones latinoamericanas inestables y fraccionadas, emerge como un país de hombres libres. Fieles a sus compromisos ,sus presidentes se esfuerzan por salvaguardar el horror en el exterior y por mantener el orden interno. De este modo, no es de extrañar que hacia 1852,nuestro país aparezca como un oasis de paz y un asilo contra la opresión.

Como en otras naciones de Latinoamérica el atraso económico y un territorio deficientemente ocupado son, sin lugar a dudas, las insuficiencias más notorias. Chile está apretado entre la Cordillera de Los Andes y el Océano Pacífico limitado al norte por el desierto y al sur por la Araucanía.

Lo inacabado del territorio, favorece el papel de avanzada de una eventual inmigración europea. Esta depositará su confianza en un país estable organizado y con estructuras políticas sólidas. El extranjero tendrá su lugar en Chile y le corresponderá el honor y el beneficio de llevar a cabo la unidad territorial del país, para que éste pueda establecer sus fronteras a la mayor brevedad, en pos de su seguridad y prosperidad.

¿Cómo es a mediados del siglo XIX el sur de Chile que los alemanes van a ocupar?.

Al sur del río Toltén existe otro Chile, oceánico y selvático. La zona de los lagos y volcanes está cubierta por una majestuosa selva primitiva que causa el asombro de los pocos extranjeros que se aventuran en ella. En este lluvioso territorio, solamente hay unos cuantos terrenos de cultivos en que se emplean arcaicas técnicas.

El recurso básico es la selva, que en esa época recién empieza a ser considerada económicamente y su explotación por temporeros chilotes, en las orillas del Reloncaví, constituye la base de un comercio incipiente con Valparaíso. La asombrosa variedad del vocabulario maderero local corresponde a la gran abundancia y diversidad de especies. De la selva se sacan vigas, cuartones, postes y tablas de alerce. Las distancias recorridas por los portadores de tablas no se miden en leguas o millas, sino en descansos o pausas impuestas por el cambio de hombro de la carga.

Los territorios de la actual Xª Región de Los Lagos, sólo tienen 29.000 habitantes, huilliches, descendientes de españoles y mestizos, el 2% de la población de Chile. Los efectos catastróficos de la independencia se hacen sentir aún hacia 1852.La economía ha debido volver al trueque, pues se carece de circulante. Los intendentes deploran a menudo la ruina económica, el despoblamiento y la ignorancia generalizada de la región.
La colonización alemana va a abordarlo, penetrarlo y transformarlo incorporándolo definitivamente al territorio nacional.


A 150 años de la Colonización Alemana en Llanquihue.

Entre 1846 y 1875 cerca de 6.000 alemanes emigraron al sur de Chile. Personas de diferentes edades, procedencia, condición social, educación e intereses, desde niños, recién nacidos, hasta personas de avanzada edad se arriesgaron a emprender un viaje por el Atlántico en medio de la incertidumbre en espera de mejores condiciones de vida.

Llegaron burgueses, comerciantes y artesanos entre los que se encontraban a carpinteros, zapateros y panaderos, además de campesinos que se establecieron a orillas del Lago Llanquihue. Estos inmigrantes eran reclutados de todas las regiones de Alemania, sobre todo de Hessen, Silesia, Würtenberg, Bohemia, así como de Westfalia, Brandenburgo y Sajonia.

En la mayoría de los casos los motivos para abandonar la antigua patria eran de carácter político o económico. El deseo de independencia y la esperanza de un ascenso social fueron las principales causas que propiciaron la decisión de salir del país. Tampoco se debe descartar un cierto espíritu aventurero en el caso de algunos.

Con una perspectiva de 150 años desde que arribaran los primeros inmigrantes alemanes a la colonia de Llanquihue, este particular hecho tiene y ha tenido para nuestra zona una especial significación. Basta con apreciar las características del paisaje humano y urbano para advertir de manera elocuente la presencia de elementos de la cultura germana, las que sumadas con las culturas huilliche y española han otorgado a la región características únicas y propias.

La idea de colonizar la zona de Llanquihue habría sido planteada inicialmente a las autoridades chilenas en 1844 por Bernardo Eunom Philippi, dentro de contexto de colonización para el sector de Maullín. Finalmente el proyecto es asumido e impulsado por el agente de colonización Vicente Pérez Rosales, quien llevó a la práctica esta importante tarea siguiendo las instrucciones del Ministro de Estado, Antonio Varas: "Ud.se dirigirá a las riberas del Llanquihue con el propósito de reconocer y preparar una colonia modelo para 200 familias que contratará en Alemania ,Bernardo Phillippi".

Importante es destacar que el viaje lo realizó junto al ingeniero alemán avecindado en Valdivia, Guillermo Frick, quien aportó sus conocimientos para realizar las mediciones y cálculos que se hicieron necesarios. Toda una aventura en donde pusieron en riesgo sus propias vidas. De hecho estuvieron a punto de naufragar en el lago en dos ocasiones, a bordo de improvisadas canoas intentando explorar las cercanías. A pesar de esta poco grata experiencia, el lugar simplemente les impactó por su extraordinaria belleza y abundancia de recursos. La magnífica impresión que les causó a los exploradores quedó consignada poéticamente por el propio Pérez Rosales, en su libro, "Recuerdos del Pasado",

"Saliendo de repente del obscuro recinto de la selva, se presentó a nuestra vista, sin transición ninguna, el más espléndido panorama. Encontrábame como por encanto en la margen occidental del gran lago de Llanquihue que ,semejante a un mar, ocultaba en las brumas del norte y del sur, el término de las limpias aguas que tranquilas entonces, parecía que retozaban a mis pies por entre las raíces de los robustos árboles que orlaban la playa, donde nos detuvimos".

Paralelamente, Vicente Pérez Rosales había instruido al capitán Buenaventura Martínez, comandante del navío de la Armada "Janaqueo", que explorara el Seno de Reloncaví, con el fin de localizar un atracadero seguro para el arribo de los alemanes.

El 28 de noviembre de 1852, finalmente los nuevos colonos traídos desde Alemania por el velero "Susana" fueron desembarcados en el "Astillero de Melipulli" desde las naves de la Escuadra Nacional,"Janaqueo","Meteoro2, e "Infatigable" . Poco después, el 12 de febrero de 1853,se inauguraba con solemnidad la colonia de Llanquihue con la fundación de la ciudad de Puerto Montt.

Las distintas agrupaciones familiares se fueron instalando en los alrededores del área conforme a criterios de afinidad y origen. Así en el paraje designado como "Am Weg"-a orillas del camino-, se asentó la "Schwaben Kolonie" o colonia de Suevos compuesta por las familias Binder,Berner,Einhardt,Mühlbaier,Wilhelm,Schmauk y otras más. En el sector denominado ,"El Desagüe",se avecindaron los Wehle,Lincke,Held,Yunge y Werner. Por su parte en "La Fábrica", se establecieron las familias Bittner,von Bischofhausen,Gebauer,Nettig y Schmincke. En "El Totoral",se localizaron los Dietrich,Liewald,Michael,Müller.

Paulatinamente los sectores contiguos al Lago Llanquihue e incluyendo la franja de penetración desde Puerto Montt fueron cambiando de manera radical- paisaje humano, natural y cultural-,otorgándole un sello distintivo que permanecerá en el tiempo.



Los Veleros de la Inmigración.

Los comienzos de la colonización alemana en Chile y el desarrollo de la navegación a vela a través del Atlántico están directamente vinculados, pues casi todos los barcos en su mayoría veleros, partieron desde el puerto de Hamburgo.

El embarque de los alemanes con destino a Chile estaba en manos de la Compañía Naviera Godeffroy e Hijos, fundada en 1766. Los pasajeros debían pagar en el entrepuente 80 táleros prusianos por persona y 240 táleros prusianos en el primer camarote; a los niños menores de 9 años se les descontaba la mitad y los bebés menores de un año viajaban gratis. El monto tenía que ser abonado completamente antes de embarcarse.

Se permitían 20 m3 de equipaje adulto y 10 m3 por niño sin costo alguno, cualquier exceso era cobrado adicionalmente. Además,se pagaba extra por concepto de aduana y seguros de carga. Todas las mercancías a transportar debían llegar al puerto a más tardar 3 días antes de la salida del barco, con las cajas debidamente marcadas con el nombre completo.

Un inmigrante escribe la euforia de la salida: "No se imaginan la agitación que reina aquí. Todos nos fueron dando la mano, despidiéndose afectuosamente de nosotros. Nos causa dolor dejar atrás a tantos queridos amigos, pero por otra parte uno se alegra de partir de este miserable país".

Las lanchas del práctico escoltaban los barcos desde Hamburgo por el río Elba hasta Cuxhaven. Desde Cuxhaven los veleros se dirigían al Mar del Norte para alcanzar el Canal del Norte, pasando por las islas de Neuwerk y Helgoland. Al llegar a la desembocadura del Canal en el Atlántico, el barco pasaba por el extremo noreste de España, cabo de Finisterre, luego continuaba a lo largo de la costa de Portugal, después por Madeira y las islas de Cabo Verde para tomar rumbo definitivo a Sudamerica. El viaje seguía por la costa brasileña y argentina hasta el Cabo de Hornos y después de bordear el Cabo, los veleros se dirigían al norte, siguiendo la costa chilena hasta Puerto Montt, Corral o Valparaíso.

La navegación exitosa y rápida de este punto de mala fama dependía de la estación y de los vientos. En caso de temporal los pasajeros no tenían permiso para salir del entrepuente, teniendo que aguantar días enteros en un espacio angosto, caliente, sofocante y atormentador, apretados en medio de su equipaje.

Entre las enfermedades más temidas a bordo se encontraban el escorbuto y la sarna por el peligro de contagio. A causa de la alimentación desequilibrada, a la que los niños pequeños no estaban acostumbrados, éstos corrían mayor riesgo de sufrir diarreas. Contra el aburrimiento, inevitable de un viaje de varios meses, los pasajeros se entretenían leyendo, haciendo trabajos manuales, jugando cartas, observando la fauna marina y cantando o bailando en las tardes. Un evento muy especial era la llamada fiesta de Neptuno, que tenía lugar al pasar por el Ecuador. Según las leyes del Dios del mundo submarino había que afeitar a los hombres con espuma, mientras que las mujeres debían rendir tributo en forma de besos. Después se "bautizaba" a todos los pasajeros con un balde de agua.

La convivencia forzosa en un espacio muy limitado durante un largo período de tiempo conducía " a todo tipo de controversias, desconfianzas ,envidias y celos" como lo describió un emigrante. En algunas ocasiones las cosas no quedaban en simples enfrentamientos verbales, sino que llegaban a la agresión física.

El viaje del "Susanna".


A mediodía del jueves 1 de julio de 1852,zarpaba del puerto alemán de Hamburgo,el velero "Susana", perteneciente a la Compañía Naviera "Godeffroy e Hijos", al mando del capitán J.F.Müller   y  11 marineros como tripulación. Los pasajeros de la embarcación eran un centenar de emigrantes germanos la mayoría originarios de Sajonia y Silesia.

Su destino era un apartado lugar conocido como Astillero de Melipulli, en donde el gobierno del Presidente de Chile don Manuel Montt,tenía la intención de fundar una nueva ciudad-Puerto Montt. El encargado de esta misión y de recibir a los inmigrantes alemanes era el Agente de Colonización don Vicente Pérez Rosales.

Hasta la línea ecuatorial, el viaje del velero "Susana" por el océano Atlántico fue muy agradable.Posteriormente,estuvo marcado por fuertes huracanes en los mares australes,vientos que impidieron en dos ocasiones el paso por el Cabo de Hornos, y un naufragio inminente por la ruptura de un mástil.

Kart Dittrich, molinero originario de Sajonia,que era uno de los pasajeros del velero, escribió en su diario:" Arribamos a Corral el 10 de noviembre de 1852, nuestro asombro fue grande por la vista a nuestra llegada. Todo parecía una vasta región de bosques vírgenes. Al día siguiente,subió al barco don Vicente Pérez Rosales con un intérprete. Nos propuso el traslado a la colonia de Llanquihue,lo que fue aceptado por casi todos. El ofrecimiento era tentador, pues en corto tiempo podríamos hacernos propietarios de una parcela".

Los Inmigrantes Alemanes.

En 1875 cuando la emigración alemana hacia el sur de Chile llega a su término, un médico de Puerto Montt registra 4.256 habitantes de ascendencia alemana desde Valdivia a Puerto Montt.

Los primeros emigrantes salieron de Hessen y de Brandeburgo. Luego llegan de Sajonia, Kassel y Würtenberg. Finalmente arriban contingentes de Westfalia y de los Sudetes, en los confines de Bohemia y Silesia. La emigración es panalemana y está ligada a localidades precisas cuyos nombres aparecen repetidamente en las listas.En cada contingente aparecen los mismos pueblos.

Los emigrantes provienen de categorías socio profesionales muy diversas. Los que se instalan en la zona de Llanquihue son agricultores, tejedores,leñadores,carpinteros,herreros,torneros,curtidores y talabarteros.

Emparentados en muchos casos, viniendo de los mismos lugares, unidos espirtualmente por el trasplante, los colonos conservarán el sentido de la solidaridad y de la tradición. Hay una unidad dentro de la diversidad que hará más fácil la vida autárquica a que se ven condenadas las primeras generaciones, por la existencia de la Frontera, la lejanía de los centros vitales del país y lo escaso de los intercambios comerciales con el exterior.

Se trata de una emigración familiar y joven. El colono nunca intentará la aventura solo,  y los solteros, bastante escasos, anuncian ya una familia o bien están listos para casarse al poco de llegar. Pérez Rosales lo dice en forma lapidaria: "el soltero no es un colono". El promedio de edad de los jefes de familia es inferior a los 38 años.

Otro punto importante es el que se refiere a los recursos de los inmigrantes. La lectura de archivos familiares e informes de intendentes y gobernadores nos da una idea de ellos.Es raro que lleguen con las manos vacías.  mayoría de ellos posee ropa blanca,utensilios de casa,a veces asientos, inclusive un escritorio y hasta la vieja estufa de loza tan apreciada en Europa. Hay,por cierto,familias pobres, como las de Brandeburgo y Silesia, pero otras tienen un pequeño capital que se esforzarán en aumentar. Al subsidio otorgado por el gobierno, ellos agregarán sus propias economías para comprar ganado y materiales para pagar a un peón que les ayudará en las angustias del comienzo.


Promotores de la Colonización Alemana.

Bernardo E.Phillippi (1811-1852).

Nació en Charlottenburg,pueblo cercano a Berlín, Alemania. Hijo de John Phillippi y María Krumwiede. Su madre le enseñó a leer y escribir antes de los 5 años. A través de sus lecturas se despertó en él un espíritu de aventura que lo hizo decidir viajar a América en 1830. Esto lo trajo por primera vez a Chile en 1831. Volvió en 1837 , y ya definitivamente en 1838 a Ancud, desde donde se dedicó a explorar la zona sur del país. Allí se relacionó con autoridades civiles y comenzó a impulsar la idea de la colonización extranjera.

En 1842 realizó dos expediciones al Lago Llanquihue desde Ancud. En la primera,en enero, se internó a pie desde Melipulli llegando hasta el lago; y en la segunda, en marzo,avanzó en bote por el río Maullín hasta el lago y luego de 4 días llegó a Osorno. En ambas ocasiones el viaje fue lento debido a la existencia de una selva impenetrable, sin hombres acostumbrados al manejo de hachas. Al internarse descubrieron grandes alerces en pie o caídos, que hacían pensar a los expedicionarios que jamás se acabarían. Pero descubrieron lugares donde grandes extensiones de vegetación habían sido quemadas.

En 1843 estuvo presente en la toma de posesión del Estrecho de Magallanes. El 27 de agosto de 1848, el gobierno lo nombró agente de colonización por lo que se trasladó a Europa con instrucciones de contratar a los colonos. Con la ayuda de su hermano Rodulfo,realizó giras por diversos estados alemanes combatiendo la contrapropaganda de otros países por una mejor colonización. Eligió personalmente a los futuros colonos entre profesionales. En mayo de 1849 embarcó el primer grupo, enviando a Chile más de 200 personas, entre ellas a su hermano Rodolfo y su familia. Debió regresar en 1852, siendo designado Gobernador de Magallanes. Murió en octubre de ese año, asesinado por indígenas fueguinos.


Vicente Pérez Rosales (1807-1886).

Nació en Santiago,en el seno de una aristocrática familia. Fue hijo de José Joaquín Pérez Salas y de Mercedes Rosales Larraín. Perdió a su padre cuando era un niño,  y se crió en la casa de Felipe Santiago del Solar con quien su madre contrajo matrimonio en segundas nupcias. Sus estudios comenzaron en Mendoza y los continuó en Santiago con su madre aprendiendo francés e inglés. En 1825 su padrastro lo envió a estudiar a Europa,  desde donde volvió en 1829 para trabajar como comerciante. En esta época comenzó a escribir artículos para distintos periódicos (1835). Atraído por la fiebre del oro partió a California en 1848. En 1849 fue nombrado Agente de Colonización en Valdivia para llevar a cabo la Ley de Colonización. Llegó al puerto de Corral en febrero de 1850 y se radicó en Valdivia, desde donde estableció a los primeros grupos de inmigrantes. Efectuó exploraciones y trazó planos para ubicar los terrenos para las colonias y la apertura de puertos. En un viaje al sur de Valdivia  llegó hasta el seno de Reloncaví,donde en medio de un espeso bosque y astillero,  conocido como Melipulli, escogió el sitio para fundar una ciudad que llamó Puerto Montt , en homenaje al Presidente de Chile don Manuel Montt el 12 de febrero de 1853. En marzo de 1858 fue enviado a la ciudad de Hamburgo,  Alemania,como agente de Inmigración y Cónsul de Chile. Regresó a fines de 1859, siendo designado Intendente de Concepción. Fue diputado, (1861-1864), y senador (1876-1881), y Presidente del consejo directivo de la Sociedad de Fomento Fabril, SOFOFA.

En junio de 1885 falleció su esposa y él sufrió un derrame cerebral que lo dejó semiparalizado. Renunció a sus cargos públicos y se recluyó en su casa,donde falleció el 6 de septiembre de 1886. Sus restos descansan en el Cementerio General de la capital.

Manuel Montt Torres (1809-1880).

Nació en Petorca el 4 de septiembre de 1809. Hijo de Lucas Montt Prado y Mercedes Torres Prado. De origen catalán, la familia Montt estuvo ligada desde la independencia a cargos de gobierno y parlamentarios, mediante los que se manifestó su influencia en la dirección del Estado.

Su vida política comenzó en 1834, cuando tenía 25 años fue elegido diputado por Vallenar y Freirina. De esta manera inició una ascendente carrera política,ocupando cargos ministeriales en los gobiernos de José Joaquín Prieto y Manuel Bulnes,y  en forma paralela, diversas funciones parlamentarias , y  como abogado en los tribunales de justicia. En 1845 fue nombrado Ministro del Interior y de Relaciones Exteriores, preocupándose de impulsar la inmigración extranjera en la zona sur. En este cargo Manuel Montt inició una relación política con Antonio Varas. Junto a éste realizó una labor administrativa que sería reconocida como la más prolífica del siglo XIX.

Manuel Montt Torres fue presidente entre 1851 y 1861. Con su gobierno se inició la época de los presidentes civiles. Después de dejar la presidencia ocupó otros cargos públicos,  como ministro plenipotenciario en el Perú en 1864, presidente de la Corte Suprema de Justicia, senador por Chiloé en 1876 y 1879. En este cargo estaba cuando murió el 21 de septiembre de 1880.


Antonio Varas de la Barra (1817-1886).


Nació en Cauquenes el 13 de junio de 1817. Hijo de Miguel Varas Vallejo y Agustina de la Barra Alarcón.Su niñez estuvo marcada por la muerte de su padre y por la pobreza debido a que a su progenitor le fueron confiscados sus bienes después e la independencia por haber sido partidario de la causa real.

Su hermano José Miguel, profesor de filosofía del Instituto Nacional, lo llevó a Santiago becado por ese establecimiento. Al fallecer su hermano, fue protegido por los profesores Ventura Cousiño y por Manuel Montt.

En 1839 recibió el título de agrimensor y el de abogado en 1842, año en que también fue nombrado rector del Instituto Nacional. En 1851 el Presidente de la República,don Manuel Montt, lo nombró Ministro del Interior y Relaciones Exteriores, cargo que mantuvo hasta 1856. En 1860, antes de terminar el segundo período de Montt, éste lo llamó nuevamente al Ministerio del Interior y Relaciones Exteriores.

Dedicó más de 40 años a una intensa vida pública, como ministro y parlamentario en varias ocasiones. Se casó con Irene Herrera, quien fue la primera mujer periodista . Falleció en 1886.


La Mujer en la Colonización Alemana.

En el proceso de Colonización Alemana en el sur de Chile,la mujer participó en todos los esfuerzos que sus maridos debieron realizar para rozar, limpiar y preparar los suelos destinados a esas primeras siembras. De esta manera el bosque nativo se transformó en un extenso vergel. El fruto de dicho esfuerzo lo contempló un foráneo en el verano de 1872: "Los terrenos vecinos al lago constituyen la más hermosa fuente de prosperidad"..

También le ayudaba en la construcción de la casa,  que habría de darles protección contra los rigores del clima duro,sin descuidar por supuesto,su sacrificada y callada labor dentro del hogar. Aquí su presencia era insustituible: cuidaba a los hijos, confeccionaba la ropa, se preocupaba de la cocina, de la preparación y almacenamiento, lavaba la lana de sus primeras ovejas, hilaba y tejía aprendiéndolo al modo chilote, elaborando la ropa de burdos, pero sólidos tejidos abrigadores y durables, especialmente aptos para defenderse de la lluvia y el frío.

Es que la "Hausfrau"-dueña de casa-, era el jefe de hogar;  a su alrededor giraba toda la vida de la familia, se sometían al tutelaje de ella, quien con férrea voluntad iba trazando el camino del bienestar. Es la mujer que educa bien a los hijos, los orienta hacia Dios , les recrimina en el momento justo, pero siempre con extrañable amor hacia sus retoños.

No debe extrañarnos, que el aspecto de muchas colonizadoras que hemos tenido oportunidad de observar en antiguas fotografías, aparezcan con un rostro sufrido, la mirada penetrante, denotando la fuerza interior que han tenido que oponer para sobrepasar esas dificultades y desgracias, con el firme deseo de susbsitir. Y todo esto frente a una extraordinaria fecundidad. En las primeras generaciones, en muchas familias se señala un promedio de 7 hijos.

Eran mujeres poseedoras de una auténtica fe en Dios. Un testimonio nos señala: "Cuando amanecían las primeras luces del alba, la campana del templo, llevando hasta muy lejos sus sonidos, despertaba a los laboriosos campesinos, convidándolos a pensar en Dios. A las 5 de la mañana los veían cada día llegar al templo: hombres robustos, vigorosos como los robles de un bosque.........al otro lado las mujeres, las madres y los hijos, los niños pequeños, rubios sonrosados.......Pocos momentos después la iglesia estaba llena. Comenzaban las oraciones: las rezaban en común, como si fueran todos una sola familia unida. Alternaban con la oración, el canto. Cantaban en alemán y en castellano; las voces poderosas, robustas, rudas de los hombres primero; las voces suaves y delicadas de las mujeres enseguida".

Para concluir añadiremos que la importancia de la presencia femenina en la comunidad alemana se expresaba igualmente en la actividad artística, de preferencia en la música. No había hogar de los colonos donde, en las horas de descanso y reposo, no se hiciera música, se cantara o se cultivara con entusiasmo y dedicación sin igual, las artes musicales en todas sus manifestaciones que de la práctica hogareña acudía a solemnizar los actos festivos, reuniones sociales y celebraciones patrióticas.


Junto al Lago Llanquihue.


El asentamiento humano en el Lago Llanquihue data desde tiempos remotos si se tiene constancia documentada desde la llegada de los conquistadores españoles durante la segunda mitad del siglo XVI.

Luego de 300 años de guerra entre hispanos e indígenas, las enfermedades traídas desde Europa y algunas erupciones volcánicas, hicieron que gran parte de la población indígena asentada en la zona se trasladara hacia el norte y Chiloé. Al quedar los territorios despoblados también se perdieron los caminos secretos abiertos siglos atrás, que conectaban el lago con el mar y el resto de las poblaciones aledañas.

Por una necesidad estratégica, los gobiernos de Manuel Bulnes y Manuel Montt, impulsaron la colonización del sur de Chile y junto al alemán Bernardo Phillippi, propiciaron la llegada de familias alemanas a estas tierras entre 1852-1875. Durante este proceso también fue importante el aporte de Vicente Pérez Rosales,quien como Agente de Colonización, revisó palmo a palmo los terrenos que se les entregaría a los inmigrantes para vivir. Gracias a este hecho,se redescubrió el Lago Llanquihue,y en sus márgenes surgieron diversas localidades que actualmente son importantes atractivos turísticos de la zona.

Son varias ciudades que se encuentran al borde del Lago Llanquihue. El hecho que las separen pocos minutos, permite recorrerlas a través de un circuito que ofrece paisajes variados y atractivos, siempre bajo la custodia del volcán Osorno y las cristalinas aguas del lago Llanquihue.

Puerto Octay.

La pintoresca villa de Puerto Octay, se eleva en la ribera norte del Lago Llanquihue. Nació en una tranquila bahía, protegida por la península de Centinela a raíz de la colonización alemana. Desde sus inicios se constituyó en un principal punto de importancia en el transporte de pasajeros y de carga por el lago. Lo primero que impacta al llegar a Puerto Octay es su impresionante marco geográfico. Es una localidad que parece sacada de un cuento, dominada por la sobrecogedora imagen del volcán Osorno y bañada por las cristalinas aguas del Lago Llanquihue. A través de su importante patrimonio arquitectónico de estilo colonial alemán, en la actualidad es posible conocer y recrear su esplendor histórico, junto a la forma de vida de otras épocas.

Frutillar.
El 23 de noviembre de 1856,  era fundada oficialmente la "Villa de Frutillar",  por disposición del Presidente de la República don Manuel Montt. (N de la R: Ver más en nota del domingo 20 de noviembre).

Llanquihue.
Son tradicionales las fiestas y quermeses que poseen una marcada influencia germánica como la Bierfest que se celebra cada año en las instalaciones del Club Gimnástico Alemán.A 2 km de Llanquihue-en la localidad de Totoral-,se encuentra el monumento a los Colonos Alemanes.

Puerto Varas.
Es hoy en día uno de los destinos turísticos más importantes de Chile.Por su encanto y belleza,es también llamada la ciudad de las rosas.

Construcción Balandra "La Fundadora" (1852).

A mediados de 1852,don Vicente Pérez Rosales solicitó al gobierno fondos para construir una balandra, previniendo que haría falta un medio de movilización en el Lago Llanquihue para el proceso de colonización. La solicitud fue aceptada y el Presidente don Manuel Montt dictó el decreto que asignaba la suma de $ 500 para construir la embarcación, cuya primera tripulación estuvo integrada por los chilotes Pedro Uribe, Atanasio Mansilla, Tomás Hernández y Claudio Uribe. La balandra fue bautizada con el nombre de "La Fundadora", su itinerario era entre Puerto Chico y Playa Maitén y operó entre enero de 1853 y julio de 1856.

El antiguo camino Puerto Varas-Puerto Montt(1864).

En octubre de 1853,bajo la dirección de Guillermo Hoffman, se comenzó a construir el camino entre Puerto Montt y la ribera sur del Lago Llanquihue. Cuando Guillermo Hoffmann fue llamado para mensurar tierras en Lenca y Coihuín, llegó en su lugar el ingeniero Joseph Decher. En 1864 el camino ya estaba terminado y enripiado. En la actualidad el ripio ha sido reemplazado por el asfalto y el antiguo camino recobra importancia para el tráfico vehicular, debido al desarrollo de la ciudad satélite de Alerce y también para que muchos automovilistas eviten cancelar los peajes a que obliga la hoy licitada ruta 5.


Celebración 150 años de la Colonización Alemana .

Durante el mes de noviembre  de 2002 se conmemoraron los 150 años de la Inmigración Alemana a Llanquihue. Entre los numerosos actos cabe destacar la presentación del Oratorio 1852, en el Colegio Germania, la exposición "Mujeres en la Colonización Alemana en Frutillar", el homenaje a Vicente Pérez Rosales y Bernardo Phillippi en Puerto Varas y la inauguración del nuevo monumento a los colonos alemanes en Puerto Montt.




Casonas Alemanas de Puerto Varas .


La arquitectura de nuestra zona tiene sus raíces en dos fuentes. Una de ellas es la chilota, de origen español, largamente establecida en el archipiélago a partir del siglo XVI. De ella provienen fundamentalmente la tejuela de alerce como revestimiento y el volumen cerrado, que vuelve las actividades hacia el interior de la vivienda. La otra es la alemana, llegada con los inmigrantes a mediados del siglo XIX.

En Puerto Varas se han construido hermosas casonas, muchas de ellas herederas de las formas de la arquitectura germana. Fueron levantadas por maestros carpinteros ,basados en sus propias experiencias o aprendidas en los manuales de construcción. Aunque distintas, estas casonas presentan rasgos comunes pues la mayoría cuenta con un subterráneo, uno o dos pisos y un soberado, que es un entretecho habitable, destinado muchas veces a bodega, iluminado y ventilado por ventanas-miradores, los que junto a las mansardas son precisamente uno de los detalles más característicos de esta arquitectura.

El balcón cubierto incorporado al volumen es otro de los elementos propios, y destacan en ellos pequeñas columnas hermosamente decoradas. Son neoclásicas sus puertas, ventanas, cornisas y las barandas de las escaleras. Los techos de fuerte pendiente de estos inmuebles, nos hablan de lo lluvioso de nuestra zona y del origen alemán de esta arquitectura. Sus estructuras son de roble pellín y están revestidas en fierro galvanizado, alerce, laurel o roble machihembrado horizontalmente.

Sobrevivientes del terremoto de 1960 y maltratadas por un clima riguroso, las fachadas de estas antiguas casonas puertovarinas atraen y sobrecogen a quien las observa con atención. Varias de ellas fueron declaradas Monumentos Nacionales En 1992 y evocan tiempos de hacer las cosas con mucha calma, detalles y amplitud.
Periódicos Alemanes en Chile.

Desde la aparición del primer diario en lengua alemana en 1870 bajo el nombre de Deutsche Nachrichten de Valparaíso, en Chile han existido alrededor de 25 periódicos en este idioma, publicados en diversos lugares de nuestro país. En esta oportunidad queremos referirnos al "Die Post" y el "Cóndor".,

A fines del siglo XIX el periodista chileno Julio Mansoulet, publicó una  “Guía de la Zona Austral de la República de Chile",  en cuyas páginas se podía leer la siguiente afirmación "Sorprende ver a la colonia alemana hondamente dividida por el credo religioso, dando lugar a la organización de dos bandos irreconciliables: los católicos y los luteranos, que no sólo manifiestan su rivalidad en el terreno religioso, sino que la extienden al campo político y social".

“Die Post”
Enrarecido ambiente, la colonia alemana funda un periódico bautizado con el nombre de "Die Post", que en castellano se puede traducir como "El Correo" y que circuló entre los años 1896´-1898. Era el "Órgano de la Colonia de Llanquihue", sus ejemplares también se distribuían en ciudades como Santiago,Concepción,Osorno , Puerto Varas, Puerto Montt y Ancud. De pequeño formato(30 x 25 cms) y solamente 4 páginas, este peródico publicaba en cada una de sus ediciones, artículos de carácter científico, geográficos, histórico y artístico.  A ello se agregaban noticias locales, nacionales e internacionales. Aunque era editado en alemán, en algunas ocasiones se insertaban breves artículos en castellano. Mientras se mantuvo en circulación tuvo como redactores a los señores Juan Fryderup, Bernardo Ellwanger y Carlos Martin. Este último considerado como el gran impulsor del periódico, en cuyas páginas se encuentran aspectos interesantes de la historia de nuestra zona.


"El Cóndor".
Comenzó a editarse en 1938. Su primera edición contaba con 72 páginas en tamaño revista y aparecía cada dos semanas, luego desde 1951 aparece en tamaño Standard (Mercurio), dos veces a la semana, miércoles y sábados, pero sólo en doce páginas.

Desde agosto de 1995, aparece todos los viernes, tiene 16 páginas tamaño tabloide. Con un nuevo logo y una moderna diagramación, este periódico se presenta con un nuevo rostro , publica reportajes, artículos culturales y económicos, noticias chilenas, alemanas y europeas, así como entrevistas. Con seis mil ejemplares semanales, se vende en todo Chile, Alemania, Suiza, Austria, Bélgica, EEUU., y algunos países latinoamericanos.

El Cóndor no es el único periódico latinoamericano en alemán. El semanario argentino Argentinisches Tageblatt, el brasileño Brasil Post o el paraguayo Aktuelle Rundschau son algunos ejemplos.
Representantes de diversas instituciones como la Liga Chileno-Alemana y el Colegio Alemán ,conforman el directorio propietario del periódico. Diversas empresas chilenas publican avisos con la intención de mantener la circulación del semanario: Bayer Chile, Kaufmann, Jumbo o Allianz publican periódicamente sus avisos.


La (Des) colonización alemana.

Al pisar las tierras del sur de Chile, el inmigrante Carlos Anwandter, dijo: "Seremos chilenos, honrados y laboriosos como el que mas lo fueres". Con esas palabras quedó marcado el destino de las futuras generaciones de colonos alemanes. Es que con el paso de los años, la cultura que trajeron consigo los inmigrantes alemanes que se establecieron en los alrededores del lago Llanquihue-a partir de 1852- se fue transformando de la mano de una chilenización mediante la religión, el idioma español, del personal de servicio y del sistema educativo nacional, entre otros elementos generadores de cambios en las estructuras sociales.

Si bien en un principio-y hasta los primeros días del siglo XX-, los colonos se desenvolvían en círculos muy cerrados, la necesidad de establecer relaciones comerciales  y sociales con los chilenos, los hizo abrirse en determinados ámbitos del quehacer cotidiano. Mal que mal, ellos habían llegado a un país con sus propias costumbres, con valores y creencias que los germanos y sus descendientes tuvieron que incorporar. Y como sucede en todo proceso de inmigración, ellos debieron obligadamente adaptarse al medio, lo que a la fecha permite entender que la mayoría de esas viejas tradiciones germanas que atravesaron el mundo, han ido desapareciendo de generación tras generación.

No obstante, son muchas las voces que se niegan a la posibilidad de una desaparición total de la identidad colonial alemana, que aún subsiste en enclaves como Puerto Varas,Frutillar y Nueva Braunau. Especialmente a través de la repostería, la arquitectura y los cabellos rubios que todavía recorren los caminos de esta zona de Chile, como testimonios vivientes de una época que inevitablemente se fue con las hojas del calendario.

Para el investigador del Instituto de Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile , Ricardo Molina,la pérdida identidad germana con el paso de los años es un hecho evidente "y ha tenido que ver con ciertas políticas con tendencia a la chilenización que ha implantado el propio Estado a pesar de que quedan algunos aspectos como el lenguaje, la educación y la arquitectura, pero todos estos aspectos se han diluido en la perspectiva de 150 años",

Cabe destacar que en un principio,los descendientes de alemanes se casaban entre miembros de su misma comunidad, ya que antiguamente vivían rodeados de personas de su misma procedencia. Incluso hubo muchos casos en que los enlaces matrimoniales se realizaron entre familiares directos, como primos de primer o segundo grado. Eso fue cambiando con el paso de las décadas, a medida que la zona se fue poblando de chilenos provenientes de otras zonas del país y debido a los estudios profesionales que muchos descendientes fueron a realizar a las grandes ciudades, donde en definitiva fueron conociendo a sus futuras parejas. El resultado: hijos con apellidos alemanes y chilenos o viceversa.

Instituciones Alemanas.
Al ser Llanquihue, una zona de descendientes alemanes, aún quedan ciertas organizaciones sociales relacionadas con sus costumbres y tradiciones.

En el ámbito educacional, hay colegios alemanes en Frutillar,Puerto Varas y Puerto Montt. Sin embargo, en estos establecimientos no sólo estudian descendientes germanos, ya que la llegada de personas desde otros lugares del país y la "chilenización" de las nuevas generaciones, ha significado que por ejemplo , en el Colegio Germania del Verbo Divino, los descendientes no superen el 25% de los matriculados. Y es más, en este mismo colegio ,ningún curso tiene la asignatura de alemán en su malla curricular, debido al escaso interés de los estudiantes y a la importancia asignada al inglés.

En lo cultural,existen dos museos relativos al tema de la colonización como los son el Museo Antonio Felmer de Nueva Braunau , y el Museo Colonial Alemán de Frutillar. En ambos se puede ver una apreciable cantidad de antigüedades que permiten realizar un verdadero viaje a través del tiempo.

En Puerto Montt , Frutillar y Puerto Varas , famosos son los clubes alemanes, que en la actualidad sobresalen particularmente por poseer un variado menú internacional, con algunas especialidades de la gastronomía germana.

En el ámbito deportivo, el Club Gimnástico Alemán de Llanquihue, es lo más destacable. Cada año realizan diversos encuentros relacionados con el deporte y la recreación, donde sobresale la " Bierfest" o Fiesta de la Cerveza.

En lo musical, el centro de todo está en Loncotoro,donde funciona la Banda "Harmonie" , que si bien en un principio fue integrada sólo por descendientes alemanes, en la actualidad hay muchos chilenos.

Lo mismo ocurre con la Agrupación Musical "Blasmusik aus Puerto Varas", que interpretan un interesante repertorio basado en temas musicales germanos y acompañan sus conciertos con relatos de la colonización.



Fuente: Anuario Colegio Germania 2002

 

 

Documento N° 3: Los otros héroes del bicentenario: La aventura de los colonos alemanes en un viaje sin retorno. Sus 8 primeros años en el territorio de Llanquihue. 1852-1860.



Por Félix Berger Mercado


Queremos describir brevemente lo que fueron los primeros 8 años de los colonos alemanes en el territorio de Llanquihue, que sin lugar a dudas merecen también el título de héroes del bicentenario.

Bebés recién nacidos, niños, jóvenes, adultos e incluso adultos mayores conforman los primeros grupos de alemanes que salen del puerto de Hamburgo en Europa rumbo a Chile Arriban en noviembre de 1852 a Ancud , no son desconocidos entre ellos, pues muchos vienen del mismo lugar o están ligados por lazos de parentesco; son casados, con hijos; y los solteros no tardan en casarse, eso los ayuda a no sentirse tan solos.

El censo de estos primeros pobladores, que llegaron al territorio de Llanquihue- , según lo que indicaba Vicente Pérez Rosales, constaba de 44 matrimonios y su composición era la siguiente:

Hombres casados:  44; Mujeres casadas:  43; Hombres solteros:  14; Mujeres solteras:  08

Hombres de 1 a 10 años:  31; Mujeres de 1 a 10 años:  28; Hombres de 10 a 15 años 24;

Mujeres de 10 a 15 años 20; Total 212


Ellos son el puente para incorporar esta zona definitivamente al país.



1.- Paisaje en el territorio de Llanquihue .

Estos héroes del bicentenario se encontraron con un territorio de era lluvioso, cubierto por extensas selvas de quilas, laureles, alerces, cipreses, robles, pellines, lumas, mañíos, entre otros árboles a los que les agregamos una vegetación de colihues, coirón, ñilhues y arrayanes. Habían muy pocos lugares para el cultivo. En un primer momento sólo podía transitarse a pie y abriendo a machetazos una senda que apenas dejaba percibir la luz. El terreno iba mejorando a medida que se acercaba al lago Llanquihue.



2.- Diseño y ejecución de la ruta Puerto Montt-Lago Llanquihue-Osorno clave para el éxito de la colonización.



Don Vicente Pérez Rosales dice que , “En mis repetidos viajes al interior y a los activísimos trabajos de los ingenieros que el gobierno había puesto a mi disposición, no tardaron en evidenciar que un camino de 21.570 metros entre el mar –seno de Reloncaví – y la laguna- Lago Llanquihue-, a través de los espesos bosques que separaban estas dos aguas, y otro de 48.804 metros , entre el norte de la laguna-Lago Llanquihue- y Osorno, bastarían el primero para poner en inmediato contacto con el puerto todos los productos del vasto perímetro del lago, y el segundo, los del rico y aislado departamento de Osorno con los puertos de éste” .

Señala Pérez Rosales que el seno de Reloncavi, fue el seno que divisó, desde las faldas del volcán Osorno, “después de recorrer los campos incendiados del Chanchán, y su proximidad a la laguna de Llanquihue”, fue o que lo motivó a colocar en sus playas el primer asiento de la proyectada colonia.

Agrega  que este importante lugar, estaba colocado en el punto preciso donde debía iniciarse el primer trabajo colonial, “fue designado como centro y punto de partida permanente para las operaciones subsiguientes”.





3. La llegada a Ancud desde Corral

En noviembre de 1852 llegan a Ancud desde Corral los primeros colonos de habla alemana que son desembarcados de los buques de guerra chilenos el “Infatigable” y la “Janaqueo” .


En el libro “Recuerdos del Pasado” se dice que “El comercio envió embarcaciones para desembarcarlos: el señor intendente y las demás autoridades salieron a recibirlos a la playa, y la respetable señora Alvarejo, esposa de Sánchez, ambos de las más consideradas familias de Ancud, franquearon su hermosa casa de campo, en donde, a su vista y bajo la vigilante y delicada hospitalidad del bello sexo de la capital de las islas, se festejó a los enflaquecidos pasajeros con una opípara comida.

“Fue ésta una demostración necesaria; necesitaban aquellos expatriados voluntarios algo con qué retemplar su casi perdida esperanza de poder hacer algo en Chile”

Posteriormente los colonos son llevados en lanchas hasta al Astillero de Melipulli (cuatro colinas), hoy Puerto Montt.



4. Puerto Montt

A su llegada al Astillero de Melipulli, habían muchos chilotes venidos de las islas, sin zapatos ni sombreros, que los esperaban curiosos en la playa, eran personas atentas y corteses, cuenta el colono Karl Wilhelm .

Los colonos a medida que iban llegando se les instalaba provisoriamente en la “Casa Grande” (Kaserne) de Puerto Montt, antes de poder ocupar sus chacras o hijuelas en el sector del lago Llanquihue. Los que no tenían cabida en la “Casa Grande “se las arreglaban para pernoctar en improvisadas mediaguas.

A su llegada , había una gran cantidad de inconvenientes que debían solucionar , por ejemplo no sabían dónde guardar sus cajas y cajones en que traían ropa blanca, utensilios de casa, asientos, escritorio y hasta la vieja estufa de loza tan apreciada en Europa , además de plumones ( acolchados de plumas), vestidos, semillas para granos y verduras y herramientas. Todo esto había que ordenarlo, revisarlo, limpiarlo y protegerlos contra el deterioro.

Mientras las mujeres se preocupaban de lavar y de cocinar, los hombres se ocupaban de hacer labores de carpintería, además de ayudar a arreglar los caminos hacia la “Laguna”, y dedicar las tardes para explorar los alrededores de sus futuras chacras en que instalarían su hogar .

5. Aprendiendo el idioma

Como todos los años, durante los meses de verano se reunían gran cantidad de trabajadores en el Astillero de Melipulli, por ejemplo habían comerciantes venidos desde Calbuco hasta Chiloé, atraídos por la novedad de los colonos recién llegados. De esta forma los colonos tuvieron la oportunidad de conocer poco a poco a la gente del lugar y saber más de sus costumbres y del idioma sobre todo . El castellano se aprendía así más fácilmente que con la gramática de los diccionarios. Al comienzo se hacían entender con signos, movimientos de mano, juegos de mímica. Si un colono deseaba comprar un chancho a un nativo, acompañaba a la compraventa las palabras “tu chancho, yo chancho” apretándole al mismo tiempo en la mano la cantidad de monedas por el negocio realizado. Perros y chanchos se veían al comienzo por cantidades en Melipulli, pero en cambio el vacuno llegaba poco.


6. Los topógrafos de la colonia .

Francisco Geisse fue el primer Ingeniero que tuvo la colonia, mensuró las chacras de los colonos, montado en su caballo chilote y tomando su reloj de bolsillo en la mano, trotaba por el camino recién abierto, midiendo y estacando por segundos recorridos el límite de cada chacra.

Al estar las mediciones de las chacras hechas , el colono debía pensar en ubicarla e instalarse en ella, aunque algunos de los inmigrantes decidieron quedarse en Puerto Montt para dedicarse al comercio y a la industria. Otro Ingeniero que mensuraba chacras fue José Decher .


7. Traslado a las hijuelas o chacras

Para trasladar los colonos sus enseres como cajones e inmobiliario, improvisaban una especie de “trineo” o “bongo terrestre”, o confeccionaban “canoas” de troncos de árboles huecos, los que se ataban a los cuernos de los bueyes. Los colonos partieron a sus chacras vestidos con sencillos trajes de tela de lino grueso teñido, descalzos, con herramientas, batería de cocina y alimentos, todo cargado sobre un “deslizador en forma de horquilla” ( dos espigones de madera unidos por travesaños) dispuestos de manera segura para atravesar las partes pantanosas pavimentadas con troncos y ramas atravesadas Así viajaron a sus hijuelas estos colonos, a los que nunca les faltó el ánimo y el buen humor. Las carretas de 2 ruedas vinieron a usarse recién unos 8 años más tarde , 1860 o 1861.


8. En las chacras

Al llegar para la construcción de sus viviendas, cada colono debía procurarse la madera necesaria y transportarla al lugar de su destino.

Aun cuando, con el tiempo tenían casas de madera bien construidas, el viento pasaba a través de las cientos de rendijas y agujeros de estas casas hechas por colonos novatos, sin experiencia y apresuradamente. El frío se dejaba sentir en toda su crudeza desde mayo a agosto, a menudo con desagradables escarchas, pero principalmente por copiosas lluvias y temporales.

Como al comienzo muchos carecían de estufas, al llegar la noche, se cobijaban rápidamente en las camas. Para economizar, las papas se comían con cáscara.

Guillermo Püschel  cuenta que cuando sus padres desembarcaron en el puerto de El Volcán, no había en esa parte ni viviendas ni caminos.

Los medios de subsistencia eran escasos, dice Guillermo Püschel tanto que su padre tuvo que alimentarse con avellanas durante 6 días , ya que los restantes colonos se habían ido a Puerto Montt en busca de víveres. Los colonos en sus primeros años tuvieron que luchar con la selva virgen; trabajar desde el amanecer hasta la noche, y de esta forma obtener un pedazo de suelo donde poder sembrar y empezar la actividad agropecuaria .


El libro “Llanquihue entre lago y río”, retrata bien esta situación al decir que: “La prioridad de cada colono era limpiar un lugar cerca del agua para construir su primer hogar y después limpiar o rozar el bosque para preparar la tierra y poder sembrar, también tener pasto para el ganado. Muchos de ellos trajeron herramientas o encargaron posteriormente a sus parientes para que les mandaran de Alemania, igualmente es el caso de algunas semillas de granos, hortalizas e incluso flores. Es de imaginarse como poco a poco y con muchos sacrificios, fueron ganando terreno, y los primeros colonos llegados a “Desagüe” en 1853, pudieron sembrar en 1854 y lograr su primera cosecha en 1855 “.

En tanto que Vicente Pérez Rosales indica que , “poner aquella cuadra de tierra en estado de cultivo, parecía una empresa muy superior a la fuerza de los medios empleados para conseguirlo. Hallábase todo aquel vasto territorio cubierto de espesísimas selvas, las cuales, desde las nieves eternas de los Andes, parecían desprenderse y marchar sin interrupción hasta las misma aguas del mar”.

En 1858, ya la colonia comenzaba a satisfacer con sus productos sus propias necesidades, tenían 239 cuadras de cultivo .cultivaban por ejemplo papas, trigo, avena, centeno, linaza, y el número de pobladores de todas edades y sexos alcanzaba sólo a 789 personas en ese entonces.

Importante además es destacar el rol de las mujeres que ayudaron a sus maridos a rozar, limpiar y preparar los suelos para las primeras siembras. También les cooperaban en la construcción de la casa, confeccionaban la ropa, se preocupaban de la cocina, lavaban la lana de sus primeras ovejas, hilaban y tejían aprendiéndolo al modo chilote, elaborando la ropa de burdos, pero sólidos tejidos abrigadores y durables, especialmente aptos para defenderse de la lluvia y el frío. Educaba a los hijos.

Otro aspecto relevante es que en el hogar le dedican mucho tiempo a la música, no había hogar de los colonos donde en las horas de descanso y reposo no se hiciera música o se cantara. La música solemnizaba actos festivos, reuniones sociales y celebraciones patrióticas.


9. Los primeros mártires

De igual manera a las dificultades del inicio se sumó el fallecimiento de tres inmigrantes ; el primero caso ocurrió en una excursión que hacían los colonos para inspeccionar sus chacras en enero de 1853 , los colonos Lincke y Waehle se internaron en la selva virgen, cerca de Totoral y desaparecieron para siempre .

Posteriormente el 6 de abril también de 1853 , se ahogó en el nacimiento del río Maullín, Karl Fuenfach, carpintero venido de Silesia. Fuenfach deseaba atravesarlo a nado, de lo que se le disuadió; pero como él insistía, se le aconsejó amarrarse un cordel a la cintura a lo que no hizo caso. Se lanzó al agua siendo arrastrado por la corriente, gritó por ayuda, la que no pudieron proporcionarle los indefensos espectadores ahogándose a la vista de todos.



10. Descripción de Vicente Pérez Rosales de los 7 primeros años de la colonia

Vicente Pérez Rosales, testigo y protagonista del desarrollo de la colonia resume así en su obra “Recuerdos del Pasado los 7 primeros años de la colonización en el territorio de Llanquihue:

“ la colonia de Llanquihue se inauguró el 12 de febrero de 1853, que debía servir de centro a este establecimiento colonial, se le dio el nombre de Puerto Montt, leve homenaje que tributaban los fundadores de ese pueblo a la memoria del autor de la ley del 18 de noviembre de 1845, llamado entonces por los pueblos a ponerla él mismo en ejecución.
En ese mismo año se repartieron entre los colonos los campos cuyos frentes al camino pudieron ser medidos; y se declaró por decreto supremo del 27 de junio de 1853, territorio de colonización sometido a un régimen especial aquel que se encontraba comprendido entre la costa septentrional del seno de Reloncavi con alguna de sus islas y los terrenos incendiados del valle central de Osorno, hasta donde alcanzaban sus árboles carbonizados. Tenía por límites: al oriente los Andes, y al poniente líneas imaginarias que pasaban por bosques desiertos e intransitables.


El rigor del invierno de ese mismo año inutilizó los trabajos coloniales y expuso al colono a perecer de hambre .

El invierno de 1854 fue cruel como el anterior ,y la feracidad del suelo virgen y recién preparado inutilizó las siembras de granos ahogándolos el exceso de su propio crecimiento.

En 1855, el Gobierno se vio en la precisión de decretar nuevos auxilios para esos desgraciados pobladores, sobre cuyos sembrados se había batido una plaga de aves que todo lo destruyó.

En 1861, esto es, seis años después de tan crueles contratiempos, fue tal la importancia que había alcanzado el territorio de colonización con la presencia de ese puñado de inmigrados, que se creyó justo elevarlo al grado de cabecera de provincia, incorporándole, para formarla, los antiguos departamentos de Valdivia y Chiloé, Osorno y Carelmapu.”


………………………”Un puñado de colonos diseminados en las desacreditadas playas a donde se les condujo, por necesidad habían obrado en aquellos lugares los milagros que en el año 1860, ya admiraban a los que conocían la geografía de su país”.




Entre esos hijos del trabajo, de la abnegación y de la constancia, nunca se oyó resonar la voz del desaliento, a pesar de las angustias que los sitiaron desde el día mismo en que pusieron los pies en Llanquihue, pues que, sorprendidos por uno de los rigurosos inviernos en los lugares, donde, atropellando más bien que venciendo dificultades, se habían establecido, tuvieron, por falta de recursos, que consumir las semillas que tenían para sembrar, que desenterrar las papas ya sembradas, y aún matar sus animales de labor para no perecer de hambre.


Aquellos pocos individuos bastaron “para producir en cortos años un notabilísimo aumento en los negocios, en las comodidades de la vida, y hasta una agradable mudanza en el aspecto físico de las poblaciones. Merced a su influjo no sólo han incrementado la mayor parte de las antiguas industrias, sino que se han establecido otros nuevas que figuran en primera línea y cuyos solos productos aparecen en los cuadros de la exportación anual por un valor cuatro veces mayor que el total de las anteriores a la fecha de su arribo”, sostiene Vicente Pérez Rosales


Para concluir podemos decir que en su aventura a Chile sin pasaje de vuelta, los colonos alemanes tienen el mérito, que en un período tan corto, y con un trabajo intenso, de muchas privaciones y sacrificios , logran en tan sólo 8 años comenzar a cambiar el paisaje geográfico de la zona, y no sólo eso, sino mejorar sus propias condiciones de vida, para él, sus hijos y los nietos que cosecharán lo sembrado en ambientes hostiles al principio, y amigables al final de sus vidas. Donde había selvas ahora hay extensas praderas, campos de cultivos, industrias, ciudades y mucha actividad . También ellos son héroes del bicentenario.


Datos:

1. El promedio de edad de los jefes de familia de colonos que llegan es inferior a los 38 años

2. En 1852 se construye la primera balandra llamada "La Fundadora" . El Presidente don Manuel Montt dictó el decreto que asignaba la suma de $ 500 para construir esta embarcación

3. 1854: comienza a funcionar en Playa Maitén el primer Molino de la colonia, pertenecía a Jermán Klagges

4. El balsero del río Maullín podía cobrar 5 centavos por cada pasajero y 3 centavos por cada colono que estaba establecido al otro lado del Maullín.

5. En 1856 una yunta de bueyes costaba $ 40, una vaca con cría a $ 17,25 y en 1857 $ 50 y 20 pesos respectivamente

6. El ciento de tablas de alerce costaba en 1856 $ 5

7. Una tabla de laurel costaba en 1856 1 ½ real

8. En 1857 el quintal de harina costaba $6, 80

Nota de la Redacción:  Este artículo lo realizamos para el semanario Cóndor, y fue publicado el 31 de diciembre de 2010.


Documento N° 4: Oficios  de los 1715 colonos alemanes que se radicaron en Valdivia, Osorno y Puerto Montt

376 agricultores, 4 agrónomos, 2 naturalistas, 5 ingenieros, 12 médicos,
6 abogados, 6 agrimensores, 6 arquitectos, 1 profesor universitario, 32 profesores secundarios, 7 joyeros, 5 relojeros, 14 mecánicos, 170 mueblistas, 1 constructor, 170 carpinteros, 9 torneros, 21 toneleros, 4 armadores o constructores de barcos, 208 comerciantes,16 empleados,
1 sombrerero, 5 jaboneros, 25 albañiles, 1 hotelero , 16 cerveceros, 48 panaderos, 36 molineros, 6 hojalateros, 23 cerrajeros, 35 herreros,  18 talabarteros, 51 zapateros, 1 químico, 16 farmacéuticos, 19 curtidores, 33 sastres, 33 tejedores, 1 tipógrafo, 1 impresor, 2 litógrafos, 27 carroceros.
Entre los médicos se distinguieron: Francisco Fonck y Carlos Martin; entre los farmacéuticos:  Carlos Anwandter; entre los ingenieros:  el sabio y artista Guillermo Frick;  y entre los abogados:  Jorge Meyer y E.F. Beurlein.



Fuente:Heise, Julio : Historia de Chile, Santiago de Chile .1974, cfr , pp 396

Fotos
-          Archivo Ricardo Berger Meier
-          Diario El Llanquihue de Puerto Montt
-          Germán Gallardo Mödinger
-          Libro “Llanquihue entre lago y río”
-          Libro “Puerto Varas 131 años 1952-1983”
-          Memoria Chilena
-          Semanario Cóndor

-          Víctor Wiehoff